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opinión

Jesús Silva R.

El revolucionario no maquilla sus acciones

7 julio, 2018

Se disfraza de revolucionario o revolucionaria quien no muestra públicamente lo que hace clandestinamente, por miedo a ser condenado por el pueblo pero sobre todo por sus jefes.

Me gusta actuar de frente, hablar de frente y pagar el precio, Venezuela me ha visto varias veces. Por eso con mucha moral revolucionaria, hoy advierto:

Ejemplo 1: El o la burócrata que usa su alto cargo revolucionario como herramienta para perseguir a otros revolucionarios sólo por capricho personal, comete un acto de cobardía y bajeza. Quien lo ejecuta no reconocerá su aberración frente a terceros, sino que buscará cualquier excusa para aparentar que aplica una medida en defensa de la revolución. Será ciego cuando sus adulantes cometan delitos graves pero con ensañamiento disparará primero (y ni siquiera averiguará después) contra todo aquel que no le adula sino que se limita a trabajar abnegadamente por la revolución.

En mi caso, descubrí vampiros y vampiras en la revolución (gracias a patriotas cooperantes) que van a televisoras, emisoras de radio, periódicos y medios de comunicación de todo tipo para presionar, persuadir e incluso chantajear a directivos a fin de que no entrevisten ni den cobertura a los revolucionarios perseverantes que no somos de su agrado. Adicionalmente se les ve hacerle el juego a voces contrarrevolucionarias a la hora de malponer a compatriotas en redes sociales u otros espacios mediáticos.

Digo yo, sería bueno que estos murciélagos le informaran exactamente sobre su clandestina campaña de discriminación y calumnia endógena a Nicolás Maduro y a Diosdado Cabello. Dudo que obtengan la aprobación de estos altos dirigentes que más bien buscan sumar a la revolución y no restar. Más interesante aun sería que confesaran sus reales motivaciones ante el pueblo, sin maquillaje ni discursos mojigatos.

Tengan testículos u ovarios, según su anatomía, para decir: “ese fulano me cae mal y me gusta creer chismes contra él, por lo tanto no descansaré hasta execrarlo del chavismo porque me da la gana, no me importan sus permanentes aportes a la revolución”.

Nota: pierden su tiempo, porque del chavismo no nos iremos jamás.

Ejemplo 2: Las elecciones internas de un partido no se hacen en el momento o en la forma que convenga a una u otra corriente o grupo partidista o ambición personal, jugar a eso es adequismo, deshonestidad y oportunismo; lo cierto es que la elección interna es una obligación jurídica en favor del interés de todos lo ciudadanos ya que el artículo 67 de la Constitución ordena que las organizaciones con fines políticos deben someter a votación sus cargos directivos y sus candidaturas a cargos de elección popular.

Sería provechoso desenmascarar ante el pueblo a los que desde su responsabilidad militante están más pendientes de perpetuarse como miembros de cogollos y golpear a camaradas de las bases, en vez de fomentar más democracia, más unidad revolucionaria y más poder popular.

Si los hipócritas no quieren salir del closet, tendrá el chavismo de a pie que sacarlos de allí mediante la denuncia pública para que el pueblo los identifique.

Conclusión: si crees que tu política es correcta debes ser capaz de defenderla a la luz pública sin maquillaje…

Viva Chávez, viva la revolución, viva el chavismo de a pie…



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