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Alexander Cambero

La marchista ilusión de creerse eternos…

Abril 27, 2016

Grandes opresores de la historia terminaron en la orfandad de su poder arbitrario; es el mismo camino que transita el régimen venezolano. Su esplendorosa performance se va llenando del fuego eterno de su infierno. El mismo sulfuroso palacete en donde yacen los huesos olvidados de quien se creyó inmortalizado por los brebajes del reino. Su inmensa dosis de poder los embriagó hasta de creerse eternos. En la medida que perdía su influencia en el pueblo han ido radicalizando sus posturas para archivar la decencia en el perchero de los intereses. Los proyectos políticos tienen como riesgo primario el de olvidarse de las raíces que alimentan su árbol, cualquier desviación terminará demoliendo los propósitos originarios; vendrá la desilusión que traerá consigo la tala que romperá sus cortezas hasta hacerlas leñas del árbol caído. Sobre esos restos se construirá una nueva ilusión o quizás una mentira maquillada que terminará corroída como su antecesor. Son los procesos que las sociedades han vivido desde que comenzó a organizarse como un elemento gregario, después la historia va revelando cómo se fue torciendo en el camino seducido por el poder que corrompe. Ese perfecto mecanismo hizo que entráramos en etapas sombrías. Faltarían dedos para escribir de tantos personajes que quisieron desafiar al tiempo. La realidad los fue colocando en sus sarcófagos, muchos fenecieron durmiendo hasta el último suspiro en el trono que se construyeron. Paulatinamente aquellos que estrujaron sus ojos para llorarlos se convirtieron en los primeros que los olvidaron, no tenían tiempo para soñar con muertos; ahora la propia supervivencia es la marca sus intereses. La historia que siempre se levanta para relatarnos los hechos, hará que este ciclo del chavismo cierre sus capítulos con la rendición de los culpables. Un periodo que sacó a un grupo de resentidos de la miseria absoluta a tener fabulosas cuentas y vida de leyenda. Amparados en la seducción del fraude cautivante nos vendieron una ilusión de país que nos trajo hasta esta verdadera tragedia griega. Muerto el socialismo bolivariano se expandirán las cenizas mentirosas entre los románticos, que anhelan diseñarnos un mundo en donde el paraíso tenga el rostro de la maldición.

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Alexander Cambero

Venezuela no laborable…

Abril 20, 2016

El músculo descansa en el sarcófago que guarda las cenizas de la flojera gubernamental. El régimen clausura el trabajo fecundo para escudarse en el reposo embrionario, que caracterizó la rutina laboral del actual presidente de Venezuela Nicolás Maduro Moros. La nación envuelta en una pavorosa crisis de dimensiones incalculables; lo cual la obligaría a esforzarse para poder lograr el camino al éxito, sigue orientada a perder el tiempo en medidas absurdas que lo que hacen es complicarla más. La administración primitiva del socialismo mandó a la casa a millones de laborantes, que ahora se dan la mano con los nueve millones de desocupados que tenemos producto de la desquiciada política económica que desoló al campo hasta hacerlo un desierto donde solo existe ruina. Con sus descabelladas ideas hicieron posible el quiebre de las empresas básicas de Guayana, la destrucción del sistema eléctrico nacional que también contribuyó a que dieciocho mil empresarios terminaran colocando un candado en sus portones.

