Opinión

Columnistas
Alexander Cambero

¿Por qué siguen gobernando?

El régimen nos convirtió en un lamento. Han muerto una gran cantidad de venezolanos luchando por la libertad nacional. Luego de recordatorios- muchas veces hipócrita- son olvidados por una rutina de desafueros que no tiene precedente. Es increíble que un gobierno con el mayor rechazo del planeta- se sostenga- después de resistir colosales manifestaciones populares que se tradujeron en absolutamente nada: sin hablamos de resultados concretos. Los totalitarios siguen manteniéndose en el poder con un desparpajo que asombra al análisis internacional. ¿Cómo es posible que una administración tan desacreditada gobierne? Seguramente los especialistas nos hablarán del apoyo de la cúpula militar como garante de un entramado narco - corrupto. Es lógico que pensemos esto ya que la orfandad popular del gobierno de Nicolás Maduro, es un hecho incontrovertible. Ese liderazgo castrense es ciertamente de las pocas cosas que los mantienen. La realidad es que la pesadilla es un serial que prosigue por encima de la tumba democrática. Se sostiene ante nuestros errores. ¿Cuáles son esos errores? Quizás el importar ilusiones de naciones con otra idiosincrasia, creer que tenemos el espíritu arraigado de pueblos guerreros que se alzan sobre los promontorios de humeantes cadáveres. Soñábamos con una rebelión estilo ucraniano que hiciera salir al pueblo a luchar en contra de una tiranía. No medimos que somos cromosómicamente distintos, que los venezolanos no tienen esa tradición de siglos.

Alexander Cambero

Un destino incierto…

Nuestro destino fue secuestrado. El país sometido por un grado de irracionalidad que emana de un poder usurpador. Desde la tribuna principal de la Asamblea Nacional Constituyente habla el presidente para tratar de volcarnos en su odio. En su discurso disparatado no existen planes para sacarnos del abismo, solo adjetivos descalificadores en sus párrafos de guerra. Tienen demasiado rencor en sus malvados corazones, que el resultado de sus acciones siempre será campo minado.

Alexander Cambero

El Papa en el vecindario…

Desde el cielo plomizo que cobijaba la patria. Las manos del Papa Pablo VI bendijeron a Venezuela aquella mañana del 22 de agosto del año 1968, en su viaje a Colombia, investido como el primer Sumo Pontífice que visitaba a nuestra América en dos mil años. Lo hacía trece meses después del terremoto de Caracas, que había dejado un balance de dos mil heridos, doscientos treinta y seis muertos y cuantiosos daños materiales por más de diez millones de dólares. Una cruz marcada en el pavimento se transformó en un símbolo de una fe; que no retrocedió ante el funesto golpe de la naturaleza. El inolvidable Juan Pablo II llegó a Colombia en 1986 para recorrer diez ciudades en un periplo cargado de un gran fervor religioso, que reencontró las raíces de una nación profundamente cristiana, pero azotada por el morbo de la violencia extrema. Aquella senda del Santo Padre dejó una huella profunda en cada rincón. El alegre peregrino se vistió con la grandeza de su autenticidad.

Alexander Cambero

Los alacranes del régimen

Incomparable festín en donde Venezuela es el suculento bocado. Los rojos alacranes se devoran entre sí. Una cruenta batalla de supervivencia extrema oscurece su horizonte. El mortal aguijón se oculta en las formas, creando un ambiente ficticio de unidad de grupo.

Alexander Cambero

La inquisición revolucionaria…

La filosa hojilla es horizonte sombrío de abusos. La Asamblea Nacional Constituyente se ha erigido en la guillotina que corta la cabeza de la República, en un momento cuando la dictadura es el fiel reflejo de la persecución contra la civilidad. La nación la han colocado en un cepo: que espera inerte que aterrice sobre su garganta la cortante acción del despropósito. La venganza henchida en el alma de los abusos, es tan grande sus anhelos de triturar a sus rivales, que reabren los capítulos de sangre que la historia recopiló en las páginas de los fracasos.

