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economía, titulares

Jesús Faría: Un mercado libre de divisas es lo que nos queda (1/3)

9 julio, 2018

ND / 9 jul 2018.- El exministro chavista y constituyente Jesús Faría publicó este lunes un largo documento en el que expone sus ideas económicas. Con casi 7.000 palabras, el documento toca temas como la eliminación del control de cambio, los errores del Ejecutivo junto a la influencia de la guerra económica, como la revisión del funcionamiento de Pdvsa hasta el recordatorio que la economía es una ciencia y la necesidad de contar con datos estadísticos confiables.

Cada uno de los 21 puntos que hace Faría – un economista declarado chavista, hijo de quien fuera por 30 años secretario general del Partido Comunista de Venezuela – contiene una corta conclusión.

A continuación los seis primeros puntos del documento:

Introducción: En una nota anterior elaboramos algunas observaciones a recomendaciones que un grupo de 30 especialistas del área económica, pertenecientes a las filas de la revolución bolivariana, hizo al presidente Nicolás Maduro. La respuesta (vino de un grupito de 8 personas) fue virulenta, con la soberbia de los que se creen dueños de la verdad, lanzando piedras en lugar de debatir… Afortunadamente en la inmensa mayoría del chavismo existe un ánimo manifiesto de apertura al debate serio y a trabajar en función de la transformación económica. A esa mayoría les ofrezco estas humildes ideas para el debate crítico y constructivo:

1. Escenario económico actual: Estamos presenciando la combinación de graves problemas económicos: hiperinflación motorizada por la especulación galopante, contracción muy importante de la producción, creciente especulación cambiaria, significativa caída de reservas internacionales, elevados excedentes de liquidez monetaria, reducción de las importaciones, elevado déficit fiscal, disminución de la producción petrolera nacional, endeudamiento externo, contracción de los ingresos de divisas, entre otros.

Este escenario económico, como veremos a continuación, tiene múltiples causas y genera graves consecuencias en lo social (deteriora las condiciones de vida de la población, es combustible de conflictividad social), en lo político (se convierte en palanca de los actos de terrorismo político y de las políticas golpistas), en el ámbito externo (eleva la fragilidad de nuestra economía frente a los ataques imperiales).

Conclusión: Nos enfrentamos a uno de los cuadros económicos más complejos de nuestra historia con consecuencias muy graves para el pueblo y la nación en su conjunto.

2. Causas de la crisis económica: Las causas de esta situación se expresan, por una parte, en la crisis extrema del modelo rentista y cuyas manifestaciones de dependencia externa, parasitismo y concentración monopólica del capital hacen estragos en el funcionamiento de la economía.

Asimismo, tenemos la brutal guerra económica en contra de la revolución bolivariana, que tiene entre sus componentes fundamentales el bloqueo financiero y comercial impuesto por el gobierno estadunidense, el ataque a la moneda nacional, la especulación galopante, el contrabando de extracción financiado principalmente por el narcotráfico, el acaparamiento, la guerra psicológica… Además de generar fortunas a sus promotores, la desestabilización económica persigue derrocar al gobierno revolucionario.

Otra causa importante de la actual situación económica radica en la caída de los ingresos petroleros provocada, inicialmente, por la reducción de los precios petroleros y, posteriormente, por la contracción de la producción petrolera nacional.

Conclusión: Se trata de una crisis con raíces estructurales y con causas determinadas por la guerra económica, es una crisis donde participan factores económicos y extraeconómicos, internos y externos.

3. Errores en nuestras políticas económicas: Finalmente, entre las causas debemos reconocer errores cometidos en el diseño y aplicación de políticas económicas que, más allá de su propósito de generar bienestar y derrotar la desestabilización económica, se convirtieron en caldo de cultivo de la estrategia de desestabilización económica. Entre estos errores destacan: el control cambiario vulnerado por la corrupción, graves fallas en la dirección de la industria petrolera, fijación de precios que no permitieron cubrir costos, apreciación cambiaria que estimuló la importación, métodos errados de gestión de las empresas públicas, ausencia de un sistema tributario progresivo, entre otro.

Conclusión: Las políticas económicas no son la causa de los trastornos económicos, pero tampoco han podido derrotar la estrategia de la contrarrevolución ni estabilizar la economía. Incluso, en algunos casos nuestros errores han sido caldo de cultivo de las agresiones económicas contra el país.

4. Instrumentos y políticas no convencionales contra la guerra económica: Es indispensable la aplicación de instrumentos y políticas no convencionales para confrontar la agresión al país, incluyendo la económica. El despliegue de la unión cívico-militar y del movimiento popular en su conjunto, el fortalecimiento del PSUV como instrumento de lucha del pueblo trabajador, la ofensiva comunicacional, la lucha contra corruptelas y burocratismo, el impulso de la multipolaridad, …, constituyen instrumentos fundamentales en la defensa de la soberanía y la paz interna. De hecho, es la única manera de que la estrategia revolucionaria tenga sustentabilidad política y social.