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Alexander Cambero

Extrañamos al país que Éramos

Abril 13, 2016

Hemos dejado que el odio arruine nuestra cosecha de pueblo valeroso y democrático. Venezuela es hoy una República al borde del colapso total. Un dejo de nostalgia se apodera de nuestros pensamientos. Las travesuras de la mente nos hicieron viajar a los instantes cuando nuestra realidad era distinta. La patria no era un lecho de rosas, teníamos problemas y desigualdades sociales sin ninguna duda. Pero no padecíamos de esta sensación de incertidumbre que hoy nos caracteriza. Es como una pesada carga que causa escozor y vulnera nuestras fuerzas. Todo pende de un hilo que nos mueve como marionetas en un teatro callejero. El país es un río de conflictos que se multiplican, no tenemos la necesaria paz que nos haga vivir sin el sobresalto permanente. ¿Cuando surgió nuestra desdicha? No hace mucho tiempo nuestra nación era la envidia del continente. Desde muchas regiones del planeta venían hombres emprendedores en la búsqueda de un mejor futuro en la llamada tierra de gracia. Hoy huyen despavoridos ante la cruel realidad de una crisis que arruina el bolsillo y dispara las alarmas de nuestro futuro. Los números son demoledores: El país con mayor inflación, criminalidad y desempleo del hemisferio. Paradójicamente en donde obtuvo el mayor ingreso de su historia. ¿Cómo explicar semejante contrasentido? Creemos que imponer una ideología paleontológica fue degradándonos hasta llevarnos al foso. Fuimos moliendo nuestro futuro detrás de una ilusión redentora condenada al fracaso estrepitoso. Un régimen que se amparó en una doctrina catastrófica que sólo pueda producir resultados nefastos para la vida del hombre, ya que basa su actuación en querer liquidar a quien se resiste a pensar como ellos. Es la venganza que rebana garganta con el filoso cuchillo de la impudicia. Durante dieciocho años se ha dado a la tarea de perseguir a millones de venezolanos que no quieren reeditar la experiencia cubana. Ante tantas dificultades extrañamos al país que éramos. Podíamos salir a la calle teniendo la posibilidad de llegar con vida. Nada que ver con la cruel matanza semanal que nos hace una de las naciones más violentas del planeta. Los órganos del estado eran dirigidos por lustres venezolanos. No eran un circo de anodinos incondicionales que se arrastraban como sanguijuelas, nada que ver con el pensamiento único. Disfrutábamos de medios de comunicación en donde se respetaba la libertad de expresión, todo el mundo podía fijar posición sin que nadie criminalizara sus opiniones; poseíamos una calidad informativa que nos convirtió en referencia para la región. Espacios en donde el pueblo acudía sin el temor de terminar tras las rejas. En la actualidad son espacios para ensalzar al gobierno, unos magos para transformar en invisible la realidad; haciéndonos herederos de la isla de la fantasía. Un mundo idílico donde los problemas son el incienso de la paz perpetúa. Contábamos con fuentes de trabajo para los nuevos profesionales, los mercados estaban atiborrados de productos de calidad. Los pobladores podían escoger la marca de sus preferencias, no existían las horrendas colas de hoy que nos asemejan a las revueltas de los hambrientos en Bangladesh. Una nación millonaria que no puede garantizar la alimentación idónea para su gente. Esqueletos en fila de anaqueles vacíos en donde brilla por su ausencia hasta un rollito de papel toilette. Una muestra lapidaria de la incapacidad del socialismo como generador de bienestar. En el pasado teníamos una industria sólida con empleo para millones, hoy somos un cementerio de candados clausurando santamarias. Sin embargo, no perdemos la esperanza. En algún escondrijo de escalera rota debe estar aguardando la esperanza de volver a brillar, debemos encontrarnos para construir al nuevo país. Al fin y al cabo: Somos hechura del mismo barro…

