end header begin content

Opinión

Columnistas

La democracia no es un discurso

La ignorancia es causa de múltiples males y errores. Repetidamente, se actúa según lo determinan las fuerzas de las circunstancias. Generalmente, así se procede a instancia del ejercicio de la política. O sea, equivocadamente. Por eso, la historia contemporánea es el mejor indicativo y fehaciente testimonio del grado de barbaridades que se ha cometido en nombre de distintas ideologías políticas. La democracia no escapa de ello. Sobre todo, cuando se adopta una democracia mal entendida. O mal concebida. Sus equivocaciones se han traducido en ingentes problemas con repercusión en todos los planos del devenir social, político y económico.

¿Militarismo o civilismo?

Aunque la teoría del desarrollo no es mayormente explícita en diferenciar los problemas que se dan en gobiernos que confunden militarismo con civilismo, o que combinan gajes militaristas con facultades del poder civil, si lo hace la teoría política toda vez que explica relaciones entre el mundo militar y el ámbito civilista. Así, pudiera contenerse equivocadas consideraciones ante gruesas contradicciones que arremeten contra la institucionalidad establecida por el ejercicio político-jurídico sobre el cual se formaliza un Estado-Nación.

Ciudadanos de “tercera

De entrada, vale recordar el conjuro Joseph de Maistre, teórico político y filósofo saboyano cuando señaló que “cada nación tiene el gobierno que merece”. Opuesto a la ideas de la ilustración de la Revolución Francesa, su ideario político dejaba ve una postura contrarrevolucionaria luego de advertir que tales manifestaciones revolucionarias estaban alejadas de toda referencia a la Providencia Divina. Ella, como explicación de los fenómenos de la naturaleza y de la sociedad.

La abstención electoral, símbolo de victoria política

La abstención electoral no siempre ha sido debidamente leído o interpretado. La teoría política se refiere a ello como un comportamiento de apatía política. Pero también, como una manifestación de protesta contra el sistema político establecido. Sin embargo, más allá de cualquier apreciación conducente a impugnar toda expresión de abstencionismo dado el impacto que pueda causar en perjuicio del derecho y del deber político a lo cual contrae el voto como ejercicio democrático, constituye el evento político peor comprendido. Sobre todo, por cuanto se le conoce en función de los distintos estratos y niveles a los que responde dado su carácter reactivo. Muchas veces inculcado. Otras, coyuntural o circunstancial. Aunque tiende a comportarse de manera imprevisible a consecuencia de la cultura política o de las emociones de quienes se arrogan las competencias políticas para ejercer el derecho al voto.

“Mucho con demasiado…”

Entre las palabras “mucho” y “demasiado”, existe una profunda diferencia. Una inmensa distancia semántica y dialéctica. Sin embargo es común escuchar del vulgo, juntar ambas palabras. Sobre todo, cuando las emociones conspiran contra la razón pues la suma de las mismas, constituye o representa una crasa manifestación de una realidad tan abultada que sólo cabe en el imaginario de quien, por razones de adulancia o crítica, la pronuncia al margen de su engorroso o confuso significado. Habida cuenta que articularla, no apunta a algo distinto de lo que resulta una grosera exageración o disparatada redundancia.

“El carrusel de la patria”

Desde el mismo momento en que se instaló el actual régimen socialista, con matices de “revolucionario”, el país se sumió en un ámbito de desolación como nunca lo había vivido. Ni siquiera comparable con los problemas padecidos por la precaria población del siglo XIX. Pues aunque fueron tiempos difíciles, hablando desde la perspectiva de la política y de la economía, su gente no sobrellevó los embates de la represión feroz cegadora de vidas, voluntades y expectativas que caracteriza la actual gestión gubernamental tiránica.

¿Idiotas…pero felices?

Ningún gobierno escapa a la tentación de idiotizar a sus gobernados que si bien no son todos, sí logra tocar algunos. A quienes alcanza a afectar, son parte de colectivos que, por furibundos o ilusos, reciben pasivamente la necesaria dosis de proselitismo que políticamente aviva un determinado y resuelto apoyo hacia decisiones populistas y demagógicas. Y no es que lo anteriormente aludido, suene descabellado. Pero en verdad, si hay un tanto de absurdez en ello. Aún así, las realidades políticas históricamente referidas, han evidenciado tan contrariada situación.

La emboscada del totalitarismo

Los enredos a que ha conducido la actual crisis política, no han sido fortuitos. Por lo contrario, son inducidos por cuanto los mismos constituyen el mejor “caldo de cultivo” para propiciar las ambigüedades y confusiones necesarias sobre las cuales descansa y se consolida el despotismo que induce todo gobierno totalitario. De hecho, la crisis política que se ha desatado sobre Venezuela, además de agudos desarreglos propios del caos animado a la sombra de la represión alcanzada, ha provocado que problemas acumulados, todavía no prescritos por la indolencia de quienes creen estar comandando cuarteles, se hayan desanudados de sus amarres históricos deviniendo en graves conflictos y serias contradicciones hasta ahora no resueltas. Ni tampoco antes ocurridas. Ni mucho menos, consideradas en la plenitud de su incidencia.

