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Gustavo Márquez: La Ruta Guaidó es el principal escollo para resolver la crisis

18 junio, 2019

especial Enrique Meléndez / 18 jun 2019.- Gustavo Márquez, dirigente de la Plataforma Ciudadana en Defensa de la Constitución y exministro de Hugo Chávez, afirma que la crisis humanitaria que vive Venezuela requiere de una solución pacífica y constitucional aunque agrega que la Ruta Guaidó es el principal escollo para resolver la crisis, aunque aclara que Maduro también está fuera de la Constitución.

Los diálogos entre el gobierno y la oposición de Oslo ahora parece que se trasladan a Suecia. Sea el lugar que sea, ¿están condenados al fracaso?

-Lo primero que yo quiero decir es que desde la Plataforma Ciudadana en Defensa de la Constitución saludamos el diálogo que se inició en Oslo entre el gobierno y un sector de la oposición que encabeza Juan Guaidó y que en este momento tiene la presidencia de la AN.

-Él representa una alianza que domina la AN; mas no representa a toda la oposición venezolana; ese es un diálogo que tiene esa limitación, y esto debe tomarse en cuenta para evitar que ese diálogo fracase.

-Respecto a la pregunta que tú me haces (¿están condenados al fracaso?), yo te diría que ya el solo hecho de que se haya producido el encuentro; de que se hayan desarrollado dos reuniones; de que se hayan puesto sobre la mesa algunos temas que desconocemos como el tema de las elecciones y del Consejo Nacional Electoral; que, además, ese diálogo esté siendo promovido por el gobierno de Noruega, ya es muy importante.

-Si hacemos una retrospectiva de lo que estaba planteado hace apenas un mes o dos meses; estábamos, prácticamente, al borde de una invasión extranjera o una guerra civil con participación internacional, o de un golpe de Estado. Es decir, una salida violenta a la crisis; que, desde nuestra perspectiva no es ninguna salida; porque cualquiera de esas fórmulas no va a resolver el problema de fondo que es la inestabilidad del sistema político.

¿En qué basa usted para decir que el sistema político es inestable?

-El sistema es inestable porque no goza de legitimidad. Porque el pueblo de Venezuela no está conforme con ese liderazgo: ni el del gobierno ni el de esa oposición, y eso lo refleja, por cierto, una de las últimas encuestas que salió por allí, mes de junio de 2019; de bastante crédito, de la firma Datincorp; muy reciente, y donde se reporta que el 90% de los venezolanos opina que la crisis requiere una urgente atención por parte del gobierno y del país en general; la crisis económica, de la salud, de los servicios públicos, corrupción, seguridad ciudadana, el éxodo; además de la crisis emocional que confronta la nación.

-Sólo el 6% le da prioridad a la crisis política e institucional. Ese es un dato muy relevante que, cuando se compara con el otro dato que también aparece allí, que el 66% de los venezolanos es pesimista con respecto de las negociaciones entre el gobierno y la oposición. Eso nos está diciendo algo: que acá hay una ruptura entre el liderazgo político y la sociedad venezolana.

-La mayoría de la sociedad venezolana lo que quiere es que se comience a abordar desde ya la crisis y, por lo tanto, eso tiene que ser la prioridad.

-También está consciente la mayoría del pueblo venezolano que la crisis no se va a resolver si no se ataca el conflicto político e institucional existente. Esa pugna entre dos minorías que se disputan el poder, una desde el gobierno, otra desde la AN, pero que, en definitiva, lo que hacen es ralentizar la posibilidad de que se solucione la crisis.

Entre tanto, el gobierno ha ganado mucho tiempo de enero para acá, y parece que esa solución no llega, ¿no le parece?

-En efecto, estamos frente a dos factores donde, evidentemente, ni otro ni otro logran dominar. No se pudiera hablar de un empate pero sí de un hecho objetivo: ni el gobierno ha logrado derrotar a esa oposición ni la oposición logra derrotar al gobierno, y no lo logra derrotar; porque la estrategia planteada por la política exterior estadounidense es la de que, en definitiva, se está aplicando, a través de la llamada Ruta Guaidó.

