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opinión

Enrique Meléndez

Nacionalismo tercermundista

5 marzo, 2019

Los ánimos están caídos, porque nuestro espíritu está tan desesperado que uno quisiera ya ver una fuerza multinacional penetrando por nuestras fronteras; llevándose a Iris Varela por delante, lo mismo que a Freddy Bernal, y que es lo que no ha sucedido este 23 de febrero. Un deseo que ha fecundado hasta en el alma de los chavistas; a pesar que de la boca para afuera defienden al gobierno; sobre todo, asoman esa postura tercermundista que parte del principio que lo que viene EEUU con el cuento de la ayuda humanitaria; alcahueteado por el resto de la comunidad de Sudamérica es a quitarnos nuestro petróleo.

Resulta que EEUU ya está en vías de transformarse en exportador de petróleo; sin tomar en cuenta, por lo demás, que donde EEUU se posesiona lo que viene a traer es tecnología; que deja instalada en el país; una vez que ha fomentado un know how en su medio gerencial, que ha estado capacitando con personal originario del territorio, supuestamente, ocupado; personal capaz de hacer mover una industria de la magnitud de lo que llegó a ser la Pdvsa, que exportaba más de tres millones de barriles diarios de petróleo, al momento de tomar Chávez el poder; aparte de fomentar su modo de vida, que se basa en el bienestar social, en la seguridad ciudadana; para una eterna felicidad, es decir, lo que se conoce como el american´s way of live.

He allí lo que fue la mentalidad del hombre de la primera mitad del siglo XX; cuando nuestros Estados no exportaban sino materia prima, y entonces había un recelo, con respecto al supuesto espíritu usurero, con el que nos trataba EEUU, a partir de la instalación de sus enclaves industriales en nuestros suelos. Había demasiada malicia, y entonces se fomentó dicha mentalidad nacionalista; visceral y estúpida; un nacionalismo que se fraguaba como una resistencia al intento de colonialismo yankee; al que vino a exacerbar la famosa obra de Lenin “El imperialismo: fase superior del capitalismo”, y que un autor de la talla de Carlos Rangel considera que se trata de una revisión malsana de la teoría de Marx; pues éste nunca consideró que el desarrollo industrial de las grandes potencias del momento, había sido financiado, gracias a la materia prima que le saqueaba a los pueblos del Tercer Mundo, y de allí su subdesarrollo.

Precisamente, este fue el tema del famoso libro de Eduardo Galeano, Las Venas Abiertas de la América Latina; que Chávez le regaló a Obama en una Cumbre Presidencial; todo un clásico de lo que es la postura tercermundista, con respecto al desarrollo descomunal, que ha tenido nuestro hermano mayor del Norte en ciencia, tecnología y armamento; una obra de la década de 1970; pero que Chávez lo consideraba como una novedad, y con orgullo se lo batía en su cara a Obama, como para que viera que aquí había resistencia antiimperialista, y sin tomar en cuenta que ya para ese momento el Muro de Berlín había caído, y con él se había derrumbado, no sólo la teoría leninista, sino también todo el marxismo; el fantasma del comunismo; y aquí lo que quedaba era un solo bloque de poder: un ejemplo ya maduro de la sociedad de la cultura de la ciencia y de la técnica, y que, según el propio Marx, tuvo su infancia en la Grecia del período ateniense; si se parte del hecho de que la democracia de los EEUU constituye un ejemplo de civilización muy avanzada, y donde se respetan con mucha rigurosidad las categorías de la fraternidad, la libertad y la legalidad.

¿Dónde hemos visto que un presidente de EEUU ha mandado a envenenar a un compatriota como se ha comprobado que lo ha hecho un presidente de Rusia en el caso del periodista que había expulsado de su país, considerado enemigo del régimen, y quien vivía en Inglaterra? Es verdad, que fue un exceso de brutalidad de EEUU en el lanzamiento de las bombas atómicas sobre Hiroshima y Nagasaki; sólo que se trataba de una respuesta a una conducta de Japón, que estaba reñida con los más altos principios civilizatorios; como el hecho de llevar a cabo un ataque a Pearl Harbor de noche, y sin haber lanzado una advertencia a tiempo; cuando los EEUU sí se la lanzaron a los japoneses: que si seguían por ese camino, les tenían preparada una bomba de carácter muy destructivo; aparte de que en el territorio japonés sometían a violaciones a las mujeres blancas.

Es decir, no fue infundada esta incursión brutal, por parte de EEUU. Por las redes sociales se mencionan todas las incursiones, que ha tenido esta nación, después de que se transformó en potencia, a raíz de la I Guerra Mundial, cuando desplaza a Inglaterra, en ese sentido: se metieron en Europa, con motivo de la II Guerra Mundial, y aparte de no quedarse en sus respectivos territorios, lo que hicieron fue fomentar el progreso con el Plan Marshall; se metieron en Japón, con motivo de los sucesos arriba mencionados, lo mismo: se salieron, cuando tenían que hacerlo, y Japón, con todo y ser una isla, constituye una potencia mundial; el mismo caso de Corea del Sur, de Vietnam; del grupo de los Tigres Asiáticos.

El demonio de Hitler se desató; porque durante la primera mitad del siglo XX siempre se pensó que Alemania estaba llamada a ser la vanguardia de la humanidad; teniendo a la vista la supremacía, que había alcanzado su filosofía; incluso, a la cabeza de Marx, que se había encargado de masificar los sistemas filosóficos de sus predecesores: Hegel, Kant; además de la supremacía, tanto en las ciencias de los números, a la cabeza de Einstein; como en las ciencias del alma, a la cabeza de Freud; aparte de que la tecnología alemana no tenía competencia. ¿Acaso el origen de esas bombas atómicas no era alemán? Una vanguardia, que le vino a tocar a EEUU, a consecuencia de la ambición exacerbada de Hitler, que fue reducido por una fuerza multinacional, y gracias a que asimiló e integró el conocimiento de todos sus inmigrantes, olvidándose de una raza única.

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