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opinión

Orlando Viera-Blanco

La venganza es un plato que se sirve frio

4 julio, 2018

Pierre Choderlos de Laclos, el clásico escritor francés, nos lleva en su novela mas leída, Las amistades peligrosas, al mundo de la apariencia, el engaño y de la hipocresía, que llega a adquirir tintes de cinismo envueltos en un contexto bucólico y aparentemente inocente. Para ello presenta las frías maquinaciones de dos nobles rivales y amantes: el apuesto vizconde de Valmont y la perspicaz y maquiavélica marquesa de Merteuil. Episodios libertinos donde lo único que transgrede (y trasciende) es la desbordada inmoralidad y soberbia de la época…


Venganza como política de Estado

Sin duda Venezuela atraviesa la época más impúdica y violenta de su historia. Al menos en tiempos de revoluciones restauradoras, legalistas o nacionalistas desde la Cosiata [disolución de la gran Colombia] a la República Federal, militarista y a la democracia, viajamos por retos emancipadores (Francisco de Paula Santander vs. José Antonio Páez), federativos (José Tadeo Monagas vs. el pro-monárquico José Dionisio Cisneros), y libertarios (Eudoro López vs. el Cabito Castro y el emérito Gómez). Gestas ciudadanas (De Medina a Betancourt) justificadas a la sazón de una lucha evolutiva. Tiempos de venganza como rivalidad necesaria. Como competición y aferramiento por el poder y la libertad. Pero no como “odio sistémico y libertino” contra el ciudadano convertido en enemigo…Chávez fue quien la adoptó [venganza] como método de anillamiento y política de estado. Históricamente se pasaron facturas. Bolívar a Piar. Páez a Bolívar. Los Monagas a Páez. Crespo a los Monagas, Andueza, Andrade. Castro a Crespo. Gómez a Castro. López Contreras barrió con el séquito del emérito apuntalado por el sanguinario Eustoquio Gómez”. Rómulo dio cuenta de Medina, Pérez Jiménez de Gallegos; Betancourt de Pérez Jiménez y así largas disputas por el poder. Pero la más rastrera venganza bucólica-sic-fue la gestada por los notables, políticos e intelectuales a CAP.

Es a partir de ese momento de revancha como Chávez trepa y llega el poder. Hoy su discípula lo confiesa.

“Muchas sociedades primitivas tienen sentimientos y normas institucionalizadas de venganza donde se sienten obligados a vengar el daño hecho a uno de sus pares. Dos factores desempeñan un papel decisivo. El primero, el ambiente de escasez psíquica que impregna al grupo primitivo y que convierte la venganza en un medio necesario para la reparación de una pérdida. El segundo, el intenso narcisismo del que está dotado el grupo primitivo, donde toda afrenta a la imagen que tiene de sí mismo es tan devastadora, que suscitará de un modo totalmente natural (brutal agregaría) una hostilidad intensa” [Erich Fromm/”El corazón del hombre”]. Venezuela ha entrado en la etapa más primitiva e involutiva de su era republicana. La etapa del tributo a la venganza personal. La ejecutada por un grupo de resentidos en el poder. Chávez se encargó de exacerbarlo. De fracturar nuestra sociedad desatando los demonios acumulados en un grupo hedonista, sediento de desquite, pleno de ocio y una débil formación familiar. Ausentes de amor y de perdón. Nobleza permutada por banalidad, agravio e infamia. Y en este pergamino de antivalores hemos sido arrastrados a una misma rivalidad. Frívola, delincuente, libertina. !Cuidado!

Venganza como inspiración

El proverbio, “la venganza es un plato que se sirve frío”, proviene de la renombrada novela del siglo XVIII, Las amistades peligrosas (Les liaisons dangereuses), escrita por el citado general del Ejército, Pierre Choderlos de Laclos. Trama donde la cizaña triunfa sobre la decencia y el respeto. Pero no por mucho tiempo. Pronto la aristocracia francesa fue pulverizada por el desbordamiento de los miserables. Desenlace que se repite a lo largo de la historia de la humanidad cuando los seres humanos son acorralados como cerdos por las fuerzas del desengaño, la anomia, la inmoralidad y la violencia…Y brota la dignidad.

La venganza se convierte en inspiración cuando el dolor y el sufrimiento se hacen alimento arrollador de liberación y salvación. La mala noticia para el tirano vengador es que el rescate redentor de la manumisión, es incontenible. Venezuela no es una sociedad vengativa. No tenemos herencia bárbara, ni islandesa (ley de Grágás) o Nipona (samurái), donde desde épocas medievales prevalecía “la ley de la venganza”, la vendetta para honrar la sangre y el honor de la familia, cosas de corsarios y mercenarios. Ello no es propio de nuestra cultura.

La venganza no es mas que el depósito de frustraciones inmanejables por almas pastorales y hueras. Misma que exhibieron los secuestradores de William Frank Niehous, víctima en 1976 del secuestro más largo de Venezuela,donde participó al decir de Erich Fromm, “la imagen que se tiene de si misma”, y cuya afrenta ha sido devastadora. Una Venezuela de odios insaciables que no es mayoría. Una Venezuela de ajusticiamientos que no es reducible… El perdón es un valor superior difícil de anteponer, pero parafraseando a Shakespeare, “si el perdón bendice tanto al que lo da como al que lo recibe”, pues la venganza condena tanto al que la empuña como el que no la redime. Y se hace inspiración, por lo que no hay retorno.

La liberación sigue en marcha…inconteniblemente.

@ovierablanco



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