Alexander Cambero

El suicidio constituyente

El engendro pseudo constitucional no tiene padre. El pueblo venezolano desconoce la paternidad de semejante adefesio jurídico, que irrespeta la voluntad de un soberano que no fue consultado al momento de concebir esto. Nació del útero alquilado del totalitarismo internacional, que lo asume como su oportunidad para obtener beneficios que sostengan sus múltiples fechorías. Desde hace décadas el comunismo es un alma en pena que arrastra las pesadas cadenas de sus fracasos. Venezuela es un oasis en donde respira con el oxigeno petrolero; que alimenta sus pulmones cargados de alevosías. Las primeras actuaciones de la constituyente usurpadora son un total desastre. Utiliza la anuencia oficial para ir en pos de las instituciones democráticas, para transformarlas en entes podridos que son permeables al capricho de Miraflores. Más de quinientos seres de ultratumba actuando como autómatas, sin ningún tipo de criterio que puedan indicarnos un camino. Solo son actores secundarios que funcionan como parte de un libreto envuelto de absurdos. Para ellos el debate de las ideas es contrarrevolucionario. Solo entienden la sumisión absoluta a quien le complace sus caprichos. Luego de tomar por asalto el Palacio Federal Legislativo dieron rienda suelta a sus instintos. Arrasaron con micrófonos, griferías y cuanto objeto de valor encontraron en el Hemiciclo. Llenaron de excrementos las paredes de los sanitarios mostrando el poco criterio en sus neuronas. Y pensar que este grupo de venezolanos son los encargados de legarnos una nueva Carta Magna. Es apenas el comienzo de la cámara de los horrores; al tener personas sin la debida preparación al frente de idear un contrato social que sostenga el músculo de la República.

Alexander Cambero

La trampa sale

Después de la elección de un fraude poco tenemos que decir. La Asamblea Nacional Constituyente nació con el cromosoma de la ilegalidad jurídica en sus genes comiciales. No se consultó al pueblo de manera correcta como expresamente lo indica nuestra Carta Magna. Se recurrió a un artilugio de mago para que, una minoría bien marcada, impusiera una tesis que rechazó el noventa por ciento de los venezolanos que nos abstuvimos de participar en ese circo. La respuesta de la verdad se evidenció en rostros malogrados que buscaban trasmitir una alegría que solo existió en su descomunal mentira. Una impresentable señorona de la opereta siguió el manual dándonos unas cifras tan ridículas al contraste con centros huérfanos de adhesión popular. Apenas trascurría las horas tristes de la colosal estafa a los venezolanos. Smarmatic: la empresa encargada de sumistrarle la plataforma tecnológica al organismo electoral, nos hablaba desde Londres de la manipulación del proceso. Un largo silencio oficial que nos pareció el terror en los intestinos oficiales, las débiles respuestas gubernamentales solo terminaron de confirmar que efectivamente su proceso electoral es la consecuencia de una actividad viciada. En unas elecciones en donde competían entre sí terminaron robándose, es por ellos que grupos radicales se apostaron en las inmediaciones del CNE y el Palacio Federal Legislativo buscando una explicación. Estaban molestos ya que siempre son los que salen a acribillar a los adversarios, pero al momento de aspirar cargos dentro del aparato gubernamental son apartados; el régimen requiere que sus violentos sigan amedrentando al pueblo en la calle y no disfrazados de hombres de debate ya que su capacidad es exigua. La manada ideológica solo es la guardia pretoriana de una revolución paquidérmica. Allá en las calles se quedaron reclamando el robo electoral entre estafadores que lo único que saben hacer es precisamente eso.

