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opinión

Mario Valdez

Teresa Carreño, “La Leona del Piano” (I)

13 septiembre, 2018

El nombre que lleva el Complejo Cultural más grande de Venezuela, el segundo de América del Sur y uno de los más importante de América Latina, no es un capricho, fue bautizado “Teatro Teresa Carreño”, en 1983 por el presidente de la República Luis Herrera Campins, en honor a la insigne pianista venezolana que con dignidad, talento y sabiduría, su canto y su piano, enalteció y puso en grande el nombre de Venezuela, en Estados unidos, Europa, África del Sur, Nueva Zelanda, Australia y el resto del mundo.

Teresa Carreño fue la pianista, concertista, compositora prolífica y cantante de ópera más importante de América Latina durante los siglos (XIX y XX), reconocida hoy entre las 10 mejores del mundo de todos los tiempos.

Es una venezolana cuyo nombre de pila es María Teresa Gertrudis de Jesús Carreño García, nació en Caracas el 22 de diciembre de 1853, en el seno de una familia acomodada. Es la segunda de tres hermanos Emilia y Manuel Antonio. Sus padres ambos venezolanos, fueron Clorinda García de Sena y Rodríguez del Toro, fue prima de María Teresa Rodríguez del Toro y Alaiza, esposa del Libertador Simón Bolívar (en honor a ella lleva su nombre). Su padre fue Manuel Antonio Carreño Muñoz, músico, pedagogo, diplomático, célebre por el Manual de Urbanidad y Buenas Maneras (Manual de Carreño), fundador del colegio Roscio, sobrino de Simón Narciso Carreño Rodríguez, conocido como (Simón Rodríguez) el insigne maestro del Libertador Simón Bolívar. La niña fue bautizada el 16 de febrero de 1854, en la catedral de Caracas, fueron sus padrinos su tío Juan de Las Cruz Carreño y su hermana María Emilia Gertrudis de Jesús Carreño García de Sena.

Teresa, desde niña, recibió la influencia y la educación musical en su hogar, ya que su padre se dedicó a su enseñanza, a los cinco años ya practicaba el piano con los 500 ejercicios que don Manuel le había compuesto, los cuales abarcaban todos los aspectos técnicos y pedagógicos para el aprendizaje del instrumento, a los seis años publica su primera obra y se la dedica a su maestro Gottschalk. Fue mundialmente conocida como “La Leona del Piano”.

Cronología de una bebé en la música

Cuando la bebé Teresita tenía cuatro meses de vida, su padre descubre “su instinto musical”; a los dos años “cantaba sin palabras”; a los tres años ya mostraba interés por el piano e intentaba sacarle algún sonido; al año siguiente “tocaba con la mano derecha y se acompañaba con la izquierda”; a los cinco años se “inicio como ejecutante y compositora”; a los seis años escribió unas “máximas”; algunos cronistas dicen que aprendió solo en cinco días la tremenda “Norma”, de Thalberg, y un repertorio de polkas y valses; a los siete años hace su debut público en Caracas en un espectáculo a beneficio de Albino Abbiati, con una polka compuesta “por una niña caraqueña de edad de siete años”. En 1862, don Manuel Carreño la pone a recibir clase de música con el profesor alemán Julio Hohene, en los meses de junio – julio conoce al intelectual Cecilio Acosta y toca para él. Teresita todavía no había cumplido 8 años y ya estaba volando alto.

Abandonan Caracas por el viejo camino que va a La Guaira

El 23 de julio de 1862 Teresa tenía 8 años de edad, la familia Carreño García de Sena decide abandonar el país, la situación política y económica obligan a su padre a emigrar, para darle una mejor educación a sus hijos, le acompañan la abuela materna doña Gertrudis Toro y Silva, su hermano don Juan de la Cruz Carreño y su familia. La hermana mayor, Emilia de 15 años, se queda en Caracas porque iba a contraer matrimonio. En el futuro, Emilia sería el contacto para Teresa comunicarse con su familia y la patria. Ese día el patriarca y la familia abandona Caracas por el viejo camino que lleva a La Guaira, esa misma tarde para Puerto Cabello, permaneció una semana en la casa de una pariente materna. El 30 de julio, Teresa ofrece un concierto antes de abordar el vapor “Joseph Maxwell hacia los Estados Unidos. Existen en la prensa cartas de la época, donde le dan loas, la despedida y felicitaciones a su padre, por “la prenda que posee”. El 23 de agosto llegan al puerto de Filadelfia, donde se quedan una semana. El 30 de agosto de 1862, se residencian en Nueva York, en una casa cómoda ubicada en la Segunda avenida. No regresará al país sino 23 años después, en octubre de 1885.

Teresa Carreño debuta en la Sala Irving Hall de Nueva York

La niña Teresa se ambienta rápidamente en la ciudad manzana y comienza a dar conciertos privados a la familia y a los llegados de sus padres, quienes valoran sus progresos con el piano y en poco tiempo, se hace famosa en su círculo.

