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Sepulcro de vivos…

Las recientes decisiones del alto gobierno alrededor de la reconversión monetaria que podría sancionar quien asegura que se convertirá en presidente de la república, de nuevo, lucen casi como el juego del hambre (venezolano). Sin siquiera reparar gruesas deformaciones de la economía nacional, ni recuperar el gasto que ha significado constreñir el país a lo que queda, luego de tanto maltrato de todo orden, el alto gobierno dirige Venezuela a una nueva emboscada de la que difícilmente algunos podrían salir. Si acaso la suerte los acompaña. Aun cuando se disfracen de tigre, cebra o iguana, en medio de un convulsionado mercado.

Sin ciencia no hay “país potencia”

¿Cómo entender la ciencia tildada de socialista? El Plan de la Patria, tiende a referirse así de la ciencia lo cual no destaca nada diferente de lo que la politiquería “bolivariana” ha pretendido asentir cuando de disciplinas o conocimientos exigentes se trata. En medio de tan perturbada consideración, aparece el desprecio que dicho manifiesto declara sobre aquellas instituciones dedicadas a la investigación científica, incluyendo las grandes universidades.

El fracaso como ejemplo de gobierno

La historia política no siempre termina transluciendo “felicidad”. Generalmente, su contenido revela cuadros de difícil condensación y comprensión. Más, por aquello de que las lecciones de la historia no se aprovechan. Por tanto, la historia tiende a repetirse. Pero en perjuicio de quienes la desconocen. Por eso, muchos la inventan para adecuarla a motivaciones elaboradas para manipular el discurrir a instancia de pervertidos y retorcidos intereses. Para decirlo a la manera de Aldous Huxley, novelista inglés, “quizá la más grande lección de la historia, es que nadie aprendió las lecciones de la historia”.

De la profundidad de la vida

(In memoriam de José Miguel Monagas, mi padre) El carácter inexorable de la vida pone al hombre ante distintas situaciones que lo obligan a elegir o a dirimir entre alternativas. Aún cuando, muchas son oportunidades. Sin embargo, otras son amenazas. Indistintamente de lo que cada posibilidad pueda representar, no hay dilema que evite tomar la decisión que mejor provecho pueda arrojar al momento.

¿Cómo acentuar la miseria?

La pobreza se ha reconocido como un fenómeno social cuyas razones, considera la teoría económica, se hallan incrustadas como condición de la praxis política. Ésta, determinada a su vez, por desviaciones estructuradas por la aplicación de un sistema político corrompido. Aunque la miseria, si bien forma parte de la familia semántica de la pobreza, entendida etimológicamente, toca el problema más en su fondo. Más, porque la miseria tiene una connotación profunda y directamente política.

Un gobierno en cortocircuito

Entrar en pánico, es figurativo de un estado repentino de miedo intenso o malestar, que indispone a cualquiera rápidamente. Pero una crisis de pánico, igualmente puede padecerla una institución o colectivo toda vez que su realidad política o social sufre de un ataque desencadenado por causa de una situación de la cual no puede escapar. Particularmente, cuando experimenta razones que la mantienen sujeta a consideraciones que la martirizan sin que pueda zafarse de sus obsesiones y ansiedades.

“Cara de payaso”

(A propósito de las ferias y fiestas públicas de carnaval) La crisis política que padece el país arrastró otras crisis. Todas, envolventes dada las condiciones de incapacidad que han inducido. Crisis no sólo de naturaleza económica y social. También, crisis de conciencia, de productividad, de organización, de planificación. Pero ninguna tan insidiosa, como la crisis emocional que tanto daño ha ocasionado en el ánimo y disposición del venezolano. Desde luego, en su vida.

Peligroso dilema electoral

El artículo 230 de la Constitución de la República, es argumento suficiente para comprender la razón jurídica que establece la elección presidencial cada seis años. Esto, según una operación de elemental matemática, da cuenta que 2018, el año en curso, es tiempo para elegir presidente de la República. Sin embargo, las realidades en curso buscan imponer, a conveniencia de intereses político-partidistas alineados con motivaciones gubernamentales, que este precepto sea interpretado según determinaciones adoptadas a instancias de las coyunturas. Y esto, desdice de la exacta letra constitucional.