Esto es parte esencial de la estrategia de defensa de la revolución y del pueblo, nadie lo pone en duda. La propuesta que hacemos consiste en incorporar un programa económico integral y coherente para abatir la hiperinflación y la recuperación productiva, a esos componentes llamados no convencionales.

Conclusión: Los instrumentos no convencionales contra la guerra económica son indispensables, pero no son suficientes para derrotar sus impactos. Dichos instrumentos tienen que complementarse con un programa económico integral y coherente.

5. Las políticas económicas: El carácter extraordinario y no convencional de la crisis no puede servir de argumento para violentar leyes elementales de la economía política. Se exige, además de las políticas no convencionales, la adopción de políticas económicas coherentes, que impidan la agudización de la crisis y mayores costos económicos, políticos y sociales producto de los retrasos de los correctivos.

Acerca del temor de los costos, que inevitablemente tienen las políticas económicas, se constata que el mayor costo lo estamos sufriendo en estos momentos a raíz de una grave situación de hiperinflación con caída de la producción y escasez.

Se plantean políticas y decisiones en materia económica, que conformen un sistema, donde sus partes deben estar integradas de manera lógica. Cada una de las políticas debe atacar aspectos fundamentales de la crisis. Ahí convergen la política cambiaria con el propósito fundamental de desplazar el dólar “negro”, la de precios para estimular la producción, la monetaria para absorber los excedentes de liquidez, la fiscal para superar su inmanejable situación deficitaria sin afectar lo social, políticas sectoriales con sus estímulos a la producción, política petrolera que alcance la recuperación del sector, la política financiera… La desarticulación del sistema o ausencia de una parte, le restará eficiencia a la estrategia en su conjunto. No hay baritas mágicas para superar la actual situación, hay que trabajar duro y de manera eficiente, esa es la única garantía del éxito de esta política.

Conclusión: Un programa económico integral anticrisis debe enarcarse en nuestros principios y fundamentos teóricos del socialismo del s. XXI y tiene que generar efectos positivos en la práctica. Debe estar construido de manera coherente y estar estrechamente vinculados con la realidad. De nada sirven formulas sofisticadas o discursos pomposos si no dan respuestas favorables a problemas concretos.

6. Política cambiaria: La variable cambiaria es clave para entender la complejísima situación actual del país y para salir de ella. Con ayuda de una política cambiaria correcta (en el marco de un programa económico integral y coherente) podemos estimular la producción nacional, promover exportaciones, acumular reservas internacionales, garantizar las importaciones del país, ordenar la economía, generar estabilidad macroeconómica…

En la coyuntura actual constatamos un gigantesco diferencial entre la tasa de cambio oficial y la ilegal. Las reservas internacionales se han contraídos a niveles históricos. No existe un mecanismo eficiente para la asignación de las divisas. Las corruptelas se alimentan de las ineficiencias del control. El principal motor de la inflación es la especulación cambiaria, sin que el control de cambio pueda hacer algo para detenerlo… Es evidentemente que el control de cambio se agotó, incluso, es aprovechado para potenciar la especulación cambiaria. Se hace necesaria una nueva política cambiaria.

En tal sentido, para desplazar el mercado especulativo de la divisa y desactivar el principal motor hiperinflacionario, hay que crear un mercado libre, que le permita a oferentes y demandantes de divisas encontrarse de manera muchísimo más transparente y establecer un precio sustancialmente inferior a los actuales marcadores especulativos. La unificación cambiaria en el marco de la liberación de la tasa de cambio generará ingresos de divisas (inversiones y exportaciones) a partir de la transparencia y confianza que produciría una decisión de esta naturaleza. A ello contribuirían operaciones cambiarias en un mercado permuta y otro tipo de operaciones en el mercado de capitales.

El efecto más temido de la unificación cambiaria es la devaluación y la subsiguiente alza de los precios, las cuales, por cierto, no han logrado ser contenidos por los controles. Al contrario, éstas se han incrementado de manera acelerada y despiadada. Un mercado libre, por otra parte, es la única alternativa que nos deja la coyuntura actual. Esta medida traería una estabilización de la variable cambiaria a un nivel muy inferior al actual, porque si el dólar “negro” es el resultado de la guerra económica y obedece a propósitos criminales y arbitrarios; el mercado, movido por fuerzas distintas a los afanes desestabilizadores, podría establecer un precio mucho más racional. Ello dependería, en buena medida, del resto de políticas económicas, nuestra fortaleza institucional, el clima económico que podamos construir…

Finalmente, es imprescindible imprimirle la mayor transparencia al empleo de las divisas de la República. Las divisas se asignan desprovistas de una planificación mínima, con una discrecionalidad incompatible con los criterios mínimos de eficiencia y ética.

Conclusión: El tema cambiario es el aspecto medular de la actual crisis y, en especial, de la hiperinflación. Ante la incapacidad del control de cambio para contener la especulación cambiaria, hay que proceder a liberar la tasa de cambio en función desplazar el dólar “negro”.

Mañana, segunda parte…



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