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Jesús Faría: Devaluar o subir el precio de la gasolina no son medidas neoliberales (3/3)

14 julio, 2018

ND / 14 jul 2018.- El exministro chavista Jesús Faría publicó recientemente un largo documento en el que presenta sus propuestas de cara al debate interno del chavismo sobre la crisis económica. En el documento Faría propone eliminar el control de cambio y dejar que sea el mercado quien determine libremente el precio del dólar.

También, Faría asegura que la expansión acelerada del gasto publico ha sido financiada, en parte, con dinero inorgánico.

En esta último entrega, Faría toca, entre otros, el tema de las políticas sociales (“En épocas de crisis se exigen mayores niveles de eficiencia de las políticas sociales”); el financiamiento externo (“El financiamiento externo es esencial para la recuperación y estabilización económicas”); el tema de la economía política del programa antiinflacionario y de recuperación productiva (“Abatir la hiperinflación generaría un importante mejoramiento de las condiciones de vida de toda la población… y el Estado también vería limitada su capacidad de generar un gasto”); y finalmente, el recordatorio de que la economía es una ciencia (“No se puede desarrollar una estrategia económica exitosa al margen de la ciencia”).

Cada uno de los 21 puntos que hace Faría – un economista declarado chavista, hijo de quien fuera por 30 años secretario general del Partido Comunista de Venezuela – contiene una corta conclusión.

A continuación los últimos nueve puntos:

13. Políticas sociales: Las políticas salariales y de inversión social son líneas centrales de la Revolución Bolivariana y protegen al pueblo ante los embates de la guerra económica, son la base de una política socialista de distribución y redistribución de ingresos.

En tal sentido, en esta coyuntura de escasos recursos financieros y materiales se impone más que nunca la necesidad de políticas sociales más eficientes, evitando perversiones como el contrabando, bachaquerismo, subsidios mal diseñados, así como prácticas burocráticas, ineficientes y corruptas.

Por otra parte, las políticas sociales tienen una restricción clara: se puede distribuir la riqueza que previamente se ha generado; la cual se agudiza en momentos de crisis. Si la inversión social se excede amplia y constantemente de esas limitaciones, se generan distorsiones que terminan deteriorando el efecto de las políticas sociales. Hay que atender a esta restricción para impedir el desgaste de la estrategia social.

En condiciones de hiperinflación y caída de la producción, se crea una mayor dependencia aún mayor de la política social en relación a las políticas económicas de estabilización y recuperación productiva. Reducir de manera significativa la inflación y reanimar la actividad económica mejoran los ingresos reales de la población, generan empleos de calidad e incrementan los ingresos del Estado para potenciar la inversión social. De tal manera que políticas económicas coherentes no solo estabilizan la economía, sino que generan condiciones para una política social sustentable. Por su parte, una política social correcta contribuye a reanimar la economía y le imprime mayor estabilidad al proceso político.

Conclusión: En épocas de crisis se exigen mayores niveles de eficiencia de las políticas sociales, mientras que, por otro lado, las políticas económicas exitosas en materia de contención inflacionaria y recuperación productiva, constituyen una solida base para potenciar las políticas sociales.

14. Financiamiento externo: El tema del financiamiento externo es crucial para la estabilización y el desarrollo del país. La caída de ingresos petroleros, la contracción de las reservas petroleras, los requerimientos de importaciones para repotenciar el aparato productivo y mejorar los niveles de abastecimiento. Las obligaciones internacionales imponen la necesidad de captar recursos del exterior por un monto muy considerable.

Un factor determinante en este contexto son las sanciones criminales impuestas por el gobierno de D Trump que imposibilitan el refinanciamiento de la deuda externa del país y la captación de nuevos recursos. Estas sanciones impiden también acuerdos de financiamiento provenientes de organismos multilaterales. Es necesario aclarar que estos últimos están descartados por nosotros en aquellos casos que imponen como condición la adopción del recetario neoliberal.