¿Cómo liderar desde la política?

El liderazgo es una condición impuesta no sólo por las circunstancias que pululan alrededor de cualquier situación o estado de hechos. También es motivado por la capacidad de quien, en el fragor de alguna circunstancia inducida u organizada, es capaz de dirigirla en función de objetivos establecidos o logrados por causa de una coyuntura imperante. En todo caso, es necesario considerar el liderazgo, como el devenir generado a través de un acto de conciencia. Bien para construir o para destruir. Bien por necesidades estudiadas o por razones improvisadas. Por conducción razonada o por incidencias al voleo. En cualquiera de estos estadios, hay razones para hablar de liderazgo.

“Zamurera y Dictadura”

Cualquier combinación de frases que motive actitudes denigrantes, es propia de toda circunstancia que inspire una respuesta adversa ante la situación en juego. Aunque también, cualquier mezcolanza de condiciones que apunte a acentuar contradicciones, termina en conflicto. O en el acrecentamiento de problemas acumulados por causa de la misma situación de apatía o de indolencia que revisten las realidades embadurnadas del grosero populismo como el que, en efecto, distingue a Venezuela.

Ciudadano “Honoris Causa”

¿Cuánta complicación reviste el concepto de “ciudadanía”? Sobre todo, cuando la insolencia, la impudicia y la desvergüenza, en cerrada complicidad con aquel militarismo que gruñe entre las fauces del subdesarrollo, se acomodan horondamente para convulsionar toda situación donde procure respirarse libertades y ejercerse fundamentales derechos humanos. Aunque lo peor de todo esto, va más allá. Sucede cuando la “ciudadanía” busca emprenderse a contramarcha de los mecanismos de represión o de los esquemas de inculturación social promovidos desde las arbitrariedades no sólo de un populismo despiadado. Sino también, de las actitudes de quien, abusivamente, pretende desconocer a quien tenga a su lado pisoteándole su proyecto de vida política, económica y social.

¿Es que se hacen o en verdad son?

Siempre se ha dicho que mientras más soberbio se comporte quien presuma de conducirse detrás, delante o ante el poder político, sólo está desnudando su debilidad. O poniendo al descubierto sus miedos. Esta consideración que pudiera parecer un sabio aforismo, es el mal que habrá de reducir la prepotencia de gobernantes embadurnados de odio por la obcecación que afecta su precaria capacidad para actuar desde la ecuanimidad y honestidad que, como condiciones, exige todo compromiso público.

Sepulcro de vivos…

Las recientes decisiones del alto gobierno alrededor de la reconversión monetaria que podría sancionar quien asegura que se convertirá en presidente de la república, de nuevo, lucen casi como el juego del hambre (venezolano). Sin siquiera reparar gruesas deformaciones de la economía nacional, ni recuperar el gasto que ha significado constreñir el país a lo que queda, luego de tanto maltrato de todo orden, el alto gobierno dirige Venezuela a una nueva emboscada de la que difícilmente algunos podrían salir. Si acaso la suerte los acompaña. Aun cuando se disfracen de tigre, cebra o iguana, en medio de un convulsionado mercado.

Sin ciencia no hay “país potencia”

¿Cómo entender la ciencia tildada de socialista? El Plan de la Patria, tiende a referirse así de la ciencia lo cual no destaca nada diferente de lo que la politiquería “bolivariana” ha pretendido asentir cuando de disciplinas o conocimientos exigentes se trata. En medio de tan perturbada consideración, aparece el desprecio que dicho manifiesto declara sobre aquellas instituciones dedicadas a la investigación científica, incluyendo las grandes universidades.

El fracaso como ejemplo de gobierno

La historia política no siempre termina transluciendo “felicidad”. Generalmente, su contenido revela cuadros de difícil condensación y comprensión. Más, por aquello de que las lecciones de la historia no se aprovechan. Por tanto, la historia tiende a repetirse. Pero en perjuicio de quienes la desconocen. Por eso, muchos la inventan para adecuarla a motivaciones elaboradas para manipular el discurrir a instancia de pervertidos y retorcidos intereses. Para decirlo a la manera de Aldous Huxley, novelista inglés, “quizá la más grande lección de la historia, es que nadie aprendió las lecciones de la historia”.

De la profundidad de la vida

(In memoriam de José Miguel Monagas, mi padre) El carácter inexorable de la vida pone al hombre ante distintas situaciones que lo obligan a elegir o a dirimir entre alternativas. Aún cuando, muchas son oportunidades. Sin embargo, otras son amenazas. Indistintamente de lo que cada posibilidad pueda representar, no hay dilema que evite tomar la decisión que mejor provecho pueda arrojar al momento.