Alexander Cambero

Más balas que votos…

La elección constituyente resultó el entierro definitivo del gobierno totalitario. Cayó la máscara pseudodemocratica, para quedar desnudo frente a la soledad de los centros de votación: cansados de hastío y orfandad de pueblo. No surtieron efectos las maquinaciones del vulgar chantaje, tampoco las prebendas y la brutal represión que prosiguió su concierto de sangre. Ese mismo día cuando el ciudadano les daba una brutal lección de reciedumbre patriótica, los órganos represivos del estado iniciaron su horda de horror masacrando a inocentes venezolanos. Desataron la furia incontenible de un gobierno acorralado que siente que su tiempo tiene los días contados. Irrumpieron en los espacios en donde los venezolanos protestaban pacíficamente para seguir escribiendo otra página cruenta en su enciclopedia de maldad. La paz constituyente andaba agazapada entre los grupos violentos con el ADN criminal de sórdidos personajes con un amplio prontuario. Tal como el de varios aspirantes electos en el viciado proceso comicial del domingo 30 de julio. Individuos patéticos tomados de cualquier esquina de malvivientes para ofrecerlos en el gran holocausto de la República, seres sin la debida probidad, pero con el veneno el los colmillos para ir tras el cuello de la democracia.

Alexander Cambero

Los últimos días

La feroz arremetida gubernamental es la confesión del fin de su maldad. Al sentirse rechazados por la mayoritaria voluntad del pueblo venezolano, han escogido la agresión para buscar, entre cadáveres y heridos, la fórmula que les permita seguir saqueándonos. En la Constituyente recurrieron al artilugio que sirviera como somnífero para someter los reclamos ciudadanos; al no conseguir el objetivo utilizaron las balas del terror. Su pobre imagen pública es la caricatura patética de la revolución que se creyó nuestro dueño, pero que ahora sabe que su cartabón ideológico es simplemente una opción de mentes enfermas. No existe en el planeta una administración con semejantes niveles de aceptación, solo ocho de cien venezolanos consideran buen presidente a Nicolás Maduro, quiere decir que hasta en las filas del PSUV existe insatisfacción para con las ejecutorias del heredero al trono. Ningún ser racional puede convalidar una matanza. Son más de noventa jóvenes asesinados por las balas del régimen. La Guardia Nacional en consonancia con los grupos delictivos son los responsables de este complot contra las ideas contrarias, solo aspiran que sus retorcidas motivaciones; sean texto constitucional en un bodrio que cocinan en salsa de impunidad. Sería lograr la protección jurídica para tanto pillo oculto en la devastación del estado republicano para hacerlo súbdito del poder del imperio del narcotráfico internacional. Si ahora no contamos con ataques reales en contra de este flagelo, con la constituyente el negocio del ilícito tendría la bendición de la ley. Ese es el fondeo del gran drama que enfrentamos en la actual coyuntura histórica. De la decisión ciudadana de los últimos dependerá nuestra suerte.

Alexander Cambero

Del infierno a la libertad…

Nuestra tierra se llenó de héroes, con la simbología de escribir sus nombres con moldes lustrados de democracia. El pueblo venezolano habló. Millones de ciudadanos hastiados de la pesadilla totalitaria mostraron su rebeldía. La magnífica expresión de voto- como garante democrático de la libertad- vuelve a darnos las herramientas para salir del horror en donde nos metió el totalitarismo instaurado en Venezuela. Quienes bajo el disfraz de un sistema humedecido con el néctar de la redención popular, nos hicieron caer en sus perversas redes. Millones de venezolanos han dado un mandato claro: no queremos seguir viviendo en las garras de una dictadura, y por ellos rechazamos enfáticamente la propuesta presidencial de una Asamblea Nacional Constituyente- viciada de nulidad absoluta- al ser esta una estratagema jurídica para despojar al ciudadano de su derecho a elegir el destino que desea darse.