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Alexander Cambero

La Amnistía que solicitó Hugo Chávez

Abril 6, 2016

El 4 de febrero del año 1992 nació el odio que viajó desde las venas del anonimato. Era el protagonismo de una época deslucida en la historia de la Republica. La grotesca noche cuando el fermento de los espíritus insurrectos se alzó contra la nación. Un grupúsculo de especímenes deshonró su uniforme. Levantaron las armas en contra de inocentes que sintieron como el fuego de la misma antorcha incineraba sus vidas. Asesinaron a compatriotas que defendían con honor la constitucionalidad democrática, que algunos de sus compañeros degradaban en la noche de la traición. Ráfagas que abrieron una herida difícil de restañar. Se llenaron las manos de sangre y hasta tuvieron el tupé de querer asesinar a la familia presidencial en La Casona. El líder de la intentona Hugo Chávez, se escondió de manera cobarde en los baños del Museo Militar para poner su vida en resguardo. Después de ser el cabecilla de aquella horda de horror, se rindió casi suplicando perdón. Fueron juzgados con garantía plena llegando a vivir un reclusorio de confort en donde lo poseían absolutamente todo. Recibían numerosas visitas, concedían entrevistas a medios nacionales y extranjeros. Se le suministraban libros y revistas que poco leían, pero que llegaban diariamente hasta sus celdas. En el día podían estar en el patio durante siete horas sin ser molestados. Su alimentación era frugal y abundante, exigiendo postres de diferentes tipos. Fueron juzgados sin mancillar su condición humana. Jamás nadie se atrevió a grabar sus encuentros íntimos, menos el requisar de manera indecorosa a la fémina de ocasión. Los alzados en contra de nuestra democracia mantuvieron un periodo carcelario sin apuros, a pesar de la tragedia que crearon. No conforme con la buena disposición del sistema de justicia dirigieron una carta el día 31 de julio de 1993 al entonces presidente de la Conferencia Episcopal Venezolana (CEV) Monseñor Ovidio Pérez Morales, pidiendo una ley de amnistía para ellos. Entre los párrafos de la histórica misiva extraemos lo siguiente: “Con la libertad de quienes nos encontramos en cada una de las ‘cárceles de la dignidad’, como se ha hecho conocer ante el pueblo venezolano; es una fórmula para buscar la reconciliación, tranquilidad y paz social, y así poder frenar la grave crisis política que hoy atraviesa el país, con el deseo de encaminar hacia la confianza colectiva y la normalidad de Venezuela´´ entre las ocho firmas que acompañan el escrito está la rúbrica de Hugo Chávez como comandante del MVR 200. Las organizaciones acolitas a los alzados en contra de la constitución exigieron la ley de amnistía realizando marchas y diferentes eventos para lograr este objetivo político. Luego de estar dos años en prisión junto a diez oficiales por liderar la rebelión cívico-militar del 4 de febrero de 1992, el 26 de marzo de 1994 Hugo Chávez fue liberado de la cárcel de San Francisco de Yare, gracias a un indulto otorgado por el entonces presidente Rafael Caldera.

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Alexander Cambero

¿Qué tendrá el chavismo en el cerebro?

Marzo 30, 2016

Tratar de encontrar respuestas adecuadas en las pasmosas fauces del monstruo debe ser apasionante. Es un viaje trepidante por las profundidades de los infortunios, que se multiplican como la hierba silvestre en tiempos de lluvia. El cerebro humano carcomido por las caliginosas ficciones de un régimen autoritario. Es increíble que millones de personas defiendan con ardor este experimento de gobierno. Son esos incautos los que acompañan al saqueo brutal de nuestras arcas; a pesar de ser precisamente su gobierno revolucionario, el culpable de servirles hambre todos los días en sus estómagos vacios. Sus carencias multiplicadas tienen la compañía de una fidelidad monástica al proyecto de Hugo Chávez. Una atroz manipulación propagandística nos arrastró hasta estos humedales convertidos en estiércol Político. Buscaron destruir a la democracia para sobre el cadáver humeante de ella, vender su doctrina de revanchismo; hasta hacernos: La patética realidad de una condición que no le deseamos ni al peor enemigo. Venezuela es hoy en día una nación colapsada en lo profundo. En nuestro suelo solo prospera lo corrompido. No hemos convertido en un pésimo ejemplo para otras naciones que en otrora se miraban en nuestro espejo. Es tan grave la situación que vivimos que hasta los amigos del régimen se le han alejado. Nadie defiende este proceso irracional que conduce hasta el abismo. Por supuesto que siempre existen las excepciones que confirman la regla. Aquellos que se han convertido en grandes potentados hasta llevar como rótulo el título de boliburgueses, seguramente no expresaran ninguna queja. Los románticos izquierdistas del paraninfo de las memorias de fuego seguramente mantendrán su adhesión al proceso chavista. Con los años resguardando sus dolores del espinazo, siguen creyendo que destrozaran el corazón del imperio hasta hacerlo añicos. Seguramente la llegada de Barack Obama a Cuba debe tenerlos en cuarentena. Lo triste es que una significativa minoría siga creyéndoles después de todo. Es con respecto a ellos que hilvanamos estas ideas.

