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opinión

Orlando Viera-Blanco

A los impolutos puristas…

5 diciembre, 2018

La reciente condena de “El Tuerto Andrade” y la orden de captura emitida por la justicia norteamericana a Raúl Gorrín ha desatado una legítimo apetito de justicia en un país desfalcado salvajemente y vaciado hasta los intestinos del pueblo. Pero también ha desbocado todos los demonios de un sector pútrido, fatuo y celestino de nuestra sociedad que revela con elocuencia los inmensos obstáculos grupales para terminar con este régimen atroz. Y ahí vamos, entre los puros, los moderados y los cretinos…

Que lance la primera piedra…

Llama la atención la efervescencia de una clase 2.0 que se auto define muy intelectual y prístina ella. A partir del ventilador que encendió Andrade [pacto de cooperación como testigo y acusado protegido], irresponsable por sabanera, han proliferado acusaciones sin prueba ni fundamento contra periodistas, líderes políticos, empresarios o curas donde no se salva ni el mismísimo Papa. Cualquier fotografía con Gorrín o Andrade ha tejido toda una apología del delito donde terminan siendo choros Raimundo y todo el mundo.

No podemos negar que existe un grupo de venezolanos que comieron y bebieron del “banquete Andrade et all” y que los indignados libres de cohecho descargan su rabia con razón contra el bolichicato. Pero de ahí a generalizar por razones de conveniencia política y no precisamente éticas es caer en que el remedio es parte de la enfermedad. A esos puristas verdugos de todo aquello que no se le asemeje por carecer de alas y vuelo angelical, les alerto comedidamente que no hay nada más peligroso y poco rendidor en la política que beber del mismo jarrón, escupirlo y pararse de la mesa. En muchos casos se termina bebiendo esa impureza…

Convertir el episodio Andrade-Gorrín en un mardi gras que mete en un mismo saco a rojos y azules comporta un acto de deidad socarrona y hueca que nada ayuda a la causa que pretenden purificar. Antes de seguir con omnipotencias les recomiendo que vayan y se confiesen, y luego lacen piedras…

En el reino de los ciegos…

La justicia nos hace libres y la política cuida o pasa de ella [la libertad]. La corrupción vino para quedarse en Venezuela. Queda claro que no desde la llegada de Chávez sino desde la misma puesta en marcha de proyecto Colón a tierra de indias. Cuanto nos adeuda la historia. Pero con rapacidad no se cobra… Sin duda despojar a las mafias de lo que más les duele como lo es el poder y el gozo del dinero mal habido y acabar en una celda, alivia y libera el espíritu de los deudos.

Este es un hecho importantísimo para lograr un punto de inflexión y quiebre del régimen.

Convertirlo en un hecho político exige ir de puntillas porque se corre el riesgo de caer en el juego del gobierno [20 años pisando la mima trampa del G-2 Cubano] de hacer frívola diatriba de la lucha de clases, ricos contra pobres o si acaso ricos contra nuevos-ricos a quienes no les importa ni lo que respiran los miserables. Lean muy bien lo que escribo ahora para que no se preste a mala interpretación: No hablo de encubrir ni jugar a la ignorancia deliberada. Hablo de responsabilidad política y ciudadana. De exigir justicia contra quien la merece y que la política cuide que sea así. Hablar por hablar, calumniar como deporte y vociferar-como estrategia política-apuntalando figuración propia es contribuir a la banalización del asunto Andrade et all. Y en el país de los ciegos el tuerto es rey…

Entre América y Europa

Acabo de culminar una gira por Europa habiendo agotado reuniones con líderes políticos de Ciudadanos en Barcelona, juristas de DDHH en París y otras autoridades de gobierno de la Eurozona. Me duele evidenciar que en algunos aspectos de la Corte Penal Internacional estamos en pañales, y que muchas de las incidencias que se dicen haber recogido y radicado ante La Haya no están debidamente procesadas, sustanciadas y asistidas por abogado acreditado en práctica ante la CPI. Sólo contamos con una denuncia formal documentada por la Dra. Luisa Ortega Díaz, más un denso instrumental probatorio sustanciado por la OEA. Cientos y miles de denuncias de venezolanos víctimas de delitos de DDHH y de Lesa Humanidad también han sido victimas del protagonismo febril e insaciable de quienes se autocalifican de sus representantes.

Entonces se ha hecho del tema de los DDHH un tema de fotografía, político, figurativo, fundamento de un estelarismo insaciable que denuncio responsablemente en este ensayo. Como el grave asunto de Andrade y Gorrín, han convertido el delicado tema de los DDHH en un pastizal politizado que más sirve para romper a la oposición y crear falsas expectativas que para hacer justicia. Desde ya anunciamos que hemos comenzado un nuevo censo de víctimas, que estamos revisando la relatoría y que contamos con los abogados de práctica Francesa de primer orden para llevar sus casos a la CPI como dios manda.

El Parkinson de mi padre

Aun perdiendo su memoria y en el atardecer de su vida me ha dicho: “La política es nobleza y el poder es vanidad. La política encierra una gran contradicción. Aprende a estar en el lado correcto de ella. Si te atrapa la vanidad jamás se alcanzará el poder o si estás en él, se perderá en un suspiro. Dios te bendiga hijo y dios salve a Venezuela. Ser noble… al final de la historia es lo único puro”.

oviera[email protected]
@OVIERABLANCO



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