end header begin content

opinión

Luis Manuel Aguana

Ni un minuto más

28 agosto, 2018

A una semana del Acuerdo realizado en la Asamblea Nacional en relación a la sentencia realizada por el TSJ legitimo condenando a Nicolás Maduro Moros a 18 años y 3 meses de prisión, los venezolanos nos quedamos esperando que pasara algo, y pasó lo que algunos esperábamos: Nada.

La Asamblea Nacional muy hábilmente ratificó la decisión de enero del año pasado relativa al famoso “abandono del cargo” de Nicolás Maduro, Acuerdo sobre el que nunca iniciaron los procedimientos correspondientes.

Emplazaron a los organismos de seguridad a cumplir con los Acuerdos de la Asamblea Nacional, reiteraron que está roto el orden constitucional, confirmaron que existe un vacío de poder en Venezuela, e instaron a iniciar una consulta con “todos los sectores de la sociedad venezolana para promover un proceso de restablecimiento de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, tal y como lo ordenan los artículos 333 y 350 de la Constitución, y tal y como fuera reiterado en la consulta popular del 16 de julio de 2017″.

Quedaron bien con todo el mundo, y de manera gatopardiana cambiaron los argumentos de antes pero para que todo quedara igual que el 9 de enero de 2017: congelado.

La diferencia radica en que la situación política del país del 9 de enero de 2017 era muy diferente a la del 21 de agosto de 2018, fecha del último Acuerdo. ¿Qué esperanza podemos tener los venezolanos que pase algo distinto, con un nuevo Acuerdo ratificatorio del que se hizo el 9 de enero de 2017, si hasta ahora no ha pasado nada con el Acuerdo de esa fecha? ¿Será que nos vieron cara de estúpidos?

¿Podía la Asamblea Nacional ratificar el “abandono del cargo” de Nicolás Maduro al 21 de agosto de 2018, cuando se había producido una elección presidencial inconstitucional en fecha anterior, el 20 de mayo de 2018, que invalidaba completamente cualquier acto que realizara Maduro al juramentarse ante un ente ilegítimo? ¿Podía ignorarse que se habían convocado inconstitucionalmente unas elecciones a través de una ilegitima Asamblea Nacional Constituyente, que no existía en enero de 2017?

El año pasado la Asamblea Nacional pudo perfectamente convocar al entonces Vicepresidente de la Republica, Tarek El Aissami, a que asumiera el cargo como Presidente o decidir acerca de su doble nacionalidad, como consecuencia del Acuerdo de Abandono del Cargo, para que este llamara a elecciones en los siguientes 30 días consecutivos, porque para esa fecha se estaba en los primeros 4 años del mandato constitucional, tal y como reza el Artículo 233 constitucional. Si el Vicepresidente lo ignoraba, la Asamblea debía tomar las decisiones a las que hubiera lugar para subsanar el vacío correspondiente. Ese era el procedimiento a seguir y deliberadamente lo ignoraron para perjuicio de los venezolanos.

El Acuerdo de la Asamblea Nacional del 21 de agosto de 2018 pretende dejar en el limbo la designación de un Gobierno en sustitución del actual, con el peregrino argumento de la “imposibilidad” de poder llevar a cabo esa designación al detentar el régimen el poder de facto. Nada más lejano a la realidad. Independientemente que su designación no llevara un nuevo Presidente a Miraflores, era obligación constitucional de la Asamblea Nacional designarlo, de acuerdo a la Sentencia del 2 de julio de 2018 del TSJ legítimo:

“Segundo: Se impone a este Tribunal en cumplimiento del mandato supremo de asegurar la integridad de la constitución y el orden en ella establecido (artículo 334 del texto magno) poner fin al desorden institucional que reina actualmente en el Estado, el cual, en caso de extenderse, pudiera atentar contra las bases fundacionales de nuestra República; por lo que, Le corresponde a la Asamblea Nacional de la República Bolivariana de Venezuela, por aplicación extensiva en la línea de suceder en el cargo de Presidente de la República, en virtud de la evidente falta absoluta que rodea actualmente la Presidencia de la República y la renuncia tácita en que incurrió el Vicepresidente Ejecutivo al optar por otro cargo público indebidamente asignado, Que de conformidad con el primer aparte del Artículo 233 de la Constitucion de la República Bolivariana De Venezuela, Supra Mencionado, proceda a llenar el vacio Constitucional de la Presidencia de la República, hasta que se puedan celebrar elecciones presidenciales, previo nombramiento de nuevos Rectores del Consejo Nacional Electoral, depuración y actualización del Registro Electoral y Voto Manual, entre otras condiciones mínimas necesarias, ajustado en todo, a lo ordenado en la sentencia de la Sala Electoral de este Máximo Tribunal de fecha 13/06/2018, Expediente SE-2018-001”.

