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opinión

Luis Manuel Aguana

TSJ legitimo a la Asamblea Nacional: o corres o te encaramas

7 julio, 2018

El TSJ legítimo acaba de precisar a través de una sentencia lo que ya todos sabíamos: Nicolás Maduro Moros no es Presidente de la República Bolivariana de Venezuela desde el 17 de abril de 2018.

Esta sentencia del TSJ-L pone en el disparadero a la Asamblea Nacional, no pudiendo esta última escabullirse de tomar una decisión, como en la anterior oportunidad, con una misiva de su Directiva, redactada a la brava y sin acuerdo ni discusión de todos diputados en plenaria, eludiendo así su responsabilidad con el país de “iniciar el procedimiento que permita la transición constitucional de la Presidencia de la República de conformidad con los artículos 233 y 234 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela”, tal y cual le fue exhortado por el TSJ legitimo en Auto de fecha 3 de mayo de 2018. Todos los Diputados pagaron “justos por pecadores” con la decisión de la directiva de eludir el exhorto del TSJ-L, como efectivamente lo expresa el Alto Tribunal en la Sentencia del 2 de julio de 2018, al explicar claramente las 2 razones “por las que era, no solo posible jurídicamente, sino absolutamente conveniente en el orden político constitucional, el que la Asamblea Nacional, como máximo representante de la soberanía nacional del país, procediera a ejecutar el exhorto dado en cuestión…”.

Pero como todo el país conoce, no lo hicieron.

Y ese incumplimiento ahora les pesa mucho más que antes. Ahora o corren o se encaraman como reza el dicho popular. La Asamblea Nacional tiene solo dos maneras de nombrar un Gobierno de Transición: con o sin colaborar con el régimen. Si lo hace como corresponde, el sucesor designado sería efectivamente legitimo pero perseguido por la tiranía castro-madurista, como ocurrió con los Magistrados del TSJ-L. La AN sería cerrada, con posibles detenciones de sus Diputados y sus funciones absorbidas por la ilegitima Asamblea Nacional Constituyente de Maduro, cumpliéndose así el principio popular que reza “para estar guindando lo mejor es caer”. Les dejo a ustedes la pregunta: ¿tendrán el coraje para retar al régimen exponiéndose a la tiranía en toda su extensión? “Si así lo hicieren, Dios y la Patria os lo premie, si no que os lo demande” como dice el juramento. Sería un “autosuicidio” como decía aquel recordado Presidente.

La otra alternativa es hacerlo en colaboración con el régimen. Eso, aparte de “autosuicidarse” políticamente frente al pueblo de Venezuela, presume una negociación con el “minestrón” que representan todas las tendencias oficialistas, lo que implica deponer a Nicolás Maduro Moros, a contravía de todo lo que ha dicho el régimen de desconocer las decisiones del TSJ-L, órgano que consideran espurio. Esta última la veo muy lejana, no porque la oposición oficialista no desee colaborar– que ya lo han hecho y lo continúan haciendo- sino porque veo muy cuesta arriba que eso sea aprobado por el castrismo cubano y el madurismo radical.

A eso se le suma que cualquier solución pasa, de acuerdo a la Sentencia, por celebrar posteriormente elecciones Presidenciales pero esta vez sujetas a la Sentencia de la Sala Electoral del Máximo Tribunal de fecha 13 de Junio de 2018, Expediente SE-2018-001, según la cual estas deben realizarse “previo nombramiento de nuevos Rectores del Consejo Nacional Electoral, depuración y actualización del Registro Electoral y Voto Manual, entre otras condiciones mínimas necesarias, ajustado en todo, a lo ordenado en la sentencia de la Sala Electoral de este Máximo Tribunal de fecha 13/06/2018, Expediente SE-2018-001”. De acuerdo a esa Sentencia, cualquier elección en Venezuela tiene de ahora en adelante que realizarse bajo esos parámetros.

No creo que nuestros partidos opositores puedan poner en práctica esa Sentencia de la Sala Electoral para designar un Gobierno de Transición, en especial cuando los vemos organizándose para participar en las elecciones convocadas por el CNE ilegal del régimen para diciembre de este año. Incluso algunos como AD se están separando de la coalición MUD-Frente Amplio para negociar sin intermediarios con el régimen, aceptando de hecho las condiciones de esas elecciones. No existe nada más colaboracionista que eso. Los fundadores de ese partido histórico deben estar revolcándose en el lugar de su eterno descanso.

¿Qué les queda entonces a nuestros honorables Diputados? ¿Dejarse poner presos o huir en desbandada? La sentencia del 2 de Julio de 2018 del TSJ legítimo los obliga a tomar una decisión que políticamente solo les corresponde a ellos, salvo que se declaren incompetentes para realizarla. Es por eso que hay una tercera opción: Declinar la designación a favor del Poder Judicial legítimo en el exilio y que fue designado por ellos. Podrían alegar la situación de inseguridad y amenaza en la que nos encontramos todos los venezolanos, en especial los diputados del Poder Legislativo donde su principal agresor es el gobierno. Eso lo comprendería perfectamente toda la comunidad internacional. Pero hay que declararlo al TSJ legítimo como respuesta a esa sentencia para que este proceda a la brevedad.

Sin embargo al menos eso debería ser el “deber ser”. Pero si no se da esa designación de la Asamblea Nacional ni tampoco una respuesta al TSJ-L por parte de la Asamblea Nacional en un tiempo razonablemente corto, cosa que considero muy probable dadas las condiciones de la oposición en el seno de la Asamblea Nacional, el TSJ legitimo deberá proceder con la urgencia del caso en virtud de la gravedad de la situación de la población venezolana, asumiendo la responsabilidad y procediendo como le hemos solicitado de manera formal: designando un Consejo de Gobierno de Emergencia Nacional. La situación de vida o muerte de los venezolanos así lo exige.

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