Eso nos obliga a recurrir a socios estratégicos en el marco de la multipolaridad. El éxito de esta estrategia está determinado por un planteamiento transparente, serio, que se fundamente en la confianza de nuestros socios hacia nuestra economía y evidencie nuestra capacidad de superar las dificultades económicas del momento.

Asimismo, se tienen que desarrollar mecanismos muy audaces de captación de recursos, como las operaciones en mercado de capitales y participación extranjera en empresas púbicas. Para ello debemos superar dogmas y obstáculos que impiden el ingreso de divisas al país. De esas divisas dependen la estabilidad económica del país, su desarrollo y el de la revolución. Sin esas fuentes de recursos estaremos arrastrando permanentemente el lastre de la recesión y las presiones especulativas.

En relación al Petro, se trata de una iniciativa muy audaz que busca derribar el cerco financiero que se teje en torno al país. Sin embargo, el Petro exhibe limitaciones serias. Las sanciones que pesan sobre el Petro impiden su despliegue pleno; en tanto que, al estar respaldado por una nación con serios problemas económicos, también le resta interés en los actores económicos, a menos de que se trate de inversiones especulativas en busca de jugosos rendimientos con alto riesgo. Con esto no se propone su abandono, tenemos que seguir aprovechando lo que podamos captar y hacer con él, pero tenemos que estar conscientes de sus potencialidades reales.

Conclusión: El financiamiento externo es esencial para la recuperación y estabilización económicas. El bloqueo imperial dificulta gravemente la situación del país. Los esfuerzos de financiamiento externo deben basarse en el realismo, la audacia y un clima de confianza.

15. La economía política del programa antiinflacionario y de recuperación productiva: Desde el enfoque de la economía política existen estrechas y agudas relaciones entre las diferentes clases, sectores y grupos sociales en torno a las decisiones que se adoptan en el marco de un programa para la recuperación económica. Estas relaciones están condicionadas por los propósitos que persiguen, sus costos y beneficios de las políticas, los sectores que dirigen, instrumentan las políticas y los que capturan los beneficios de las medidas económicas.

En tal sentido, abatir la hiperinflación generaría un importante mejoramiento de las condiciones de vida de toda la población, disminuiría la transferencia de recursos que se produce a favor de los especuladores y los sectores de la burguesía que amasan ganancias colosales en el proceso hiperinflacionario. El Estado también vería limitada su capacidad de generar un gasto, que no puede cubrir con los recursos disponibles. Esto le impondrían un régimen de disciplina y eficiencia presupuestaria.

La recuperación del aparato productivo, adicionalmente a la estabilización de los precios, constituyen la base para crear empleo e ingreso en la población. Con una política de esta naturaleza, se verían especialmente favorecidos los sectores productivos que sustituyen importaciones, así como los exportadores. La apertura al capital privado internacional reclamaría un Estado fuerte, eficiente y con capacidad política, que ofrezca garantías y confianza, pero que defienda los intereses de la nación.

Con la eliminación de los diferenciales cambiarios y de precios, así como con la eliminación parcial de controles, la racionalización de otros, la asignación directa de los subsidios y la simplificación de trámites, se golpea a sectores parasitarios y aquellos que crecen al amparo de la dependencia externa, como los sectores importador, comercial y financiero. Entre los perdedores de este proceso se encuentran también sectores corrompidos de la institucionalidad estatal con fabulosas mordidas dentro de negocios fraudulentos como el contrabando, la especulación, los negocios cambiarios con divisas del Estado y la sobrefacturación de importaciones, entre muchos otros.

La clase trabajadores al frente de esta estrategia estaría en capacidad de imprimirle un carácter progresista, nacionalista y antiimperialista a un proceso de estabilización y crecimiento económico en función del fortalecimiento productivo de la nación, la justicia social y de reducción de la dependencia y vulnerabilidad externa. La reducción del malestar provocado por la crisis sienta las bases para la estabilidad social, política y consolidar el rumbo hacia la soberanía económica. La economía estabilizada y en expansión constituye la base más sólida para la generación de bienestar social.