Combativo militante de la sencillez

(In Memoriam del Profesor David Fermín, gran estratega de la FAPUV) Para quien sabe el destino que quiere vivir, el tránsito por cualquier camino termina convirtiéndose en un esfuerzo de grata hechura. Aunque no luce tan fácil como pareciera ser. Pero si la persistencia acude cuando la voluntad implora su asistencia, entonces las acciones emprendidas, o la palabra pronunciada, hacen que las realidades añoradas se vuelvan parte del paisaje contemplado. Sólo faltaría la esperanza para asegurar que los deseos tengan la fuerza necesaria para arrojar las sombras tan lejos como sea posible. O hasta que la distancia las desvanezca.

Crisis de conciencia

El horrendo asesinato del venezolano Oscar Pérez, cometido con la más sádica flagrancia gubernamental, saltando por encima de consagrados tratados aprobados por la Republica, todos de rango supra-constitucional, sentará un precedente propio de la más cruda jurisprudencia que puede develar ordenamiento jurídico alguno en el ámbito de países pronunciados democráticos. Al menos, a nivel de discurso político.

Basura, moscas y política

El origen del socialismo, en los umbrales del siglo pasado, no pudo contener la vorágine que su propia representación determinó a fin de contrarrestar las determinaciones que impulsaba el capitalismo desde su cuna geopolítica, la Europa Occidental. Este problema, nunca fue atendido por réplicas cuyas deficiencias teóricas obligó a capitular imposiciones y gestiones subscritas por la noción primigenia del socialismo. Así surgió en Venezuela un remedo de socialismo que al pretenderlo apegado a las exigencias del siglo XXI, se cayó de bruces estropeando todo lo que estaba en mitad de su camino. Ni siquiera pudo lidiar con su sombra.

Venezuela, ¿políticamente descapitalizada?

El nombramiento de la nueva directiva de la Asamblea Nacional, cuyas sesiones ocuparan el año en curso, incentiva algunas razones para aludir el problema que busca tratarse cuando cualquier venezolano se pregunta: si el país se encuentra descapitalizado políticamente. Bien porque la crisis política sigue recrudeciéndose. O porque la economía comenzó a atropellar lo que hasta hace poco quedaba de Venezuela en materia de finanzas públicas. Y cuyo perjuicio alcanzó a la población en general.

Futuro ensombrecido

El discurso del socialismo del siglo XXI fue más agorero que promisorio. El Plan de la Patria quedó para la distracción y contemplación de quienes se regodean del sentido revolucionario que le imprimió el régimen bolivariano a sus decisiones. O sea, el desastre potenciado. Y que resultó de la gestión catastrófica de quien, con ínfulas de poderoso gigante, proyectó la hecatombe del país en todos sus planos y manifestaciones.

La ironía de una Navidad “en socialismo”

Luce lastimoso reconocer el estado al que ha llegado Venezuela, luego de haber sido referencia internacional en materia social y económica. El desarrollo alcanzado, la situó entre las primeras economías latinoamericanas. Muy por encima de países que ahora hacen palidecerla pues avanzaron a ritmos impresionantes. No obstante, aquellas promesas que cautivaron a ilusos y encandilados por la politiquería barata, ni siquiera lograron arrancar. Y si lo hicieron, sólo fue “pura velocidad inicial”.

¿Puro “talento” revolucionario?

El talento es la capacidad para demostrar destrezas que aventajan a un individuo en particular, respecto de otros. Aunque tales ventajas no sólo estiman disposiciones cognitivas, dirigidas a la construcción de condiciones que favorezcan realidades expuestas por situaciones o concepciones teóricas o pragmáticas en torno a necesidades declaradas o clamadas. También el talento sirve para perjudicar o consternar realidades, en función de pretensiones o aspiraciones egoístas e indignas. Elaboradas por mentes insanas y contaminadas de la más retorcida alevosía. De ahí, que la trama del hecho en cuestión, acude al enmascaramiento o encubrimiento del mismo. Es ahí cuando el “talento” del defraudador, canaliza sus propósitos a través de herramientas que le provee algunos criterios de planificación resueltos con base en postulados de organización, coordinación y ejecución del delito en proyecto.

Lo asqueroso de esta “revolución”…

La codicia humana es una de las tantas razones que marca el devenir de la vida. El problema estriba cuando la ambición raya con el egoísmo o la envidia. Es cuando convierte la vida en causa para actuar según lo que tracen las circunstancias. Aunque mucho peor, es lo que sucede al momento en que dichas circunstancias son movidas por intereses tan mezquinos, que el comportamiento de quienes se inclinan por reivindicarlos, asume ideales torcidos que perjudican a quienes se deslindan de la susodicha y cuestionada motivación. Eso mismo ocurre en política, por cuanto la política subsume toda actitud humana capaz de provocar reacciones indistintamente de su capacidad para despertar consciencia. Por eso hay casos de política camorrera. O de política forajida, engañosa o simplemente, parásita.