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Alexander Cambero

Y un día volvió el imperio

Marzo 23, 2016

Ochenta y ocho años después la gran águila volvió a Cuba. Una tenue llovizna del Caribe recibió a Barack Obama en el aeropuerto Internacional José Martí de La Habana. Bajó por la escalerilla desde el Air Force One con pisada firme; pasos que acercaron a más de cincuenta años de absurda distensión. Décadas de disputas estériles que afianzaron una dictadura feroz en América; mientras los Estados Unidos eran comparados con una bestia bíblica. Los pueblos desmirriados del continente le endosaron sus múltiples carencias al poderoso huésped del norte del continente americano. Cada presidente imperial fue quedando en la red de maniobras que tejieron las hábiles manos de Fidel Castro. En nuestro vecindario una cárcel abrió sus puertas para reducir a un pueblo a vivir en la cautividad. Estados Unidos a solo noventa millas náuticas de los cerrojos desafiantes que coartaban la libertad de los cubanos, elaboraba planes que rebotaban mansamente frente al fortín que erigió una ideología del terror. La dictadura cubana se hizo fuerte alimentándose de los errores que cometían desde Washington, siempre con la misma receta de creer en salidas restrictivas que lo que lograron fue cohesionar a una buena parte de la población en contra del agresor. La temprana desaparición John Fitzgerald Kennedy asesinado en Dallas el 22 de noviembre de 1963 contribuyó con eso. La sucesión de gobernantes norteamericanos creyendo en las viejas consejas del gran garrote solo sirvió para atornillar al comunismo en Cuba. Aquella estaca política inspirada en la fogosidad de los inicios del siglo XX; en donde se proponía someter a los vecinos con una buena tunda para indicarles el destino final de sus huesos, siempre inspiró a funcionarios trogloditas. La frase, tomada de un proverbio del África occidental era: “habla suavemente y lleva un gran garrote, así llegarás lejos” (speak softly and carry a big stick, you will go far) Bajo esa consigna siempre creyeron que todo lo resolvía la dureza. Pero resulta que los pueblos americanos castigados por sus múltiples problemas tienen cromosomas de resistencia frente al que creen su encarecedor. Una colección de errores norteamericanos coadyuvó a mantener al totalitarismo en Cuba. La dictadura castrista le endosaba cada fracaso a los Estados Unidos, su pueblo era bombardeado de una eficaz propaganda que les vendía supuestas invasiones, así han trascurrido cincuenta y ocho años de un cruel sometimiento de una sociedad anclada en la barbarie. La torpe intentona de invasión a Bahía de Cochinos en abril de 1961 organizadas por movimientos anticastristas, actividad no compartida por Kennedy, terminó dándole a Fidel Castro la aureola de héroe de la patria. La escalada militar en Republica Dominicana en 1965 bajo el gobierno de Lyndon B. Johnson ayudó a fortalecer la imagen del enemigo poderoso que agrede al débil. Igualmente la incursión militar en Grenada el 25 de octubre de 1983 causó un fuerte escozor; la nación más poderosa de la tierra invade al segundo país más pequeño del hemisferio occidental. Grenada de solo cien mil habitantes haciéndole frente al portentoso as del desarrollo en el planeta; la nación número uno contiende contra la número doscientas cuatro del escalafón mundial. Una verdadera torpeza que lo que hizo fue generar profundas antipatías que fortificaron las bases de los proyectos populistas del continente americano. La aparición de Barack Obama busca corregir viejas posturas que no funcionaron por una visión moderna en libertad. El primer dignatario negro también tuvo que enfrentar adversidades para poder lograr su ascensión al poder. El postrer sacrificio de los negros desde los campos de algodón; asesinados por el color de su piel. Humillados por la irracionalidad estúpida lo hacen comprender la situación de otros sometidos por ser distintos. Vivimos un cambio profundo de época. Queremos un nuevo signo de cooperación entre iguales. Las agresiones militares son cosas del pasado, al igual que bloqueos que lo que hacen es hacer sufrir al pueblo. Los casi sesenta años de dictadura castrista en Cuba tienen mucha contribución de las desacertadas políticas de Washington para con la isla. Es el momento de llegar con otra idea. Ahora los cubanos están escuchando un nuevo mensaje, anhelan libertad plena, nada de cambiar de cárcel. Ellos acabaran con su dictadura buscando el camino de la democracia…