-Se trata de una estrategia que rechaza el pueblo de Venezuela; pueblo que no quiere que salidas sean violentas; que, por el contrario, las salidas sean pacíficas; que sean democráticas, que sean constitucionales; que sean incluyentes; que permitan el reencuentro de los venezolanos. Porque si eso no ocurre no va a haber estabilidad política. No va a haber posibilidad de que Venezuela pueda comenzar a resolver sus problemas

-Esa es la agenda para ir logrando una estabilización de la economía. Por supuesto, el tema de la corrupción tú no lo puedes dejar de lado. De manera que es muy importante tener claro que estamos frente a una crisis que, no solamente es un conflicto político e institucional entre dos factores que se disputan el poder, sino que también es una crisis de legitimidad de ambos liderazgos.

-Los dos están fuera de la Constitución. No tienen la legitimidad. Porque Maduro, a pesar de que fue electo el 20 de mayo del año pasado, está cuestionado respecto de ese proceso electoral; asimismo, más allá de todo esto, él viene desarrollando una gestión de gobierno al margen de la constitución, y, apoyándose en una Asamblea Nacional Constituyente inconstitucional; para apoyar sus ejecutorias y un Tribunal Supremo de Justicia que lo tiene subordinado. De manera que él no tiene la legitimidad, y está fuera de la Constitución.

-Pero tampoco la tiene Guaidó, si tomamos en cuenta que no lo ha elegido nadie. El su autoproclamó presidente de la República. Ni siquiera la propia Asamblea Nacional lo validó y, además, si lo hubiese validado; bien sabemos que en Venezuela no hay tal vacío de poder. El vacío que hubo fue una injerencia interna, por parte de EEUU y del llamado Grupo de Lima; apoyándose también en la OEA; para validar o justificar una supuesta usurpación del cargo de presidente que, para que eso pueda declararse, tiene que hacerse a través de los mecanismos internos. No es otro país el que va a decir que hay usurpación, y eso ocurrió.

-Guaidó, repito, también está fuera de la Constitución, porque él promovió y apoyó en la AN un Estatuto de Transición que parte de derogar la Constitución y, además, le otorga a él, supuestamente, el ejercicio de dos poderes: legislativo y ejecutivo durante un año. Se lo otorga como parte de un acuerdo político en ese cuerpo.

-Por aquí concluimos que ese Estatuto de Transición da origen a un gobierno autoritario; similar al de Maduro; mientras se convocan las elecciones.

Pero, parece que la piedra de tranca en el diálogo está en la composición del nuevo Consejo Nacional Electoral en donde, al parecer, el oficialismo no quiere ceder. ¿Qué piensa usted?

-Yo pienso que esa no es la piedra de tranca. Fíjate tú que en el diálogo en el República Dominicana ya se había establecido un acuerdo para cambiar el CNE y es otorgarle dos a la oposición, dos al gobierno y uno por mutuo acuerdo. Incluso, se habló de cambiar algunos magistrados del TSJ. Eso ya estaba acordado en la República Dominicana.

-De manera que yo no veo allí la dificultad; como sí en la Ruta Guaidó. La dificultad está en que EEUU y el Grupo de Lima, por intermedio de Guaidó, ponen como condición a la salida, el cese de la supuesta usurpación de Nicolás Maduro; que debe salir del gobierno, e instaurarse, en su defecto, un gobierno de transición encabezado por Guaidó con un Estatuto al margen de la Constitución,

-Se trata de un gobierno autoritario que, además, tiene amenazado el hecho de que pretende hacer una transformación en la fuerza armada con el paraguas de estadounidense. O sea, que van a llamar a los EEUU para que arme la fuerza armada de nuevo en Venezuela. Esos son escollos muy importantes que han hecho imposible un acuerdo.

