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sucesos, titulares

“Qué triste morir de esa manera y que nadie venga a decirte adiós”: entierro del capitán Acosta Arévalo

10 julio, 2019

especial Carlos D´Hoy / 10 jul 2019.- “No bastó que lo detuvieran, que lo desaparecieran, que lo torturaran y que lo asesinaran, no bastó el dolor inhumano que tuvo que padecer el capitán Rafael Acosta Arévalo, además quisieron que su familia sufriera los horrores de la imposición, de la agresión, del miedo y de la arbitrariedad, no les importó que todos vivieran en Maracay, nada importó.Al final el régimen terminó implementando el guión de terror al que nos tienen acostumbrados y enterraron el cadáver del capitán dónde les dio la gana”.

Funcionarios bloquean acceso al Cementerio del Este. Foto: Carlos D´Hoy

A juicio del abogado Alfonso Medina Roa, defensor del marino muerto a manos de la Dirección de Contrainteligencia Militar (Dgcim), toda la historia del capitán Acosta Arévalo es una muestra de los excesos y la arbitrariedad del Estado.

“Prácticamente lo que nos dijeron fue: nosotros lo matamos y nosotros lo enterramos donde nos da la gana, en fin como actúa un delincuente que asesina y entierra un cuerpo. Así lo hizo el Estado, no una vez sino dos veces. Ya esta historia la vivieron los familiares de Oscar Pérez y su grupo”.

Morgue y Cementerio tomados por la PNB

Desde tempranas horas de este miércoles los alrededores de la morgue de Bello Monte habían sido tomados por funcionarios de la Brigada Antimotines y de la Brigada Motorizada de la PNB.

El pronóstico era que, finalmente, se realizaría la entrega del cuerpo, o que los restos serían sepultados.

Las dos opciones estaban sobre la mesa luego de que la Fiscalía 54 que lleva el caso de la muerte del oficial de la Armada, solicitara al Tribunal 36 de Control el permiso para inhumar los restos y recibiera la autorización para realizarlo.

Tanto las avenidas Neverí como Los Anaucos de Bello Monte se encontraban tomadas por funcionarios policiales quienes no solo regulaban el tránsito, sino que impidieron el paso de los equipos de periodistas cuando salió el cortejo fúnebre con destino al cementerio.

En la avenida principal de La Guairita los funcionarios de la Brigada Motorizada instalaron alcabalas donde revisaban los vehículos y si veían alguna cámara detenían al equipo. “Todo el tiempo que fuese posible para evitar que llegaran hasta el cementerio”, lo que no hacía falta porque metros más adelante los policías levantaron una barricada con motos impidiendo el paso de todos los vehículos.

En la morgue el panorama era diferente al cotidiano. Los trabajadores no se veían, sólo personal de seguridad, quienes en la víspera habían sido instruidos sobre lo que deberían hacer: “cero paso de periodistas, ni ninguna persona que no tuviera un deudo en las instalaciones”.

Vigilantes en todas las entradas y “personal de limpieza” que se encargó de echarle agua a las ventanas durante más de una hora.

Una señora intentó entrar debido a que tenía que realizar un trámite en el registro civil de la morgue, y la respuesta de los funcionarios fue: vuelva mañana.

“Como si uno tiene tanto dinero y tiempo para perderlo a cada rato para venir acá”, dijo la señora quien luego aseguró que se quedaría hasta ver si podía resolver en la tarde su diligencia. “No pienso perder el tiempo”.

No solo te secuestran vivo y te matan, además secuestran tu cadáver

La diputada Delsa Solórzano acudió hasta la morgue donde expresó que todos tienen derecho a despedirse de sus familiares. “No puede ser que el gobierno pretenda quitarle ese derecho a los familiares del capitán, son motivos religiosos, de amor, eso está mucho más allá de cualquier concepción política, y no eso respetan”.

“Este régimen tiene cosas muy malas, no solo te secuestran, te desaparecen, te torturan y te asesinan, además secuestran tu cadáver, someten a tu familia a dolores innecesarios y se dicen humanistas: le prohíben a tu familia llorar”.

Recordó que días atrás intentó ir a la Dgcim a solicitar información sobre el resto de los detenidos y no me permitieron ingresar, lo mismo le pasó a representantes de la Alta Comisionada de Derechos Humanos, a quienes tampoco les permitieron el acceso.

12 días en una cava

Tras permanecer 12 días en una cava refrigerada y precintada, a la una de la tarde de este miércoles 10 de julio los restos del capitán Rafael Acosta Arévalo fueron sepultados en el cementerio del Este, en la tumba número 212-I-266-C, a pocos metros de la tumba de Oscar Pérez.

Salida del cadáver del capital Acosta Arévalo de la Morgue de Bello Monte. Foto: Carlos D´Hoy

A pesar de que la familia quería que el cuerpo fuese sepultado en la ciudad donde vive toda la familia, en Maracay, estado Aragua, la decisión del Estado era diferente: El lugar donde sería enterrado era en Caracas.

Medina Roa expresó su malestar por el trato que recibieron de parte de los funcionarios del Servicio Nacional de Medicina y Ciencias Forenses (Senamecf); dijo que permitieron que un familiar, en este caso María Carmen Arévalo, tía del oficial, pasara a identificar los restos del marino muerto.

La familia fue silenciosa, no emitieron ni una opinión, ni una expresión. Tres mujeres mayores de edad pasaron a las oficinas de la morgue con su cabeza baja, con el signo del pesar sobre sus hombros, con el dolor en sus pasos. Una más joven quedó afuera, evidentemente molesta poco habló con los periodistas que estaban en la zona. Hizo una crítica, pero dejó de conversar. Al final, cuando sus tías se retiraron, ella se fue abrazando a una de ellas.

Familiares del capitán Acosta Arévalo dejan la Morgue. Foto: Carlos D´Hoy

Por debajo de la mesa

La muerte del capitán, a pesar del golpe que representó para la opinión pública en contra del gobierno, no contó con la presencia de seguidores, no hubo banderas, ni cantos, no hubo himnos, ni marchas, no hubo protesta, ni un uniformado se acercó al cementerio para extender el pésame.

Al final, un vecino de La Guairita, al ser consultado sobre la que estaba sucediendo, se animó a decir: “qué triste morir de esa manera y que nadie venga a decirte adiós, que no se levante ni una bandera, que no se llore una lágrima en el cementerio, que triste cuando la muerte de un héroe pasa debajo de la mesa, eso dice todo de muchos opositores que piden guerra y no son capaces de darle un abrazo de solidaridad a la madre de otro héroe que muere”.

@carlos_dhoy



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