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Alexander Cambero

Nicolás Maduro en su cárcel…

Marzo 16, 2016

Las oscuras fuerzas mueven los hilos de su voluntad. El primer mandatario nacional sometido al designio de aquellos que controlan hasta sus más leves movimientos. En el mundo de sus tempestades intrínsecas viaja un hombre atrapado en su propio infierno, seguramente discurrirá entre su fidelidad al proyecto del hombre que lo puso a protagonizar la agenda de la patria; y la renuncia que la inmensa mayoría del país le solicita con voz de clamor. Sus decisiones tienen los pies atravesando la celda que lo conmina a ser rehén de los podridos intereses de los amos del botín. Un reclusorio con rejas más terribles que la que fija la reciedumbre del hierro. Son sus dueños los que mueven las manos de fieltro del fantoche. La jauría que dilapidó la fortuna más espectacular que recuerde cualquier nación en el planeta, es el emblema que caracteriza esta época basada en un socialismo trasnochado. Que perfumó sus banderas con el estiércol que dejaron los errores de los revolucionarios revestidos de totalitarismo. Esas miserias adheridas a la rueda de la historia; se hicieron yunque en la Venezuela que buscaba un rumbo y consiguió a Lucifer. Incesantes depredadores de lo que consiguieron en las arcas de la nación. No dejaron ningún ente gubernamental en donde su veneno corruptor no llegase para sembrarse hasta las venas. Penetraron hasta la profundidad de lo imaginable. Arrastraron los sueños de millones de incautos mientras se lo robaban todo. De esa tragedia griega proviene el actual presidente de la República Nicolás Maduro, como digno heredero de todas las tropelías que padecemos desde hace dieciocho años. Sus pasos no tienen destino. Su colosal precariedad intelectual y política son el averno de su destrucción, sus aliados lo mantienen aferrado al trono de Miraflores. Es la tarea hercúlea de la banda que nos defenestró. Casi tiene una imaginaria Kalashnikov ak 103, pegada en la región intercostal derecha del afligido personaje; obligándolo a no entregar el poder sopena de quedar todos al descubierto. Los grupos detrás del trono hacen fila para someter sus ansías de rendirse. Nada de salir por la puerta grande; el interés de los malhechores del PSUV es arrasar con todo hasta dejarnos el esqueleto de la República en las manos. Entre las grandes presiones que se ciernen sobre él, está su presunta nacionalidad colombiana lo que le impide ejercer la presidencia de Venezuela. Semejante monstruosidad de usurpación constitucional sería un nuevo elemento para llevarlo a la cárcel. Todos sus actos son írritos y en detrimento de nuestra democracia. Además de ser uno de los principales culpables del asalto nacional. Es parte fundamental del mayor desfalco en Latinoamérica. Junto a Hugo Chávez y Diosdado Cabello son el triunvirato que nos quebró.