Alexander Cambero

Detrás de Leopoldo López

En la política ser básico es un ejercicio de irracionalidad. La incontinencia de la diatriba nubla el entendimiento de todo aquel que se deja cautivar con lo inmediato. La inmensa mayoría de los venezolanos estamos felices por el nuevo estatus de Leopoldo López- lo mandan a su casa al lado de su mujer e hijos- ¿Quién no se alegra por eso? Durante tres años fue arrancado asquerosamente del seno de su familia por luchar por la libertad de todos. Un hombre de sólidos principios que es un ejemplo de dignidad, su tenacidad llenó al país con su ejemplo. El mundo entero reconoció su coraje e hizo suya su lucha por la democracia.

Alexander Cambero

Lo que callan los cuarteles venezolanos…

Un militar es un ciudadano con distintas prerrogativas al común de la gente; su actividad se circunscribe a reguardan la soberanía nacional, poniendo énfasis en la seguridad y defensa que debe tener el estado como factor preponderante de una sociedad. Su área de influencia no los excluye del mundo que los rodea. Padecen los mismos inconvenientes que todos soportamos. Es lógico que sufran, fundamentalmente los de menor rango, de todas las peripecias que tenemos que hacer quienes vivimos en las fauces de una dictadura del peor talante. Tienen que guardar obediencia al estar comprometidos con la orden impartida, es una cadena de mando que no se detiene en análisis profundo: el soldado tiene que hacer cumplir la directriz que le indican. El orden jerárquico emana desde la posición cimera hasta llegar a los niveles más bajos, así se inició la organización del primer batallón en armas hasta nuestros días. Han cambiando los mecanismos especializados de las conflagraciones frente a los enemigos. Las lanzas iniciales que bautizaron los combates, hoy son exclusividad de remotas tribus en el África meridional o en las anécdotas que se cuelgan del cuello de la noche de los tiempos. Hoy la tecnología militar puede combatir con prototipos que simulan una gran sala de video juegos. Se ataca con un interruptor en aviones sin tripulantes, satélites fantasmas que ubican posiciones mientras las armas disuasivas hacen su parte en el ajedrez geopolítico. Es la dialéctica del combate contemporáneo que antepone principios tecnológicos arriesgando el mínimo de vidas.

Alexander Cambero

El eterno Pompeyo Márquez

Ha muerto Pompeyo Márquez. La tierra por la que tanto luchó lo cobijará como al preclaro hijo de la libertad. Una vida llena de sacrificios en pos de un país con mayor probabilidad para la inclusión social, sus firmes convicciones siempre fueron robustas reafirmaciones de los principios indeclinables. No existió evento histórico en la Venezuela contemporánea que no tuviese alguna participación de este verdadero personaje de la transformación necesaria. Un pensamiento frondoso, que tiene la frescura de las ideas que despuntan con la fortaleza de aquel que no claudicó ante la tiranía.

Alexander Cambero

Los últimos días de la dictadura…

Asistimos a los últimos días de este proceso hambreador, es inminente el resquebrajamiento del proceso totalitario que destruyó a Venezuela. El régimen no tiene escapatoria: ante la rebeldía cívica de un pueblo decidido a cambiar su suerte; ya son muchas las humillaciones recibidas por una casta de bribones que jugaron con su futuro en nombre de una revolución: que los expolió hasta dejarlos pulverizados.

Alexander Cambero

Gloria al Bravo Pueblo…

Este gobierno escribe nuestra historia con los dedos ensangrentados, dispara con alevosa erudición de maldad. Son historias anónimas que enlutan hogares, son ilusiones que pierden la oportunidad de lograr trascender en la vida. ¿Será que mantener los privilegios que genera el poder, valen más que respetar la condición humana? Hoy Venezuela es un grito desgarrador que nos hace temblar, lágrimas incesantes de impotencia al ver como son perseguidos todos aquellos que expresan su inconformidad con una dictadura atroz. Como en las viejas historias de malvados su regocijo es la muerte, no creen que la vida sea una oportunidad para todos, razonan con el relicario del crimen: que los impulsa a seguir destrozando hermosas ilusiones.

