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Basura, moscas y política

El origen del socialismo, en los umbrales del siglo pasado, no pudo contener la vorágine que su propia representación determinó a fin de contrarrestar las determinaciones que impulsaba el capitalismo desde su cuna geopolítica, la Europa Occidental. Este problema, nunca fue atendido por réplicas cuyas deficiencias teóricas obligó a capitular imposiciones y gestiones subscritas por la noción primigenia del socialismo. Así surgió en Venezuela un remedo de socialismo que al pretenderlo apegado a las exigencias del siglo XXI, se cayó de bruces estropeando todo lo que estaba en mitad de su camino. Ni siquiera pudo lidiar con su sombra.

Venezuela, ¿políticamente descapitalizada?

El nombramiento de la nueva directiva de la Asamblea Nacional, cuyas sesiones ocuparan el año en curso, incentiva algunas razones para aludir el problema que busca tratarse cuando cualquier venezolano se pregunta: si el país se encuentra descapitalizado políticamente. Bien porque la crisis política sigue recrudeciéndose. O porque la economía comenzó a atropellar lo que hasta hace poco quedaba de Venezuela en materia de finanzas públicas. Y cuyo perjuicio alcanzó a la población en general.

Futuro ensombrecido

El discurso del socialismo del siglo XXI fue más agorero que promisorio. El Plan de la Patria quedó para la distracción y contemplación de quienes se regodean del sentido revolucionario que le imprimió el régimen bolivariano a sus decisiones. O sea, el desastre potenciado. Y que resultó de la gestión catastrófica de quien, con ínfulas de poderoso gigante, proyectó la hecatombe del país en todos sus planos y manifestaciones.

La ironía de una Navidad “en socialismo”

Luce lastimoso reconocer el estado al que ha llegado Venezuela, luego de haber sido referencia internacional en materia social y económica. El desarrollo alcanzado, la situó entre las primeras economías latinoamericanas. Muy por encima de países que ahora hacen palidecerla pues avanzaron a ritmos impresionantes. No obstante, aquellas promesas que cautivaron a ilusos y encandilados por la politiquería barata, ni siquiera lograron arrancar. Y si lo hicieron, sólo fue “pura velocidad inicial”.

¿Puro “talento” revolucionario?

El talento es la capacidad para demostrar destrezas que aventajan a un individuo en particular, respecto de otros. Aunque tales ventajas no sólo estiman disposiciones cognitivas, dirigidas a la construcción de condiciones que favorezcan realidades expuestas por situaciones o concepciones teóricas o pragmáticas en torno a necesidades declaradas o clamadas. También el talento sirve para perjudicar o consternar realidades, en función de pretensiones o aspiraciones egoístas e indignas. Elaboradas por mentes insanas y contaminadas de la más retorcida alevosía. De ahí, que la trama del hecho en cuestión, acude al enmascaramiento o encubrimiento del mismo. Es ahí cuando el “talento” del defraudador, canaliza sus propósitos a través de herramientas que le provee algunos criterios de planificación resueltos con base en postulados de organización, coordinación y ejecución del delito en proyecto.

Lo asqueroso de esta “revolución”…

La codicia humana es una de las tantas razones que marca el devenir de la vida. El problema estriba cuando la ambición raya con el egoísmo o la envidia. Es cuando convierte la vida en causa para actuar según lo que tracen las circunstancias. Aunque mucho peor, es lo que sucede al momento en que dichas circunstancias son movidas por intereses tan mezquinos, que el comportamiento de quienes se inclinan por reivindicarlos, asume ideales torcidos que perjudican a quienes se deslindan de la susodicha y cuestionada motivación. Eso mismo ocurre en política, por cuanto la política subsume toda actitud humana capaz de provocar reacciones indistintamente de su capacidad para despertar consciencia. Por eso hay casos de política camorrera. O de política forajida, engañosa o simplemente, parásita.

Juego de “suma cero”

La mayoría de los juegos de estrategias, son de “suma cero”. Pero, ¿qué significa eso? Se habla de “suma cero”, para referirse a aquel proceso social, político o económico en el cual las ganancias de cualquier participante se producen a expensas de las pérdidas idénticas de otro. O sea que al sumarse ganancias y pérdidas al finalizar el juego, el balance será cero. Para explicarlo de otra modo, es lo que resulta de un juego en el que lo que gana uno lo pierde el otro.

La vida en una pincelada

(In memoriam a Francisco Lacruz) Tanto como la música roza el cielo cuando el canto es de alabanza a la hermosura y sobriedad de la naturaleza, asimismo la pintura acaricia los sentimientos cuando son de halago y ennoblecimiento de la vida. En ambas manifestaciones del arte, hay variados modos de explicar hasta dónde las verdades son tan desafiantes como lo confirman las realidades cuyos espacios son ocupados. Es tal la certeza que estos hechos revelan, que evidencian un arte cuya interpretación es la fuente más expedita de la motivación del ser humano.