Es sumamente importante el punto “hasta que se puedan celebrar elecciones presidenciales” de acuerdo “a lo ordenado en la sentencia de la Sala Electoral” de fecha 13 de junio de 2018: esto es básicamente el nombramiento de Rectores legítimos, Depuración del Registro Electoral, y Voto Manual. Nada más lejano a la conveniencia del gobierno ni de su oposición.

Aun si ese gobierno nombrado resultara perseguido, su legitimidad seguiría siendo incuestionable. Es exactamente el mismo caso cuando la Asamblea Nacional designó a los Magistrados legítimos el año pasado. Fueron perseguidos, pero eso no impidió que fueran designados, en sustitución de los Magistrados “express”, nombrados ilegalmente por la pasada legislatura presidida por Diosdado Cabello, en diciembre de 2015, porque esa era la obligación de la Asamblea Nacional.

Igualmente los nuevos Magistrados no pudieron ni llegar a su sede porque el gobierno desató una cruel persecución y cárcel para ellos. Entonces ¿cuál es el juego ahora? ¿Por qué no designar un nuevo Gobierno? ¿Es porque sería igualmente perseguido por el régimen? ¡No me digan! Aunque pudieron tomar previsiones para eso, no tenían intenciones de hacerlo porque los más fuertes (AD y compañía) ya tienen compromisos con el régimen de llegar al proceso electoral con el gobierno para el próximo diciembre. El tema para estos partidos no es cambiar a Maduro sino convivir con él y dar el chance a todos para llegar a diciembre para una nueva fiesta electoral, mientras todos nos morimos de hambre tratando de comprar comida con una moneda que cada día vale menos que el anterior y los venezolanos huyen en masa del país. Eso es criminal.

El escenario ahora es diferente de enero de 2017 cuando la Asamblea Nacional declino la designación de un Gobierno, y aun mucho mas diferente que cuando el pueblo se lo volvió a solicitar en la Consulta Popular del 16 de julio de 2017. Ahora hay una sentencia condenatoria a Nicolás Maduro Moros por corrupción propia y legitimación de capitales, que amerita no solo la urgencia de cubrir ese vacío constitucional de cara a la Comunidad Internacional, sino la de resolver de manera inmediata una situación de gravedad extrema de la economía y una crisis humanitaria con implicaciones de éxodo masivo de la población. Ahora más que nunca se justifica un Gobierno que urgentemente asuma la responsabilidad de tomar las decisiones que comiencen a resolver, con auxilio del continente, la situación crítica que padecemos los venezolanos, así no despache desde Miraflores, sino fuera del país.

No dudo que saldrá alguno a decir que si no es desde Miraflores no se puede gobernar. Y yo les diría que el TSJ legítimo está produciendo sentencias de validez incuestionable, como la sentencia de Maduro, y no están en la sede de Tribunal Supremo de Justicia en la Avenida Baralt. Esa insistencia de la Asamblea Nacional de auto limitarse porque “no se puede gobernar desde Venezuela” deja indefenso de una manera criminal al pueblo al que dicen representar. Pues bien, cuando los órganos del Poder Público se niegan a reconocer las demandas de los ciudadanos, tenemos el derecho legítimo de defendernos y concurrir a los órganos jurisdiccionales para solicitar lo que se nos niega.

A partir del 21 de Agosto de 2018 la Asamblea Nacional y la mayoría de las fracciones políticas que la conducen, decidieron por razones de su conveniencia –y no la del pueblo al que representan- alargar indefinidamente un problema que requiere de una atención inmediata, desatendiendo el grito de urgencia del país. Los venezolanos no podemos esperar ni un minuto más para que comiencen a llegar las soluciones y parar la destrucción de Venezuela. Desde el 28 de junio de 2018, un grupo de ciudadanos entre los que me honra participar, concurrimos al TSJ legítimo para solicitar la urgente designación de un Gobierno de Emergencia Nacional para comenzar a darle solución a los problemas que los venezolanos padecemos. Los Tribunales no están para decidir por sí solos una situación política sino a requerimiento de los ciudadanos impartiendo justicia. Y esa es la que ahora esperamos del TSJ legítimo.

Ahora ellos tienen la palabra.

Blog: http://ticsddhh.blogspot.com/
Email: [email protected]
Twitter:@laguana



Etiquetas:

Canal Noticiero Digital

Twitter Auto Publish Powered By : XYZScripts.com