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Alexander Cambero

El reducto del TSJ

Marzo 9, 2016

El otrora poderoso régimen totalitario perdió su enorme conexión popular. La democracia redujo sus ímpetus al triste papel de ser minoría. Cada día que pasa sus fortalezas van quedando solamente en las fermentadas neuronas de los plañideros fanáticos, que creen en un retorno triunfal del proceso de marras; la realidad es que sus ideas caducas ya no seducen a la mayoría sensata que entiende que la colosal crisis tiene la rúbrica del perverso socialismo. Lo acabamos de ver con el tercer aniversario de la muerte de Hugo Chávez, casi podríamos asegurar que solo un grupúsculo se sumó a las celebraciones. Todas las actividades públicas resultaron huérfanas de fervor popular. Unos grises mandatarios latinoamericanos trataron de darle lustre a unas jornadas olorosas al incienso del fracaso. El refugio del régimen descansaba en la imagen paradigmática del héroe correlón de Sabaneta. El libertador de las teorías malditas, dejó de significar algo para la mayoría, en consecuencia, y ante la imposibilidad de seguir comprando apoyo a través del ingreso petrolero solo les quedó el Tribunal Supremo de Justicia. El máximo tribunal del país por donde ilustrísimos venezolanos dejaron un legado para la posteridad; llenando de erudición a una Republica que estaba ávida de manejarse en los parámetros de la justicia bien ejecutada, encontraron en aquellos honorables magistrados un camino cierto para el buen concurso de la justicia. Ahora el TSJ es un grupúsculo de crápulas avenidos en la borrachera de un régimen moribundo. Disparan desde su guarida para tratar de liquidar a la escasa democracia que nos queda. En un acto demencial de primitivo raterismo han levantado las sucias banderas de la podredumbre humana; se han revelado en contra de los principios que debe sostener su magna investidura. Optaron por emparentarse con el espíritu del roedor que se asoma en sus pequeñas almas. Sus decisiones las toma la mano de Miraflores. Son simples títeres de una obra bufa en el viejo teatro del socialismo carcomido; curiosamente dirigidos por un incapaz presidente, que también es un fantoche al cual manipulan desde Cuba. Al final todo es una profunda red de conexiones entre mediocres y corrompidos que buscan salvaguardar el botín que es el gobierno. Mientras el desierto se cierne sobre la paleontológica revolución, su último recurso de supervivencia en refugiarse en la guarida del TSJ. Sus intereses se disfrazan de decisiones jurídicas con el veneno político en sus entrañas. En nueve años jamás han dado un dictamen que perjudique al gobierno, si por el contrario es algo que los favorece automáticamente tienen el resultado favorable. Ahora su misión es torpedear y limitar la buena labor que está rindiendo la Asamblea Nacional en beneficio del país. Como última frontera disparan desde sus atalayas oscuras, se terminaron de quitar la careta para mostrarse como militantes del PSUV. Es el reino de las bajas pasiones que los dibuja de cuerpo entero. Su descredito crece como la espuma de sus abultadas cuentas y propiedades. Sus grotescas actuaciones tienen al foro venezolano con cara de vergüenza. Es lamentable que la justicia esté en manos de un clan de pillos. Desde Cuba presionan para tratar de liquidar al cuerpo legislativo que preside Henri Ramos Allup. Definitivamente no quieren que el régimen hampón sea descubierto, añoran el anterior escenario de la componenda y la sumisión. Desde lejos alimentan la violencia deseando que la misma sea avasallada por los grupos extremistas que son el brazo armado del proceso. En los últimos instantes de la revolución sus miserias se esconden en las decisiones de una fauna de esperpentos del infierno, la miseria humana en estado puro…

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Alexander Cambero

¿Y si Nicolás Maduro es colombiano?