El fracaso como ejemplo de gobierno

La historia política no siempre termina transluciendo “felicidad”. Generalmente, su contenido revela cuadros de difícil condensación y comprensión. Más, por aquello de que las lecciones de la historia no se aprovechan. Por tanto, la historia tiende a repetirse. Pero en perjuicio de quienes la desconocen. Por eso, muchos la inventan para adecuarla a motivaciones elaboradas para manipular el discurrir a instancia de pervertidos y retorcidos intereses. Para decirlo a la manera de Aldous Huxley, novelista inglés, “quizá la más grande lección de la historia, es que nadie aprendió las lecciones de la historia”.

! A promulgar el odio ¡

En política se cometen tantos errores como enfoques tiene la vida cuando de analizar su discurrir se trata. Sobre todo, cuando el ejercicio de la política sucede en tiempo de dictadura. Es cuando la política se torna invasiva, abusiva e insidiosa.

jugando con la autonomía universitaria

Los problemas del ejercicio político, propios de una Venezuela arrinconada por un modelo económico retrógrado utilizado para alinear decisiones asumidas como inexorables razones por el régimen bolivariano, son incontables. Sin embargo, tan complicada situación, pareciera pasar inadvertida por la testarudez de gobernantes indolentes. Y por tanto, decididos a arrastrar al país hasta los más tramados escondrijos del infortunio, como en efecto ha venido sucediendo.

Sin dignidad

La dignidad tiene tantas definiciones como oportunidades ha tenido el hombre valiéndose de la historia y de sus sentimientos para exhortar una vida en sociedad. La Sagrada Biblia le ha dedicado la atención que merece el hecho de exaltar al ser humano desde tan significativo valor. También, la literatura y la filosofía se han regodeado en su concepción. Lo mismo ha sucedido desde la política.

“hacer política” no es un asunto fácil

Toda intención de cambio, luce de grata pertinencia. Un aforismo de lucida expresión, dice: “basta con la intención”. Aún cuando su realidad se supedita a la sensibilidad del contexto donde habrá de ocurrir el cambio trazado o prometido. Sin embargo, en medio del azoro que incitan estos pronunciamientos de “buena voluntad”, el cambio pretendido depende de variables que no siempre son controlables pues su manejo es función de factores externos y de conocimiento. Con el tiempo, este problema ha dejado de tener el sentido que su declaración exalta. Incluso, en cualquier plano o momento de la vida del ser humano. Pero con mayor rigurosidad y de manera arrolladora, en el ámbito de la dinámica política. Más aún, en medio de circunstancias o coyunturas subscritas a situaciones de gobierno político-institucional.

Mucha garra, pero poco zarpazo

La cultura popular es sabia. Más de lo que pudiera imaginarse. La experiencia acumulada que viven los pueblos muchas veces se convierte en conocimiento útil. Sólo que se expresa de manera trivial. O sea, sin mayores adornos semánticos o arreglos dialécticos que la desvíen del propósito específico. Quizás, por eso sus verdades son diáfanas. Además, con la fuerza para escurrirse entre los engorros más resistentes. Incluso, por muy blindados que parezcan o luzcan.

¿Sin unidad política?

La teoría política permite invertir la ecuación que explica las estridencias que plasman la dinámica social y la dinámica política. Sobre todo, cuando las realidades se vuelcan a divergir lineamientos trazados por discursos que, en sus fondos, no dicen más que meras sandeces.

Cuando la geografía se hizo proyecto de vida nacional

Las probabilidades deberían ser parte del examen de la vida. Podrían convertirse en lugar común de las oportunidades que la vida sabe brindar. Así se tendría el espacio mejor adecuado para que el ser humano se sometiera al aprendizaje de renunciaciones, aclaraciones y fracasos. Pero también, de triunfos. Todos, circunstancias propias de cuando el camino se transita con esfuerzo y sentido de trascendencia. O de cuando la experiencia se aprovecha como el recurso pedagógico que la vida pone en manos de quienes reconocen sus errores cada vez que la obstinación encandila la mirada.

¿Politiqueros pisándose la manguera?

Considerar aquel refrán que dice “entre bomberos no se pisan la manguera”, parece no regir el mundo en el que el ejercicio de la política se convierte en un hosco menjurje de partes sin forma exacta alguna. Por supuesto, con el claro propósito de mezclar intereses de cuyo contubernio se inspira una borrasca de iniciativas de cochambrosa consistencia. Así que deberá reconocerse que entre politiqueros no hay “manguera que valga”. Entre ellos, contrario a lo que viven los bomberos, sí se pisan la manguera. El respeto hacia objetivos primigenios no existe más que para, sobre sus enunciados, destacar su verborrea en el ámbito del proselitismo “conveniente”.

