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Huggins Castañeda: En nuestros centros de detención preventiva se vive un genocidio solapado

31 julio, 2019

especial Enrique Meléndez / foto referencial / 31 jul 2019.- La criminóloga Magally Huggins Castañeda aseveró que la situación de violencia con saldo de 149 muertos entre enero y junio de este año en los centros de detención preventiva habla de un genocidio solapado y a cuenta gotas.

La aseveración la hizo durante la presentación del informe semestral de la organización Una Ventana a la Libertad que tuvo lugar este martes 30 de julio.

-No solamente afuera de los centros de detención, sino también adentro. 149 muertos que nosotros monitoreamos en 15 estados, y podemos decir que estamos revisando la mitad de los que se dicen que existen en el país. Así que podemos imaginarnos la gravedad de la situación.

Agregó Huggins Castañeda que no existe ningún tipo de apoyo a la salud de las personas detenidas, y que ellos entienden que debería ser así; porque se supone no deberían estar en los centros de detención preventiva (en referencia a los retenes policiales, del Cicpc o de la Guardia Nacional) más de 48 horas, y que, sin embargo, algunos llegan a estar hasta siete años.

-Pueden estar cumpliendo penas dentro de los centros de detención preventiva. Y pueden estar en lo que sabemos un larguísimo proceso; que que nunca termina en condena en los centros de detención preventiva; cuando no están hechos para eso; para estar más de 48 horas. Eso nos está hablando un sistema de salud que no existe, y por lo cual se están muriendo de mengua; como se dice popularmente o tenemos un estado de hacinamiento en donde cabe uno, caben cien.

Invitó a la audiencia a que se imaginara los niveles de contaminación; de violencia, que se pueden estar desatando permanentemente, y lo cual hace que, no sólo mueren por hambre; tomando en cuenta que no hay alimentación en los centros de detención preventiva, si no se la lleva la familia sino también porque no reciben el tratamiento médico.

-Porque se contaminan entre ellos mismos; teniendo presente que un gran número de personas hacinadas en un espacio, que no tiene condiciones, para garantizarle la salubridad de la vida a nadie. Encontramos también que hay una respuesta un poco confusa por parte de los funcionarios. Por un lado, hay funcionarios que están muy preocupados; pueden verbalizar que ellos se preocupan por la salud y la vida de los detenidos.

-Pero, por otro lado, sabemos que en los centros de detención preventiva empieza a presentarse la negación al derecho a la visita; el derecho a la que la familia le lleve la comida, el agua, los medicamentos. Y entonces imagínense lo que significa que en unos sitios que no tienen agua para tanta gente; que no tienen dieta diaria; que no tienen ningún tipo de previsión, para ayudar y cuidar a la gente que está dentro, ¿cómo están viviendo en estos centros que nosotros revisamos con una capacidad de tres mil y tantos, 149 mil 28 personas detenidas?

En ese sentido, hizo ver que para la satisfacción de todas sus necesidades los detenidos tienen que pagar; tienen que pagarle al guardia, para que le entregue la comida; que le ha traído el familiar, etc.

Según Huggins Castañeda eso habla de la violación flagrante del derecho a la vida; el derecho a la salud; el derecho a ser persona humana, en síntesis, y al referirse a la generalización de la violencia en la sociedad venezolana, consideró que ese fenómeno se ha presentado porque se ha convertido en la única forma válida de resolución de conflictos.

-Eso se socializa y se aprende. Los dos maestros que entrenan los niveles de violencia que tenemos en este momento en Venezuela. Primero, entre la familia: la violencia entre familiares es una escuela. El abuelo le pega a la abuela; el papá le pega a la mamá, el hermano le pega a la novia; entonces el niño termina pegándole a la compañerita en el preescolar; porque no tiene a quien pegarle.

-La escuela de violencia que existe, y que nadie ve y que nadie toca es la violencia intrafamiliar; que, por lo genera, es de hombre contra mujeres e hijos.

La otra gran escuela para Huggins Castañeda es la violencia simbólica; la violencia del discurso, que nadie mejor que los venezolanos ahora para hablar de lo que es la violencia del discurso: desde “escuálidos” hasta “enemigos”. A su modo de ver: la palabra construye el pensamiento; así que se trata de una relación imposible de separar, y de donde durante veinte años se nos ha acostumbrado a que la violencia es la única forma válida de discurso; es la única forma válida de relación.

-Por eso el miedo que tenemos como compañero montado en el hombro todos los venezolanos hoy en día.



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