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opinión

Presidencia de Transición – Corrupción

8 mayo, 2019

El país que emerja luego de la inminente debacle el régimen chavista será uno que por encima de cualquier cosa procurará orden y progreso.

Ya es insoportable para la psiquis nacional el desorden, el vandalismo, la destrucción sistemática de las infraestructuras, la desorganización, la mala intención con que se gobierna, la impericia e ignorancia manifiesta, el militarismo y la corrupción. La gente quiere dejar atrás la zozobra en que vivimos, la incertidumbre que nos lo rodea, la desesperanza, la falta de estabilidad política, el intervencionismo del Estado, la ausencia de rumbo así como de planes y la carencia de capacidad en la administración pública. En suma la sociedad venezolana querrá transformar las dudas en certeza, la improvisación en previsión, la ineficiencia por el funcionamiento. Pero no solamente en esto cambiarán los ciudadanos.

A partir de la nueva gobernabilidad que se inicia con la Presidencia de Transición, la sociedad civil no tolerará la corrupción. Será alérgica a ella. La rechazará de plano y en forma contundente.

Aunque este será un signo propio de una Nación que sabe que ya no cuenta con el rentismo petrolero y que el nuevo Estado se sostendrá con impuestos cobrados a los ciudadanos, la lucha anticorrupción es un tema global y particularmente un combate frontal en América Latina, no a partir de Odebrecht, sino que esta confrontación comenzó hace muchas décadas con la defenestración de Collor de Melo en Brasil, de Fujimori en Perú, el juicio y encarcelación del Presidente Martinelli en Panamá, y la prisión del Presidente Pérez Molina y de su Vicepresidenta Baldetti, en Guatemala; sin embargo la Operación Lavajato, por la implicación de la constructora brasileña en muchos países de Latinoamérica, ha marcado un antes y un después en la guerra contra este flagelo.

Por los sumideros de la corrupción se escurre el dinero necesario para construir escuelas, hospitales, acueductos, cloacas, plantas de tratamiento, vialidad agrícola, electricidad en zonas rurales, etc. Podríamos decir que este cáncer ataca fundamentalmente a la sociedad limitándola en poder cumplir sus deberes para con los desposeídos. De allí lo grave de dejarla que campee a sus anchas. Por poner sólo un ejemplo en Europa del Este la República Checa es un país pujante que otorga a sus ciudadanos buenos servicios públicos y éstos tienen alta calidad de vida. Esto es así gracias a la herencia de gobierno ético que dejó como legado Václav Havel; sin embargo, Rumania y Ucrania, son naciones que no terminan de arrancar hacia el desarrollo porque el peso de la corrupción les impide tomar vuelo.

En el entramado de la corrupción los actores no solamente son los empresarios inmorales que se prestan al juego, ni los politiqueros que creen equivocadamente que ser políticos implica tener acceso a la riqueza, sino que hay una especie taimada, que medra alrededor de los partidos políticos y de los organismos empresariales cuya especialidad es la de ser “comisionistas”, intermediarios o agentes que urden las más insólitas argucias para ocultar el robo de los dineros públicos.

Los políticos y empresarios han de tener cuidado con estos personajes, casi siempre muy simpáticos, guachamarones, dialogantes, que invitan a comer y tomar, e incluso ofrecen ayuda financiera “a cambio de nada”, ya que sus ocultos propósitos son inducir al peculado y tratar de no dejar huella de sus desfalcos.

El tema es que, como dijimos antes, en el mundo y en nuestro continente hay una decisión de combatir la corrupción y las investigaciones que se revelan sobre los movimientos de capital de los grandes ladrones chavistas, indican que hoy día existe una sofisticada tecnología para descubrir los fraudes y hacerle seguimiento a la ruta del dinero.

Parecen hoy vanos los intentos de lavar fortunas mal habidas en paraísos fiscales y constituir cadenas de empresas mampara. Todo esto se averigua, se le hace seguimiento y se castiga. De todas maneras la sociedad civil, desconfiada por tantos años de engaño, tendrá su mirada puesta sobre el nuevo gobierno. ¡Tracaleros cambiad de oficio!

Anónimo: “si los pillos supieran el valor de ser honestos, fueran honestos por pillos”



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