Alexander Cambero

La noche del alacrán

La noche se corta con cuchillo. Un tétrico espejo boreal nos conduce a las ergástulas de la ceguera noctámbula. Todo es penumbras en las profundidades de la revolución bolivariana. Olor a mortandad del pensamiento infecundo, alucinación absoluta entre la cofradía que pretende romper el corazón de la nación. Un collado de esqueletos es el resultado de su convulsión interna, que los tiene reflejados en el paisaje de los muertos. La revolución se come a sus hijos, el alacrán ideológico los despedazará a todos. Tenazas en la yugular de los enemigos hasta el final. No falta mucho para verlos destruidos como manjar de gusanos. Un simple vistazo nos trae al presente acorralado de Nicolás Maduro y su camarilla. Un ideario político- que encarnó el sueño de millones- pero que degeneró en catástrofe popular. La traición comenzó defenestrando al propio comandante Hugo Chávez. Su constitución terminó siendo un escollo para las voraces termitas. Su desmedido afán de poder no quiso ser sostenida bajo el auspicio de la civilidad democrática.

Alexander Cambero

El último genocida

El círculo presidencial se cierra dramáticamente. Solo la oscuridad infinita acompaña al séquito revolucionario, que desciende hasta los últimos peldaños de la impopularidad. La valentía entendió: que el vulgar asalto al estado venezolano no puede quedar impune. Es por ello que las puertas de escape de los secuaces, las selló con soldadura de pueblo en la calle. Los ha conminado a permanecer bajo la cerradura de la angustia que supone su próximo fin.

Alexander Cambero

La Constituyente que nació muerta…

En el desamparo de las causas perdidas, la Constituyente Comunal se muere en la soledad de los sepulcros. Ningún sector significativo quiere unirse al carro de su desdicha. Surgió como último recurso de un régimen que agoniza. El descomunal rechazo recibido, desde que fue anunciada, demuestra que su viabilidad solo cabe en los caprichos de una elite que perdió el rumbo desde hace mucho tiempo. El manoseado botín lo hizo cómplices de una trampa en donde encerraron al país, con sus cuentos de una vida mejor para todos. Del melodrama revolucionario han vivido estos dieciocho años de martirio. Siempre una nueva treta para desviar la atención, con ciudadanos hartos de humillación y cargados de frustración en el alma.

Alexander Cambero

La historia desde el disparo…

¿Cómo podemos catalogar a un gobierno que permite que mueran cuarenta y seis venezolanos, que salieron a manifestar de manera pacífica y sin armas? ¿Qué además lanza gas lacrimógeno frente a una clínica de ciegos y un hospital de niños? En definitiva estamos en presencia de órganos de seguridad irracionales. Con ellos aparecen los colectivos del terror. Son máquinas que no tienen compasión. Les lavaron el cerebro con la pólvora que termina aniquilando a venezolanos, pero que también cobró su primera víctima en sus almas huérfanas de afecto. Responden como ejército a las órdenes de unos superiores perversos, su desmesura rompió los diques de cualquier gesto compasivo. Tienen que colocarse una máscara- es tan podrido lo que hacen- que exponerse a la luz es correr el riesgo de quedar como momias disecadas. Actúan creyendo que sus actividades son bendecidas por las deidades revolucionarias, no comprenden que dichas acciones enlutan a un país agobiado por una severa crisis; y que de paso tiene que vivir enterrando a sus hijos. Es la eterna historia de la violencia que como el viento no sabemos hasta dónde puede llegar. Se va perdiendo el respeto por la vida ajena. Hasta que se deslizan por un tobogán hacia el inframundo retorcido de seres, que perdieron la oportunidad de ser individuos productivos. Hombres y mujeres de bien al servicio de la sociedad venezolana.