¿Cómo acentuar la miseria?

La pobreza se ha reconocido como un fenómeno social cuyas razones, considera la teoría económica, se hallan incrustadas como condición de la praxis política. Ésta, determinada a su vez, por desviaciones estructuradas por la aplicación de un sistema político corrompido. Aunque la miseria, si bien forma parte de la familia semántica de la pobreza, entendida etimológicamente, toca el problema más en su fondo. Más, porque la miseria tiene una connotación profunda y directamente política.

Un gobierno en cortocircuito

Entrar en pánico, es figurativo de un estado repentino de miedo intenso o malestar, que indispone a cualquiera rápidamente. Pero una crisis de pánico, igualmente puede padecerla una institución o colectivo toda vez que su realidad política o social sufre de un ataque desencadenado por causa de una situación de la cual no puede escapar. Particularmente, cuando experimenta razones que la mantienen sujeta a consideraciones que la martirizan sin que pueda zafarse de sus obsesiones y ansiedades.

“Cara de payaso”

(A propósito de las ferias y fiestas públicas de carnaval) La crisis política que padece el país arrastró otras crisis. Todas, envolventes dada las condiciones de incapacidad que han inducido. Crisis no sólo de naturaleza económica y social. También, crisis de conciencia, de productividad, de organización, de planificación. Pero ninguna tan insidiosa, como la crisis emocional que tanto daño ha ocasionado en el ánimo y disposición del venezolano. Desde luego, en su vida.

Peligroso dilema electoral

El artículo 230 de la Constitución de la República, es argumento suficiente para comprender la razón jurídica que establece la elección presidencial cada seis años. Esto, según una operación de elemental matemática, da cuenta que 2018, el año en curso, es tiempo para elegir presidente de la República. Sin embargo, las realidades en curso buscan imponer, a conveniencia de intereses político-partidistas alineados con motivaciones gubernamentales, que este precepto sea interpretado según determinaciones adoptadas a instancias de las coyunturas. Y esto, desdice de la exacta letra constitucional.

Combativo militante de la sencillez

(In Memoriam del Profesor David Fermín, gran estratega de la FAPUV) Para quien sabe el destino que quiere vivir, el tránsito por cualquier camino termina convirtiéndose en un esfuerzo de grata hechura. Aunque no luce tan fácil como pareciera ser. Pero si la persistencia acude cuando la voluntad implora su asistencia, entonces las acciones emprendidas, o la palabra pronunciada, hacen que las realidades añoradas se vuelvan parte del paisaje contemplado. Sólo faltaría la esperanza para asegurar que los deseos tengan la fuerza necesaria para arrojar las sombras tan lejos como sea posible. O hasta que la distancia las desvanezca.

Crisis de conciencia

El horrendo asesinato del venezolano Oscar Pérez, cometido con la más sádica flagrancia gubernamental, saltando por encima de consagrados tratados aprobados por la Republica, todos de rango supra-constitucional, sentará un precedente propio de la más cruda jurisprudencia que puede develar ordenamiento jurídico alguno en el ámbito de países pronunciados democráticos. Al menos, a nivel de discurso político.

Basura, moscas y política

El origen del socialismo, en los umbrales del siglo pasado, no pudo contener la vorágine que su propia representación determinó a fin de contrarrestar las determinaciones que impulsaba el capitalismo desde su cuna geopolítica, la Europa Occidental. Este problema, nunca fue atendido por réplicas cuyas deficiencias teóricas obligó a capitular imposiciones y gestiones subscritas por la noción primigenia del socialismo. Así surgió en Venezuela un remedo de socialismo que al pretenderlo apegado a las exigencias del siglo XXI, se cayó de bruces estropeando todo lo que estaba en mitad de su camino. Ni siquiera pudo lidiar con su sombra.

Venezuela, ¿políticamente descapitalizada?

El nombramiento de la nueva directiva de la Asamblea Nacional, cuyas sesiones ocuparan el año en curso, incentiva algunas razones para aludir el problema que busca tratarse cuando cualquier venezolano se pregunta: si el país se encuentra descapitalizado políticamente. Bien porque la crisis política sigue recrudeciéndose. O porque la economía comenzó a atropellar lo que hasta hace poco quedaba de Venezuela en materia de finanzas públicas. Y cuyo perjuicio alcanzó a la población en general.

Futuro ensombrecido

El discurso del socialismo del siglo XXI fue más agorero que promisorio. El Plan de la Patria quedó para la distracción y contemplación de quienes se regodean del sentido revolucionario que le imprimió el régimen bolivariano a sus decisiones. O sea, el desastre potenciado. Y que resultó de la gestión catastrófica de quien, con ínfulas de poderoso gigante, proyectó la hecatombe del país en todos sus planos y manifestaciones.


Twitter Auto Publish Powered By : XYZScripts.com