La politiquería no entiende de economía

Sería imposible concebir la política sin la economía. Es tanto como decir que una no podría imaginarse al margen de la otra. Entre la economía y la política existe tal grado de avenencia, que resultaría difícil interpretar la naturaleza de un fenómeno político o económico sin la identidad funcional que categoriza ambas ciencias en un todo conceptual, metodológico y operacional. Por tanto, es absurdo considerar a una por encima de la otra cuando sus implicaciones son incluyentes desde la dimensión de la univocidad. No hay de otra, por cuanto entre sus efectos se establece una conexión sólida, precisa y clara de manera que su vinculación hace que la inferencia de una complemente la respuesta de la otra.

¿Paz con violencia o violencia en paz?

Es interesante atender la consonancia del sonido de palabras cuyas acepciones revelan la violencia que sus realidades proyectan. Son: “represión” y “revolución”. Políticamente pareciera imposible distanciar sus implicaciones. Sobre todo, cuando la praxis revolucionaria tiende a sustituir razones, tanto como a emplazar postulados que en poco o nada se relacionan con ámbitos dominados por la justicia. Es el punto donde las realidades colisionan, dado el carácter contradictorio que envuelve todo discurso político cuando exalta ideas tan obtusas como la de “una revolución pacífica, pero armada”.

La humillación como recurso de la política

Mucho se ha dicho y escrito sobre lo que implica sentirse humillado o significa ser humillado. Pero tanto o más aún que como la literatura lo ha referido, la humillación es parte propia de la vida del hombre. Vive tan a menudo tan delicada situación que muchas veces no sólo sacude la conciencia. También, afecta valores morales que comprometen su vida. Y como el hombre, así demostrado desde la época de los griegos clásicos, varios siglos antes de Cristo, es un “animal político”, entonces todo lo que lo conmueve y trasciende en él, es consecuencia de su condición “política”. Por consiguiente, todo en la vida es política por cuanto nada escapa de sus implicaciones y razones.

¿Dos Venezuela en desencuentro?

Aunque no deja de ser contradictoria tan cruel realidad, lo cierto y lamentable es que, en un mismo territorio, se trabaron dos Venezuela. Además, en seria pugna. La del oficialismo: apoyada por el poder militar y policial. La de la oposición democrática, apoyada por la fuerza del pueblo contestatario en la calle. Aún así, configuran dos países en franca confrontación cuya rivalidad sólo ha conducido a agravar problemas acumulados. Así como a crear otros tantos.

Perritos que ya ni ladran

La crisis que colocó a Venezuela en el visual del mundo político y económico, no sólo tocó a venezolanos. Sobre todo, de aquellos cuyas necesidades alcanzaron la inflexión. O sea, el punto donde cualquier proceso comienza a declinar hasta que fenecen las variables que motivaron su vida. También, afectó a cuantos animales conviven con seres humanos dado el apego o beneficio que su compañía brinda. Pero aunque este problema toque por igual a animales de uno u otro género o clase biológica, los perritos y gatos, posiblemente, sean mayormente los perjudicados.

¿Cuál libertad, cuál paz?

La crisis política venezolana alcanzó su clímax luego que recrudeció la represión a consecuencia de la obstinación gubernamental por mantenerse enquistada al poder. Ello puso al descubierto importante problemas de toda índole. Particularmente, problemas que si bien permanecieron ocultos, igualmente fueron viciándose de cuanto agregado pudieron asirse. Precisamente, como resultado, en muchos casos, de la ineptitud de la gestión pública pretendida desde el aberrante y humillador populismo que caracteriza la actual racha de ilegalidad e inconstitucionalidad de la cual se apropió el régimen para imponerse. Pero también, en otros casos de igual predominancia, de la conveniencia por encubrir sus ejecutorias tildadas de democráticas. Así procedió a actuar al libre albedrío en función de los delitos que vino cometiendo y amparando con la complicidad de un tribunal supremo que de “justicia” no tiene nada.

País de luto

Indistintamente de las realidades que habrán acaecido el domingo 30-J, día de hecatombe nacional, Venezuela padece una situación que marcará su historia política. Aunque tanto o más cruda, será la historia que pesará sobre la conciencia, el recuerdo y los sentimientos sobre los cuales se crece una familia. O que es igual, todo grupo de seres humanos que se compacta con base en el afecto, la solidaridad y la consanguinidad: la familia.

¿Dosis de socialismo?

La demagogia ha sido siempre permanente razón de engaño de la cual se vale todo dirigente político para encauzar voluntades. Particularmente, cuando son endebles de carácter, formación y educación. Tan rastrera praxis política, se logra con el auxilio de una deliberada manipulación mediante la cual se hace sencillo oscurecer el pensamiento y por tanto la capacidad personal de discernimiento. De esa forma, se mediatizan actitudes y se confunden expectativas.


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