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opinión

Jesús Silva R.

Francia africana gana mundial de fútbol

16 julio, 2018

Soy un negro pintado de blanco, o sea, soy hijo de una madre negra (de origen hindú trinitario) y un padre catire, razón por la cual no cabe un gramo de racismo en mis observaciones.

Francia (antigua colonizadora de países africanos) tuvo un fútbol monopolizado por los blancos caucásicos que siempre dominaron ese país, sin embargo nunca logró ser campeona mundial como Alemania, Italia o Inglaterra.

A pesar de tener la segunda economía más poderosa de Europa y una respetable liga nacional de clubes de balompié, ni siquiera pudo ser subcampeona mundial como lo hicieron países pequeños tales como Holanda o Suecia.

En los años 80, llegó Michel Platini, un francés considerado como uno de los mejores jugadores de la historia del fútbol y sin embargo el equipo galo tampoco logró pasar de las semifinales del máximo torneo. Todo indicaba que la Francia blanca (de puros jugadores caucásicos) no era capaz de avanzar más allá. Faltaba el factor africano y el tiempo así lo demostraría.

Fue hasta 1998, con un equipo que por primera vez incluía un buen número de afrodescendientes provenientes de ex colonias francesas (e inclusive hijos de latinoamericanos) cuando esa Francia etnodiversa resultó vencedora. Y fue precisamente el franco argelino Zinadine Zidane la máxima estrella del torneo.

20 años después, un fenomenal franco camerunés de 19 años de edad, Kylian Mbappé condujo a Francia a obtener su segundo campeonato mundial en la fantástica Copa Rusia 2018. Vale decir, esta vez con un equipo francés más africanizado que nunca donde 8 de los 11 jugadores en campo eran hijos del continente negro.

Como orgulloso afrodescendiente que soy, le reclamo a Francia que públicamente le agradezca a África por su decisiva contribución a este espectacular triunfo deportivo pues fueron los de mi color los que más corrieron en el campo y marcaron los mejores goles.

Autocríticamente, llamo la atención respecto a la falla de los países africanos al no poder clasificar a la segunda ronda de Rusia 2018. Nótese que en África (y en América Latina) abunda talento humano pero seguramente habrá que mejorar la dirección técnica del catire Didier Deschamps este año. En el fútbol y en la vida, los resultados hablan. La propuesta hoy es: trabajemos más y hablemos menos.



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