end header begin content

opinión

María Auxiliadora Dubuc

La amarga venganza de los Rodríguez

2 julio, 2018

Hace algunos días, Delcy Eloína Rodríguez, nuestra flamante vicepresidente de la República, realizó una confesión estremecedora que nos dejó perplejos: “La revolución es nuestra venganza por la muerte de nuestro padre y sus verdugos”. Y continuó diciendo: “sabemos que esta es nuestra venganza personal de esa época oscura, donde muchos jóvenes fueron asesinados, torturados, desaparecidos… sabemos que la llegada del comandante Hugo Chávez fue nuestra venganza personal, la inclusión, la igualdad, todo lo que significa el socialismo bolivariano…”.

A confesión de parte, relevo de prueba.

Delcy Eloina Rodríguez es abogada, egresada de la Universidad Central de Venezuela, donde, al igual que su hermano, Jorge Rodríguez, Alcalde de Caracas, fue dirigente estudiantil, este ultimo llegando a presidir la Federación de Centros Universitarios. Delcy es muy unida a su hermano Jorge de quien se dice: “Ella es el cerebro de las decisiones que toma el Alcalde y es la encargada de vigilar todos los extremos jurídicos para que su hermano salga bien librado”. La hoy vicepresidenta cursó una especialización en Derecho Laboral en París, Francia, fue docente en la UCV y miembro de la Asociación Venezolana de Abogados Laboristas.

Delcy Eloina ha ocupado distintos cargos públicos importantes, durante la administración chavista, en este orden, fue directora de Asuntos Internacionales del Ministerio de la Energía y Minas en 2003; se desempeñó como vicecanciller de Relaciones para Europa en 2005; durante febrero y agosto de 2006 asumió como Ministra del Despacho de la Presidencia y al año siguiente ocupó la Coordinación General de la Vicepresidencia de la República, ambos cargos, cuando su hermano era Vicepresidente de la República, fue ministra para la Comunicación y la Información, cargo que ocupó desde agosto de 2013 hasta octubre de 2014 y para finalizar Presidenta de la Asamblea Nacional Constituyente hasta el año pasado.

El padre de ambos, Jorge Rodríguez, fue el fundador del partido izquierdista Liga Socialista. Era un guerrillero que, entre otras cosas, secuestró al estadounidense, William Frank Niehous, quien era vicepresidente de la Owens-Illinois Venezuela. Jorge, apoyaba las políticas del exdictador cubano fallecido, Fidel Castro y fue el autor intelectual de elaborar varios coches bombas, como medida de presión y rechazo al Gobierno de Rafael Caldera, resultando asesinado el 25 de julio de 1976 en la Dirección de los Servicios de Inteligencia y Prevención (Disip), cuando sus hijos, Delcy Eloina Rodríguez tenía 6 años y su hermano, Jorge Rodríguez 11 años.

Es indudable que esos niños sufrieron el dolor y el horror de saber a su padre torturado y asesinado. Lo triste es que ese dolor es el mismo, que ahora, a los 47 y 53 años, respectivamente, le devuelven a la sociedad. Sin conducción ni guía que los ayudara a asimilar ese dolor, atizaron su odio y resentimiento camuflados bajo una ideología comunista que proyectan sin ningún control, con devastadoras consecuencias para el país, esas que hoy padecemos todos los venezolanos.

Delcy, en coherencia con su discurso, ha realizado varias actuaciones, entre ellas publicó una lista de 27 periodistas y dirigentes opositores que pasaron sus vacaciones de diciembre fuera del país. Según decía: la “Trilogía del mal-dirigencia opositora en vacaciones de lujo en el exterior”, la lista la hizo merecedora de calificativos y acusaciones. Ataca directamente a la oposición y se enfrenta a medios internacionales, denunciando la cobertura que hacen de los problemas que enfrenta el país, en especial del clima de protestas y manifestaciones violentas que vivió el país.