El 25 de noviembre de 1862, Teresa Carreño tiene 9 años de edad, realiza su primer concierto debutando para el público, en la Sala Irving Hall de Nueva York. La actuación fue un éxito, la critica favorable, la invitaron a cinco presentaciones en distintas ciudades estadounidense, siendo considerado el más exitoso realizado en la Academia de Música de Brooklyn. Para esa época su profesor era el famoso pianista Louis Moreau Gottscalk, un norteamericano nacido en Alemania. Participa en conciertos en varias ciudades norteamericanas.

El 24 de enero de 1863, da un concierto en Boston, debutando como solista con la principal Orquesta Filarmónica de esa ciudad. Igualmente, tuvo presentaciones en Baltimore, Filadelfia y otras ciudades.

El tío de la artista Juan de la Cruz Carreño, quien los acompañó en la travesía oceánica desde La Guaira, fue clave en las primeras giras internacionales de la artista, dado su conocimiento de inglés “le sirvió de traductor”, con los conocimientos musicales adquiridos en Caracas junto al padre de la artista, actuaron como empresarios y aliados.

Cuba. “Adiós a Teresita Carreño a bordo del Eagle”

El 19 de marzo de 1863, Teresa Carreño y su familia abordan el vapor “Eagle” que la conduce a Cuba, llegando seis días después a La Habana. La crónica de la época recoge la despedida que le hizo el poeta Rafael Pombo, con un poema titulado “Adiós a Teresita Carreño abordo del Eagle”. El texto fue reproducido en los periódicos dos meses después encontrándose la artista en Cuba. A esa gira fue acompañada por su tío Juan de la Cruz Carreño, quien también la acompaño en una segunda visita.

El 25 de abril de 1863 debuta en Cuba, da un concierto en el Liceo de La Habana. Continúa la gira y tuvo presentaciones en varias ciudades cubanas destacándose los conciertos de la Habana, Matanzas y Cárdenas.

El 31 de mayo de 1863 Teresita y su comitiva suben nuevamente al vapor “Eagle”, ahora de regreso a Nueva York, llegando al puerto neoyorkino el 3 de junio de ese año. La bibliografía especializada había registrado 3 viajes de la artista a Cuba (1863, 1901 y 1917).

Nota.- El historiador chileno Mario Milanca Guzmán, descubrió un cuarto viaje a Cuba, que cronológicamente sería el segundo, fue a finales de 1865.

Una niña pianista venezolana en la Casa Blanca

En el otoño de 1863, Teresita Carreño es invitada personalmente por el presidente de los Estados Unidos, Abraham Lincoln, para un concierto privado en la Casa Blanca, la joven talento sabía que al presidente Lincoln le gustaba la música compuesta por su maestro Gottschalk (le daba clases de música), pero prefirió tocar varias piezas de su propia autoría.

Hay una anécdota del escritor Kenneth Bernard, quien cita palabras escritas por la pianista. Comenta: “que la niña se dio cuenta que el piano del recinto presidencial estaba desafinado y declaró que no tocaría más. Como respuesta, Lincoln le dio unas palmadas en el hombro y le pidió que tocará una de sus canciones favoritas: ‘The Mocking Bird’ (El Ruiseñor), Carreño se la interpretó”. Es así como Teresita Carreño se convierte en la primera o única pianista venezolana invitada personalmente por el presidente de los Estados Unidos para un concierto en la Casa Blanca.

Desde París a toda Europa, África, Nueva Zelanda y Australia

El año 1866, Teresita es una adolescente de 13 años, llega con su familia a la ciudad luz, París, para continuar sus estudios y desarrollar su talento.

El 3 de mayo, debuta en los grandes escenarios parisinos cosechando éxitos, sus conciertos fueron presenciados por personalidades y músicos celebres, de la talla de Roberto José Quidant, Gounod y Vivier. A quienes conoció y compartió con ellos, lo que le “permitió introducirse en el medio musical de la capital francesa”. En uno de esos tantos conciertos que realizó se encontró en el público como un espectador más a Gioachino Rossini y la cantante de ópera Adelina Mezzosoprano, en su debut de la ópera “Los Hugonotes” de Giacomo Meverbeer. En una presentación en el salón de Madame Frard, tiene la oportunidad de tocar con Franz Liszt, quien “queda asombrado con las facultades interpretativas de la niña”, le gustó tanto la maestría de la joven artista, que le propuso darle clases de música pero debía trasladarse a Roma. Las menguadas condiciones económicas de ella no le permitían aprovechar ese aprendizaje. Desde París, inicia si carrera de concertista “que la llevó a visitar todos los países de Europa, Estados Unidos, Australia, Nueva Zelanda y África del Sur, ejecutando importantes piezas clásicas y románticas, acompañada de las más importantes orquestas dirigidas por eminentes maestros”.

Ese año 1866, que la consagró como una artista mundialmente reconocida, cosechó aplausos y éxitos. El destino también le hizo una mala jugada, la muerte de su madre por epidemia de cólera, sin embargo, entendió que debía continuar, no podía detenerse y viaja a España y presenta sus conciertos en muchas ciudades, regresa a París y vuelve a los Estados Unidos para continuar su gira de conciertos.

Esta crónica continuará…

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