Alexander Cambero

Tiranía al desnudo

El anuncio del presidente Nicolás Maduro de llamar a una constituyente comunal: es la confesión que su régimen es una verdadera dictadura. Un fraude constitucional que se yergue incólume sobre la realidad de una democracia maltrecha, a la cual hemos llegado después de dieciocho años de socialismo. Sus antecedentes históricos lo podemos conseguir en oscuras experiencias de regímenes que se declararon como peligrosos prototipos de la castración democrática. El gobierno crea un artilugio que los haga evadir el juicio del voto ciudadano. Es el golpe de estado continuado que iniciaron hace algún tiempo. Quien carece de convicciones democráticas, terminó quitándose la careta para actuar bajo la premisa de sus preceptos autoritarios. Bajo el espíritu de su ambición monástica sus decisiones no tienen el concurso de la adhesión popular. Su orfandad electoral la suple con los reiterados abusos a la voluntad ciudadana, el temor de perder el poder hace que utilice mecanismos tan perversos como el de asesinar a la constitución; a la que catalogaban como ejemplo en el mundo. En cualquier escenario internacional no perdían la oportunidad para exhibir sus bondades. Paulatinamente se fue convirtiendo en su propio calvario. Creció el totalitarismo en la misma medida en que la Carta Magna se hizo su más fuerte cuestionador. Cada abuso de poder reñía con los preceptos resguardados en ella. El curso de los acontecimientos fue haciéndola un huésped incomodo. Mientras fueron mayoría no les importaba usarla a discrecionalidad, cuando se esfumó el respaldo popular, la constitución originaba por las ganas perpetuas del primer dictador; se transmutó en una filosa espada para sus cabezas. El arrebato totalitario que negó cualquier derecho a todo aquello que sea distinto a sus ideas mostró el rostro. Es por eso que ahora llevan hasta la hoguera al propio texto constitucional del cual hacían alardes, sustituyeron los derechos ciudadanos por el acorralamiento, cada párrafo que garantizaba el equilibrio de los poderes fue trucado, siendo sustituido por el abuso. Lo que vemos ahora es el miedo a terminar perdiéndolo todo. Que sus múltiples vinculaciones con el narcotráfico internacional queden al descubierto. Huyen al saber que fuera del gobierno tendrán que rendirle cuenta a una justicia honrada que no se preste a sus impudicias.

Alexander Cambero

María Corina o el rostro de la libertad

Su coraje parece no tener límites. Frente al obsceno maniobrar de una dictadura mafiosa, su lucha al lado de miles de ciudadanos deseosos de cambio la reconoce el país. No se anda por las ramas a la hora de hablar de cuestionar a un régimen; que está en los últimos momentos de su historia. Desde hace mucho tiempo sus advertencias de luchar frente a una administración forajida, tuvieron en algunos miembros opositores: el profundo escozor de aquellos que buscaban negociar con el régimen, para cohabitar con la dictadura a cambio de cuotas de poder. Cruzó el desierto de aquellos que llamándose aliados llevaban el cuchillo en las alforjas, no se amilanó sino que respondiendo a la brújula de su corazón; siguió fiel a sus convicciones para conseguirse con el pueblo que anhela libertad. Tiene la valentía de enfrentar los peores peligros, corriendo el riesgo de su propia vida. Predica con el ejemplo, nada de espectáculos circenses para mostrarse como un fantoche. Su autenticidad la reconocen propios y extraños. Es obstinada cuando se trata de defender los principios democráticos socavados por un gobierno tiránico. Su firme posición hizo posible que algunos factores terminaran aceptando que ella siempre tuvo razón, ahora repiten los mismos conceptos que esgrimió Maria Corina Machado desde el principio de este suplicio. A regañadientes hablan de la dictadura, cuando algunos la negaban hasta hace poco. Se ha transformado en el rostro de la libertad. En la fortaleza de la mujer venezolana que no se dejará arrebatar a su nación.