En innumerables oportunidades se ha negado a admitir la terrible crisis humanitaria que la Revolución ha generado, y en foros internacionales, cuando ejercía su venganza desde la Cancillería, llegó a afirmar que “hemos erradicado el hambre como ninguna potencia en el mundo lo ha hecho”, y, en consecuencia, descartó cualquier posibilidad de ayuda humanitaria. Como guinda de la torta, ha asegurado desde la presidencia de la Asamblea Nacional Constituyente: “Nosotros más nunca vamos a entregar el poder”. El personaje es un tema, para la oposición, ella es voz de una dictadura, es “enchufada” y “sapa”. Para el Gobierno, es una combatiente y una “mártir”.

Lo cierto es que con esta declaración a la vicepresidenta se le vieron las costuras, aflora su resentimiento y así lo exterioriza, expresándolo públicamente, el discurso de amor que tanto ha caracterizado a Nicolás, queda entonces al margen, dejando sentado que la razón de ser de la revolución bonita no es más que una venganza personal.

Lo triste de este asunto es que la venganza es uno de los sentimientos más negativos del ser humano, envilece el alma y corroe las entrañas, genera actitudes violentas enfermando al individuo, al punto de convertirse en centro, y en el tiempo en una razón de ser. No tiene nada que ver con sentimientos nobles como la justicia. De modo que en un país donde el lait motiv, de las actuaciones de sus dirigentes es la sed de venganza, no puede tener buen pronóstico a futuro. La venganza no es buena consejera, impulsa la agresión, el odio y la violencia. En este sentido un reclamo de justicia, podría resultar apropiado y hasta pacifico, se justificaría de algún modo, pero trascender incluso al absurdo de promover que nos venguemos de quienes antes nos hicieron daño, solo conduce a volverse igual al opresor, al manipulador, a perseguir inocentes e incluso manipular las leyes para lograr el objetivo final.

Lo cierto es que la muerte del padre de los Rodríguez está marcada por un manto de oscuridad, no sólo porque se le vincula a hechos delictivos que superan la militancia izquierdista, sino porque ahora se convierte en el bastión para que el odio, el ensañamiento, la venganza, crezcan como las excusas perfectas para propinar desmanes y maltratos a ciudadanos inocentes. En este orden, en la actualidad el régimen del cual ella y su hermano, Jorge Rodríguez forman parte, ha aplicado mecanismos de torturas más fuertes y han desaparecido a muchos presos políticos, jóvenes, y ciudadanos sin pensar en las secuelas psicológicas que dejarán en los hijos de sus víctimas, quienes quizás, en el futuro, también optaran por la venganza personal para resolver sus entuertos y obtener justicia.

La realidad es que la Revolución ha transformado a una nación prospera en líder en hiperinflación, inseguridad y pobreza extrema, con un sistema de salubridad nefasto que lleva al peregrinaje; porque para nadie es un secreto que resulta un verdadero calvario conseguir medicamentos, además de haber logrado transformarlo en un país preso del miedo ante los espantosos colectivos que persiguen y matan cruelmente ciudadanos inocentes sin ton ni son.

Las afirmaciones de la funcionaria reflejan la poca voluntad política que tienen en el gobierno de solucionar la crisis económica, política y social que enfrentamos, pues encontramos de acuerdo a las razones expuestas que el socialismo implantado y sus consecuencias serían completamente intencionales. Mientras tanto, la gente muere indefectiblemente, no sólo de hambre, sino además de mengua y abandono en un país, al que le han asesinado la moral, los valores, inoculándole al ciudadano desesperanza, pesimismo, conformismo y peor aún, resignación.

Nos han convertido en un país que agradece bajando la cabeza porque le venden una mísera bolsa de comida, cuyo contenido no es más que una bofetada a la dignidad. De manera que estamos en el punto en el que aunque Venezuela logre recuperarse económicamente, y se encause hacia un porvenir de prosperidad y progreso, la cruzada de mayor tiempo y esfuerzo será su recuperación social y psicológica.

@mauxi1



Etiquetas:

Canal Noticiero Digital

Twitter Auto Publish Powered By : XYZScripts.com