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opinión

El naufragio de Nueva Esparta

11 septiembre, 2018

Como es costumbre dentro de mi grupo familiar, tuvimos que venir a la Isla de Margarita a cumplir unos compromisos. Ya tenemos una semana en ella y hemos podido recorrer sus espacios. Indudablemente que la visita al Valle del Espíritu Santo, es obligada, allí se encuentra La Basílica Menor que alberga a Vallita, La Virgen del Valle, al igual que a la Iglesia del Cristo del Buen Viaje, en Porlamar. Son dos referencias en el mundo de la cristiandad y de la historia eclesiástica y los devotos al catolicismo, nos damos gustos dándole gracias a la providencia y pidiéndole que nos dé ánimo y fortaleza para soportar esta situación de angustia que padecemos los venezolanos por este gobierno kiptocrático y vida para ver su final.

La Isla, como toda Venezuela, está en total estado de ruindad. Porlamar la ciudad comercial, populosa, que en otros tiempos era grato recorrerla y pasear por los bulevares Gómez y Guevara, para apreciar la diversidad de tiendas de todo tipo, ropas, electro doméstico, Joyerías, artículos deportivos, lencerías, ya no es ni su sombra. La mayoría cerradas y otras han cambiado de ramo, ahora muchas de esas tiendas venden es comida diversa como granos y verduras. Igual están las avenidas Santiago Mariño y la 4 de Mayo.

Una de las cosas impresionantes de la ciudad, especialmente los alrededores de la plaza Bolívar y la Iglesia Nicolás de Bari, que es prácticamente el centro de la misma, son los adornos que tiene en casi todas sus calles, los promontorios de basura son una constante, y pareciese que no hay ningún organismo que vele por la salubridad de los ciudadanos. Se semeja en esto a nuestra abandonada Guayra.

En un espacio urbano que pareciese un rectángulo, ubicado entre la avenida 4 de mayo, partiendo desde el hospital Luis Ortega hacia la avenida Llano Adentro hasta las oficinas de Conferry, en la intersección con la avenida Terranova y siguiendo por esta hasta la sede del IUTIRLA, para regresar al Hospital ya nombrado, es impresionante la cantidad de botes de aguas negras, todo el rectángulo parece una isla entre la propia isla. Nos preguntamos nosotros, es que acaso el director del hospital no va a su centro de trabajo y aprecia ese naufragio permanente en que se encuentra su hospital.

Hablando del hospital, este como la mayoría de los centros dispensadores de salud en el país, con mucha publicidad revolucionaria y todo hecho en socialismo como la Unidad Bolivariana de Hemodiálisis, pero, sin funcionar, sin gasas ni hilos para suturar, entre tantas carencias, sobresale la atención y el afecto desprendido de sus trabajadores que solo pueden alentar con la palabra a los convalecientes.

En iguales condiciones de abarrotamiento de basura y de aguas negras está el área circunvecina a la universidad bolivariana. Ni siquiera por el cognomento de bolivariana le sirve de estímulo y motivación a sus autoridades para exigir y pedir los recursos básicos para su funcionamiento y limpieza

Otra ciudad importante de la isla Juan Griego, también está en estado deprimente, no tiene nada que envidiarle a Porlamar, calles sucias con aguas negras aflorando en casi todas y sin alumbrado público, además de los negocios cerrados. En similar situación está La Capital, La Asunción.

Pampatar, que en alguna ocasión fue un centro gastronómico referencial para los venezolanos gourmet y para aquellos deseosos de degustar un plato típico margariteño, venezolano o universal, cuando entran por su avenida principal, se quedan perplejos por la oscurana en que se encuentra dicha ciudad; y la obra de arte del maestro Jesús Soto, ubicada en la vía principal, antes del complejo deportivo y de Diverland, que en algún momento fue denominado la Perla del Caribe, está prácticamente destruido..

Con relación a esta obra de arte nos consta de la preocupación del Concejal Oswaldo Enrique Martínez, quien como presidente del Concejo Municipal de Maneiro para el año 2016, con motivo de la realización de la Cumbre de los Países No Alineados en Pampatar, hizo comunicaciones al presidente de la República, al ministro de la cultura, gobernación del estado y otros entes, dejando entrever el deterioro de dicha obra y de la necesidad de su restauración, con la finalidad que los visitantes a dicha cumbre apreciaran la belleza de dicha obra cinética. Me contó el propio Concejal, que ningún organismo del estado venezolano respondió a su preocupación. Hoy dicha obra está a punto de caerse completamente y me cuentan que ni el protector de la isla, demuestra alguna preocupación por los problemas de la isla. Este personaje, según algunos margariteños manifiesta un gran interés en el negocio propiciado con la cajas y bolsas Claps y su emisora como instrumento y elemento extorsionador para los no alineados con el socialismo del siglo XXI.

Salir de noche en la isla es prácticamente exponerse a una aventura desconocida, la autopista que va de Punta de Piedras a Porlamar, la de Guatamare a La Asunción, y de Porlamar a Pampatar, totalmente a oscuras, al igual que la entrada al Valle. Y Porlamar de noche, como casi toda la isla, parece como dicen en el argot popular, una boca de lobos, prácticamente no hay alumbrado público y sus postes pareciesen que son un adorno corroído por el salitre.

Ante esto nos preguntamos nosotros, esta ruindad en que se encuentra el estado Nueva Esparta, es producto de la guerra económica. Es que acaso los funcionarios públicos que tienen que velar por su funcionamiento no se dan cuenta de estos problemas. O es que acaso el único interés de quienes detentan el poder es la imposición del Plan de la Patria, porque si ellos le pusieran alma, vida y corazón a la solución de dichos problemas la gente en agradecimiento, de repente pudiera leer dicho plan o hasta sacarse el infausto carnet de la patria; porque obras son amores y sin amor no hay patria.

Si estas son las principales ciudades de la isla, figúrense como están las demás. Pero lo deprimente es el problema que confrontan los ciudadanos, son colas en todos los sectores, en los bancos y en los auto mercados para la compra de arroz, huevos, espagueti, azúcar, entre otros alimentos. Parecen resignados como autómatas, zombis, y las conversaciones que se escuchan son relacionados con los bonos que otorga el gobierno a las niñas preñadas, a la ama del barrio, el bono de guerra, el de la patria y otros, lo que deja entrever el conformismo del ciudadano común que no parece dispuesto a buscar una solución y una vía diferente para su realización como persona y más bien parece que se sienten redimidos por este gobierno que les coartó su independencia de elegir lo que quiere comer y hacer.

Un hecho curioso es que la estatua del destructor de Venezuela, ubicada cerca del hotel Venatur, está cercada impidiendo a los transeúntes que la miren de cerca, con militares resguardándola, al igual que la colocada en la Guayra. Ante el temor a una reacción del soberano por lo que hizo con Venezuela tan nefasto personaje

Todo esto nos permite hacer una analogía: Nueva Esparta sin alimentos, ferris intermitentes, sin agua, ni medicinas, con cortes de luz permanente, entre tantos problemas, al igual que todo el país, deja entrever que Venezuela completa con este socialismo del siglo XXI, está tomada por las siete plagas de Egipto, de lo que hay que salir de cualquier forma.

Historiador



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