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opinión

José Guerra

Deng Xiaoping y Escarrá

11 noviembre, 2018

La China de hoy, poderosa pero no democrática, la segunda economía del mudo, es en buena parte la obra de Deng Xiaoping, un líder histórico del Partido Comunista de China quien fue marginado y perseguido durante aquella locura que se le ocurrió a Mao, la Revolución Cultural, y que provocó un atraso impresionante, persecuciones, hambre y muertes.

Deng fue víctima de esa persecución y el 26 de octubre de 1969 fue enviado a Jiangxi, una alejada provincia para hacer trabajos físicos y reeducarse en el pensamiento de Mao. Con paciencia oriental Deng soportó las humillaciones y se preparó para su regreso a la política, que ocurrió en 1973 de la mano de Zhuo Enlai, el segundo hombre del Partido Comunista después de Mao.

Deng fue tomando espacios gradualmente y participó en las reuniones con Henry Kissinger, con el objeto de normalizar las relaciones con Estados Unidos, vitales para China debido a las amenazas de la Unión Soviética. En abril de 1976, Deng fue removido de sus funciones pero Mao muere el 9 de septiembre de ese año y con ello se le despeja el terreno para el ascenso de Deng.

En medio de aquellos años de inestabilidad Deng logra volver al poder con ideas muy claras de lo que debía hacerse en aquella inmensa nación postrada y rezagada por las políticas de Mao y el maoísmo. Lo primero que hizo Deng fue neutralizar al maoísmo representado por la recalcitrante Banda de los Cuatro encabezada por la esposa de Mao. Resuelto ese problema, lanza Deng las famosas Cuatro Modernizaciones en la agricultura, la industria, la defensa nacional y la ciencia y tecnología para sacar a China del atraso. En el Tercer Pleno del Onceavo Congreso del Partido Comunista, establece la política de reforma y apertura y envía una delegación Francia, Alemania y Suiza para aprender de esos países. Luego se propuso acelerar el proceso para restablecer relaciones con Estados Unidos, hecho que se consumó con Carter en 1978. Cuando Deng visita los Estados Unidos insiste ante Carter para acceder a dos cosas: tecnología moderna y a las universidades. Así, miles de estudiantes chinos fueron aceptados en los mejores colegios y universidades. También ofreció Deng garantía a los inversionistas de que sus capitales serían respetados y que la era de Mao había terminado. El talento reformador de Deng dejó una huella modernizadora en China.

Herman Escarrá es el único hombre que en el régimen se le ha encargado de elaborar una nueva constitución, manía ésta muy hispana de pensar que todo se resuelve cambiando las leyes. Escarrá se presenta como un hombre social cristiano, creyente y partidario de la economía social de mercado, popularmente denominada el modelo alemán. Pero Escarrá por lo que dice y hace encabeza la contrarreforma. Así, ha dicho que toda la actividad petrolera debe estar en manos del Estado, cuando ha sido el exceso de estatismo lo que ha llevado a Venezuela a la decadencia en materia petrolera. Su última ocurrencia ha sido que las comunas sustituyan la labor legislativa del parlamento. Sus opiniones en materia económica son una mezcla indigesta de marxismo con mercantilismo. Deng llevó a China a la sima, Escarrá puede hundir todavía más a Venezuela.



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