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opinión

Beltrán Vallejo

Las sanciones, “ser o no ser, esta es la cuestión”

13 agosto, 2019

Aporto mi comprensión sobre el tema medular de las sanciones, un tema tan significativo que se asemeja a un eje transversal que cruza la política internacional y nacional, que está arraigado en la confrontación por el poder en Venezuela, que gravita en la cotidianidad sufrida del venezolano, y que parece la llave que abre el baúl de donde se escapan muchas cosas, pero quedando, muy al fondo de él, algo que se llama “esperanza”.

Sobre las sanciones, me preocupa el antecedente de Cuba, me inquieta el antecedente de Irán y el de Corea del Norte, que hasta ahora se exhiben como fracasos de estas políticas unilaterales de una nación sobre otra; pero me alienta el ejemplo de Sudáfrica y el de Nicaragua, donde las medidas sancionatorias sí tuvieron resultados positivos, para el bien de esas naciones, pero acompañadas de un pueblo combatiendo en las calles, como en el país africano, y en el caso del centroamericano, con la acción encarnizada de una guerrilla financiada por EEUU. En ambos países, las sanciones, acompañadas de lucha de calle y lucha armada, lograron que las tiranías que subyugaban esos pueblos tuvieran que sentarse obligadas en mesas de negociación que culminaron en la democratización de esos países.

Por lo que leo, por lo que escucho, buena parte de las sanciones de Trump sobre los intereses del régimen de Maduro en los EEUU, parecieran que no cuentan con el debido respaldo internacional; pintan muy unilaterales. Pero vean que no significan un bloqueo o un embargo férreo, como el que ha sufrido Cuba. Más bien las medidas del 5 de agosto fueron edulcoradas al día siguiente con sendas licencias que incluso exoneran las transacciones del régimen que tengan que ver con alimentos, medicinas, la exportación de productos agrícolas y un etcétera. Lo que pasa es que ahora la campaña comunicacional de la dictadura procurará excusar su incapacidad y desvirtuará y ocultará sus dolos y marramuncias con el san Benito sancionatorio; por lo que en eso radica el hecho de que el pueblo se vea afectado por las medidas gringas, ya que Maduro construirá con las susodichas sanciones una cortina de humo.

Lo que sí estoy plenamente claro es que la descomunal crisis económica y social que afecta a los venezolanos se apuntaló desde el 2014, como consecuencia del modelo económico hiperestatista y de la colosal corrupción del chavismo, además de la caída de los precios del petróleo; y las sanciones específicas contra la cúpula del gobierno datan desde el 2015, y las generales, sobre finanzas y comercio nacional, datan desde mediados del 2017. ¿Que si las sanciones agravan la realidad del plato de comida del venezolano y la falta de medicamentos, y la falta de repuestos mecánicos?, pues les digo que eso es muy relativo, ya que más nos ahorca tener a Nicolás Maduro en Miraflores.

Aunque confieso que las sanciones no me inquietan tanto como la realidad de que en las calles de Venezuela el tema no sea la huelga general contra el gobierno, o la eficacia de un frente nacional de resistencia contra la tiranía; en síntesis, el venezolano de a pie no está luchando contra la dictadura, y eso me preocupa más que si hay o no hay sanciones; además de que pareciera que hay una dirigencia opositora que se encerró en su casa a esperar que algo tan hipercomplejo, multifactorial, y que depende de muchos dependes, haga el trabajo que es propio de un pueblo consiente y combativo, y que es propio de un liderazgo de altura.

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