Juego de “suma cero”

La mayoría de los juegos de estrategias, son de “suma cero”. Pero, ¿qué significa eso? Se habla de “suma cero”, para referirse a aquel proceso social, político o económico en el cual las ganancias de cualquier participante se producen a expensas de las pérdidas idénticas de otro. O sea que al sumarse ganancias y pérdidas al finalizar el juego, el balance será cero. Para explicarlo de otra modo, es lo que resulta de un juego en el que lo que gana uno lo pierde el otro.

La vida en una pincelada

(In memoriam a Francisco Lacruz) Tanto como la música roza el cielo cuando el canto es de alabanza a la hermosura y sobriedad de la naturaleza, asimismo la pintura acaricia los sentimientos cuando son de halago y ennoblecimiento de la vida. En ambas manifestaciones del arte, hay variados modos de explicar hasta dónde las verdades son tan desafiantes como lo confirman las realidades cuyos espacios son ocupados. Es tal la certeza que estos hechos revelan, que evidencian un arte cuya interpretación es la fuente más expedita de la motivación del ser humano.

El fracaso como ejemplo de gobierno

La historia política no siempre termina transluciendo “felicidad”. Generalmente, su contenido revela cuadros de difícil condensación y comprensión. Más, por aquello de que las lecciones de la historia no se aprovechan. Por tanto, la historia tiende a repetirse. Pero en perjuicio de quienes la desconocen. Por eso, muchos la inventan para adecuarla a motivaciones elaboradas para manipular el discurrir a instancia de pervertidos y retorcidos intereses. Para decirlo a la manera de Aldous Huxley, novelista inglés, “quizá la más grande lección de la historia, es que nadie aprendió las lecciones de la historia”.

! A promulgar el odio ¡

En política se cometen tantos errores como enfoques tiene la vida cuando de analizar su discurrir se trata. Sobre todo, cuando el ejercicio de la política sucede en tiempo de dictadura. Es cuando la política se torna invasiva, abusiva e insidiosa.

jugando con la autonomía universitaria

Los problemas del ejercicio político, propios de una Venezuela arrinconada por un modelo económico retrógrado utilizado para alinear decisiones asumidas como inexorables razones por el régimen bolivariano, son incontables. Sin embargo, tan complicada situación, pareciera pasar inadvertida por la testarudez de gobernantes indolentes. Y por tanto, decididos a arrastrar al país hasta los más tramados escondrijos del infortunio, como en efecto ha venido sucediendo.

Sin dignidad

La dignidad tiene tantas definiciones como oportunidades ha tenido el hombre valiéndose de la historia y de sus sentimientos para exhortar una vida en sociedad. La Sagrada Biblia le ha dedicado la atención que merece el hecho de exaltar al ser humano desde tan significativo valor. También, la literatura y la filosofía se han regodeado en su concepción. Lo mismo ha sucedido desde la política.

“hacer política” no es un asunto fácil

Toda intención de cambio, luce de grata pertinencia. Un aforismo de lucida expresión, dice: “basta con la intención”. Aún cuando su realidad se supedita a la sensibilidad del contexto donde habrá de ocurrir el cambio trazado o prometido. Sin embargo, en medio del azoro que incitan estos pronunciamientos de “buena voluntad”, el cambio pretendido depende de variables que no siempre son controlables pues su manejo es función de factores externos y de conocimiento. Con el tiempo, este problema ha dejado de tener el sentido que su declaración exalta. Incluso, en cualquier plano o momento de la vida del ser humano. Pero con mayor rigurosidad y de manera arrolladora, en el ámbito de la dinámica política. Más aún, en medio de circunstancias o coyunturas subscritas a situaciones de gobierno político-institucional.

Mucha garra, pero poco zarpazo

La cultura popular es sabia. Más de lo que pudiera imaginarse. La experiencia acumulada que viven los pueblos muchas veces se convierte en conocimiento útil. Sólo que se expresa de manera trivial. O sea, sin mayores adornos semánticos o arreglos dialécticos que la desvíen del propósito específico. Quizás, por eso sus verdades son diáfanas. Además, con la fuerza para escurrirse entre los engorros más resistentes. Incluso, por muy blindados que parezcan o luzcan.

¿Sin unidad política?

La teoría política permite invertir la ecuación que explica las estridencias que plasman la dinámica social y la dinámica política. Sobre todo, cuando las realidades se vuelcan a divergir lineamientos trazados por discursos que, en sus fondos, no dicen más que meras sandeces.


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