-Por eso yo creo que es evidente, como se demostró el 23 de febrero y el 30 de abril: dos intentonas golpistas, que ni es por la vía de la violencia ni es pretendiendo quebrar la unidad de la fuerza armada como para que Maduro deje el poder; como vamos a lograr que fluya una salida política, constitucional, pacífica. Entonces, ese es el principal escollo.

-De allí que tiene que hacerse una revisión, y esa revisión pasa por asumir de una vez por todas que el único camino para buscar una salida política a Venezuela es a través del diálogo y las negociaciones entre las partes. Un reconocimiento mutuo; pero también ese diálogo tiene que ser reconfigurado. No puede seguir discurriendo un diálogo como las experiencias anteriores; que más que diálogos, son especies de encuentros, digamos, momentáneos, puntuales que, en el fragor de este determinado momento, y cuando la oposición sale derrotada, admite participar.

-Eso ha ocurrido desde el año 1999 a esta parte: cuando la oposición es derrotada en su estrategia de la violencia, de la agenda oculta, del golpe de Estad; se sienta en la mesa. Eso pasó en el 2002 y ha pasado en distintos momentos. Entonces, esa visión del diálogo tiene que ser totalmente reconfigurada; sobre todo, no se pueden poner condiciones; no se pueden establecer acuerdos parciales.

-Eso es un obstáculo tremendo. Porque, si esa es la metodología, obviamente va a ser más difícil que se puedan llegar a los grandes acuerdos. Muy diferente sería si el diálogo en Oslo o en Estocolmo; aunque esto de Estocolmo todavía no está muy claro, y eso es lo que nosotros estamos planteando: si el diálogo se enfoca de esta manera; entonces, lo primero que hay que poner sobre la mesa es lo que tú acabas de decir: establecer un nuevo CNE por consenso.

-Lo segundo que tendría que plantearse, para que haya equilibrio, es solicitarle a EEUU que comience a levantar las sanciones que afectan al pueblo de Venezuela. Fíjate tú que la encuesta de Datincorp te habla que el 60% de los venezolanos considera que EEUU debe levantar las medidas que están afectando a todo el pueblo de Venezuela.

-Un tercer punto, para que ese diálogo sea verdaderamente nacional y para que sea reconocido y legitimado por el pueblo de Venezuela, lo cual es vital, se debe poner sobre la mesa un programa para impulsar la recuperación económica entre ambos factores.

¿Cómo ve usted la llegada de Michelle Bachelet a Venezuela?

-A mí me parece muy oportuna; puede llegar a jugar un rol importante; en términos de velar por la verdadera situación de la violación de los derechos humanos en Venezuela. Creo que también puede ser importante, para ponderar el efecto de las sanciones económicas y financieras de Washington hacia Venezuela. Esto no es una cosa menor. Eso también tiene un efecto; como también violenta los derechos humanos.

-Sobre todo, que hay un doble juego de parte de EEUU; por un lado aplica sanciones fuertes; pero, por otro lado, dice que va a traer ayuda humanitaria para compensar los efectos de las sanciones: una hipocresía y un manejo político, absolutamente, cínico e inhumano; que debe ser tomado en cuenta por la expresidenta Bachelet; además del tema de los presos políticos, de las persecuciones, de la necesidad de reinstitucionalizar al país, y buscar caminos, que permitan que pueda irse superando la violación de los derechos humanos, el tema de las migraciones.

-Es decir, son demasiados temas; porque nosotros vivimos una emergencia, realmente, humanitaria; por lo tanto, es absolutamente pertinente su presencia aquí. Tan es así que yo pienso que en la agenda de la alta comisionada debe considerarse que nuestro país puede terminar en una catástrofe humanitaria; bien sea por la guerra o bien sea por la diáspora hacia los países de la región, y todo lo que eso significa.

-De manera que confiamos en que su trabajo pueda ser un aldabonazo; una alarma encendida; para que el gobierno de Maduro coja el hilo, y para que, definitivamente, se coloque a un nivel de altura el tema de Venezuela, y pueda haber insumos para formular este plan para atender la emergencia social compleja con el apoyo de EEUU y, por supuesto, por consenso tanto de la AN; como del gobierno.



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