Alexander Cambero

La valentía de Hans Wuerich

Un hombre desnudo frente al exterminio. La piel perforada por los reiterados perdigonazos, que dispara el miedo obsceno del poder podrido. En sus manos como escudo impenetrable; la palabra de Dios que lo hace beber en la fuente de su fe. Es allí donde su arrojo encuentra asidero para resistir la presión del complicadísimo escenario existencial. Sobre la arteria vial un ciudadano común, desafía al pelotón que observa impávido a quien no se oculta en su temor; alza su bandera de esperanza enarbolándola en su piel desnuda casi al borde del maltrato oficial. Sus convicciones parecen darle el valor que perdió la nación, cuando siguió los pasos de un proyecto absolutamente ineficaz. Este proceso pletórico de fracasos, se fue llenando de oscuridades hasta que se hizo socio de la desfachatez.

Alexander Cambero

El Judas revolucionario…

El fuego se multiplicó sobre los muñecos de trapo. No importó el diseño, fruto del ingenio popular tan arraigado. Casi todos a lo largo y ancho del país simbolizaron a Nicolás Maduro: como el sinónimo del gran traidor del pueblo. Cada versión dejó correr la imaginación ante los graves acontecimientos acaecidos bajo su gestión, tan desastrosa como la del judas eterno: Hugo Chávez. Rollizo con su abundante abdomen lo mostraron en diferentes escenarios caraqueños.

Alexander Cambero

Los huevos de San Félix

La ciudad bolivarense es recia como su gente laboriosa. Jamás se anda con tapujos a la hora de enfrentar sus dificultades, desde su nacimiento mostró arrestos de una combatividad que viaja en los cromosomas de su gente. Es la misma valentía que mostró el 11 de abril de de 1817 en la Mesa de Chirica, en la batalla que lleva el nombre de la ciudad; y que comandó el General en Jefe Manuel Carlos Piar, el único militar nombrado por sus compañeros de armas con este rango, y ratificado por El Libertador Simón Bolívar posteriormente. Esta batalla garantizó la liberación de toda Guayana del imperio español sentando las bases de los principios independentistas que plasmó al firmar el acta de Chacachacare junto al patriota Santiago Mariño. Esa esencia de encendida vocación por los principios de libertad se hizo eco nuevamente.

Alexander Cambero

El Nerón de Miraflores

El emperador del palacio usurpado suena la lira de la confrontación, sus desfachateces tiran la cuerda de la agresión como el recurso postrero de un régimen aniquilado. Desde sus entrañas de maldad infinita han partido las directrices de exterminio de toda expresión de libertad que resista la dictadura. Este agonizante mamarracho gubernamental no solo inhabilita honestidades; sino que busca desaparecer a los líderes auténticos de la oposición. Grupos violentos han tratado de acabar con: María Corina Machado, Henri Ramos Allup, Lilian Tintori, Freddy Guevara y otros. Es tan grave su estado de locura que ha utilizado un gas rojizo que está prohibido por los estándares internacionales del uso de químicos, para repeler las manifestaciones públicas. Este producto puede causar daños irreversibles en los ojos, así cómo originar severas complicaciones en personas con problemas cardiológicos y pulmonares. Un comunicado de Amnistía Internacional insta al gobierno venezolano a que revele los componentes del producto que le aplican a los miles de manifestantes. La utilización de estos químicos es percibido como crímenes de lesa humanidad. Desde el punto de vista jurídico su instrumentación es una flagrante violación del artículo 68 de nuestra constitución que indica lo siguiente: "Los ciudadanos y ciudadanas tienen derecho a manifestar, pacíficamente y sin armas, sin otros requisitos que los que establezca la ley. Se prohíbe el uso de armas de fuego y sustancias tóxicas en el control de manifestaciones pacíficas. La ley regulará la actuación de los cuerpos policiales y de seguridad en el control del orden público".


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