Marzo 2, 2016

Una investigación de la cual tuvimos conocimiento; tiene las pruebas del origen colombiano de Nicolás Maduro. Sí llegase a comprobarse que Nicolás Maduro nació en la ciudad colombiana de Cúcuta, capital del Departamento del Norte de Santander, estaríamos en presencia de la peor estafa infringida a la buena fe de los venezolanos. Un engaño gigantesco que no solo es violatorio de la Constitución, sino que demostraría la poca idoneidad que tiene quien usurpa el poder desde Miraflores. Ya no sería lograr el gobierno a través de un proceso fraudulento en donde el CNE mostró una sumisión absoluta a los intereses oficiales. La máscara democrática y de respeto a las leyes de la república rodaría hasta lo más profundo de la inmoralidad. Dejando al ilegítimo como un auténtico charlatán. Nuestra Carta Magna es clara en su ordenamiento jurídico. El artículo 41 de la actual Constitución sentencia: “Sólo los venezolanos y venezolanas por nacimiento y sin otra nacionalidad, podrán ejercer los cargos de Presidente o Presidenta de la República”. El 227 señala lo siguiente: “Para ser elegido Presidente o Presidenta de la República se requiere ser venezolano o venezolana por nacimiento, no poseer otra nacionalidad, mayor de treinta años, de estado seglar y no estar sometido o sometida a condena mediante sentencia definitivamente firme y cumplir con los demás requisitos establecidos en esta Constitución”. El texto es sumamente explícito. Quien no reúna dichas condiciones no puede postularse, y si lo hace incurre en un delito por lo cual sus actos son ilegales y revisten nulidad absoluta, esta normativa aparece en casi todos los textos constitucionales del mundo. Los legisladores buscaron defender el carácter soberano de los pueblos, impidiendo que las naciones fueran regidas por funcionarios nacidos en otras latitudes y que respondieran a poderes subalternos. La idea aristotélica era que el Estado fuera dirigido por los poseedores de grandes fortunas, y dentro de éstos los más virtuosos, son los elegidos para dirigir la sociedad (solamente a ellos les pertenece la ciudadanía), puesto que lo son por su condición social, al estar liberados de todo trabajo manual. La guerra del Peloponeso y el expansionismo macedonio debilitan a Grecia y los pueblos logran autonomía, es desde allí en donde se fortalece la idea de ser administrados por ellos mismos. Queremos aclarar: No cuestionamos a Colombia como supuesta patria de Nicolás Maduro. Tampoco el origen cucuteño de sus raíces familiares. Queremos muchísimo a nuestra hermana histórica, los lazos que nos unen no se desatarán jamás. Son millones de hogares de ambos lados del territorio, en donde por el torrente sanguíneo fluyen las dos naciones. Haber nacido en Colombia no es un delito, solo le impide a Nicolás Maduro ser presidente de Venezuela. El hecho haría que sus actos, acciones y ejecutorias estén viciados de nulidad absoluta. Incluyendo su ejercicio como primer mandatario. Si se comprueba, tendría que salir inmediatamente del gobierno, para enfrentar a la justicia como usurpador del poder y responder por la utilización de los recursos que manejó sin estar facultado. La vida es tan extraña que Nicolás Maduro puede terminar siendo compatriota del prócer neogranadino Francisco de Paula Santander, del expresidente Álvaro Uribe Vélez y del actual: Juan Manuel Santos. Lo que sí le agradaría es compartir ciudadanía con los terroristas de las FARC. ¡La sangre llama…!

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Alexander Cambero

La Renuncia…

Febrero 24, 2016

Jamás mandatario alguno llegó a niveles tan altos de rechazo. La odisea de Nicolás Maduro; tiene pocos precedentes en la historia reciente venezolana. Su creciente impopularidad consiguió en el camino de las habas al poco intelecto que bracea en sus neuronas. Es decir: Una pavorosa crisis generada por su revolución y el irrisorio cerebro presidencial para crear alternativas que nos saquen del abismo. En los últimos meses de profunda agudización económica, muchos sectores se han unido para pedir su renuncia. Logró gracias a sus desaciertos; que el país en su casi totalidad esté deseoso de su dimisión. Incluyendo al setenta por ciento de las bases del PSUV que están hastiadas de tanto sufrimiento. Son las principales víctimas de un modelo que abrazaron con pasión y que terminó haciéndolos más pobres; las banderas revolucionarias no les llevaron el pan a sus casas. Al contrario, los envenenaron con una ideología ilusoria que los condujo a la trampa. A través de los años sus condiciones de vida descendieron de manera dramática. Han convivido con las peores aberraciones de una sociedad transformada en harapienta. Son ellos los que realmente padecen el peso de una crisis incalculable, ya que al ser militante del error cargan con la culpa de haber contribuido con el desplome nacional. Mientras esas bases llevaron el mensaje en la profundidad de la patria, los boliburgueses se robaron al país. De vez en cuando alguna migaja para calmar la ansiedad de los estómagos vacíos. Son los espartanos que luchaban con el alma sembrada de necesidad. Hasta que se percataron que sus líderes vivian como príncipes mientras ellos seguían sufriendo en el rancho de su destino. Su adversario no era el lejano imperio, sino sus mañosos ídolos devenidos en potentados que ahora miran a los incautos con hondo desprecio.

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