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opinión

Luis Velázquez Alvaray

Baltazar Porras

27 julio, 2018

Una vida consagrada a la lucha social desde el sacerdocio es una vida que se debe admirar. Admirar en esta época, donde perdimos capacidad para impulsar y enaltecer los valores de la civilidad.

El sacerdote Porras hace 51 años recibió la ordenación por intermedio de otro gran venezolano, Monseñor Miguel Antonio Salas. Ambos tuve la oportunidad de conocer y desde esa Mérida Serrana corresponderles y presentarles el gran respeto que hoy quiero reseñar.

Estudió en la Universidad Pontificia de Salamanca la Licenciatura y el Doctorado en Teología. Estamos en presencia de un gran intelectual, cuya obra es un edificio portentoso de ideas y de lucha por el fortalecimiento de la Iglesia Católica Universal, de Venezuela y de Mérida y su Universidad, cuyas lecciones siembran semillas del saber en las aulas del gran Centro de Estudios Superiores. Su más reciente fue dictada al recibir el Doctorado Honoris Causa de la ULA, tesis profunda y reflexiva sobre la filosofía y su contemporaneidad. Oportunidad también para reafirmar el compromiso del pensamiento en la búsqueda del bien.

El Obispo Auxiliar Porras llega a Mérida nombrado por el Papa Juan Pablo II a surcar los campos y las ciudades, bajo un dilatado peregrinar y el ejercicio de una obra periodística brillante en medios del Vaticano, del país y de nuestro estado, donde también tuve ocasión de aprender de sus grandes dotes como Comunicador Social, fortaleciendo el periodismo comunitario a través de la Universidad Católica Cecilio Acosta.

Abrió el estrado del Seminario y pudimos egresar numerosos periodistas. Muchos todavía desarrollan esta ardua labor en difíciles circunstancias como las que hoy vivimos.

El Arzobispo Porras fue encargado desde 1991 hasta nuestros días, de dirigir la Arquidiócesis merideña, además de varios períodos en la Presidencia de la Conferencia Episcopal Venezolana y el Colegio Episcopal Latinoamericano.

El Cardenal Porras, anunciado por el Papa Francisco, al finalizar la celebración Eucarística, en el marco del Jubileo Mariano, es una de las noticias que nos enorgullece a lo largo de dos décadas angustiantes. En estos 51 años, Monseñor Porras ha significado para Venezuela, una voz transparente, recia y firme por la defensa de los Derechos Humanos.

El nuevo administrador de la Arquidiócesis de Caracas sigue su peregrinar en un país que le admira por su valentía para enfrentar las Injusticias.



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