El despliegue de las fuerzas productivas dirigidas por el Estado e inducidas por las políticas económicas representarían un avance en el sentido de la sustitución del modelo económico rentista y dependiente por uno productivo y diversificado. El bloqueo contra nuestro país y nuestra vulnerabilidad frente ataques externos por parte del imperialismo se verían afectados.

Los mayores riesgos y peligros que atentan contra la aplicación de un programa económico como el esbozado acá, radican en: i) altas exigencias sobre el funcionamiento de una institucionalidad que no siempre ha demostrado altos niveles de eficiencia; ii) errores en la aplicación integral, coherente, coordinada y eficiente de las políticas (los hemos cometido con peligrosa frecuencia en el pasado) podrían generar importantes costos sociales y económicos; iii) la capacidad de la burguesía especuladora y los factores imperiales para detener y torpedear la instrumentación del plan económico; iv) la capacidad real de la industria petrolera nacional para generar las divisas necesarias (o buen aparte d ellas) para la instrumentación exitosa del programa económico; v) la capacidad mediática de posicionar comunicacionalmente este esfuerzo económico, en función de ganar la opinión pública.

El desarrollo de un programa económico de estas características exige una gran fortaleza política, el máximo despliegue de las fuerzas políticas y sociales del chavismo. Estas deben ser activadas no solo en las tareas de la instrumentación de los planes económicos y sociales, sino en el marco de una gran ofensiva popular en función de respaldar el esfuerzo económico y neutralizar la resistencia y ataques internos y externos de los factores de poder que pierden privilegios y jugosos negocios.

Conclusión: El programa económico debe estar dirigido políticamente por los trabajadores para garantizar su carácter progresista. Su instrumentación exige altísimos niveles de eficiencia institucional y de despliegue popular para derrotar la resistencia de los enemigos de la revolución, así como actores nacionales y extranjeros que perderán grotescos privilegios.

16. Corto y largo plazo económico: La política de corto plazo tiene como propósito la estabilización y el crecimiento de la economía con los mecanismos y políticas económicos y no económicos acá mencionados. Ahora bien, en el largo plazo debemos apuntar al desarrollo de las fuerzas productivas, su diversificación, sus cambios cualitativos con una creciente participación del pueblo trabajador, todo lo cual es posible solo sobre la base de la estabilidad económica. La industrialización es una línea central de esa estrategia de desarrollo en el mediano y largo plazo. Esto es vital para suprimir vulnerabilidades (dependencia externa, rentismo, parasitismo, atraso tecnológico y productivo, …), que se convierten en caldo de cultivo de la guerra económica. Asimismo, esta estrategia industrializadora es de esencial significado en la creación de las bases materiales para la transición al socialismo. Ambas estrategias, las del corto y largo plazo, deben estar entrelazadas, deben condicionarse mutuamente, deben responder a la misma lógica y propósito.

Conclusión: No habrá estabilidad económica duradera en el futuro sin el desarrollo integral de la economía en el mediano y largo plazo. Entre tanto, la estrategia de largo plazo solo puede desplegarse en mínimas condiciones de estabilidad económica.

17. La economía es una ciencia: Es de principal importancia comprender que la economía es una ciencia que no admite caprichos ni voluntarismo. Cuando se trata de romper la lógica de la economía con decisiones irrealistas, se generan graves perturbaciones que obligan, tarde o temprano, a costosos correctivos. Por ello son tan importante el conocimiento y el análisis científico para la conducción de la economía. Asimismo, es necesario ratificar que, si bien la economía depende de leyes objetivas, dichas leyes pueden ser influenciadas y direccionadas por el accionar consciente de las masas populares mediante la aplicación de instrumentos técnicos, científicos y políticos, que nos permiten alcanzar nuestros objetivos programáticos: desarrollo de las fuerzas productivas en función de la justicia social, el bienestar de la población y la soberanía nacional.

Conclusión: No se puede desarrollar una estrategia económica exitosa al margen de la ciencia. Con la ayuda de las ciencias económicas se puede incidir de manera determinante en el desarrollo económico.

18. Economía política burguesa y la socialista: El debate en el campo de la economía tiene dos dimensiones. Por una parte, la confrontación entre la economía política burguesa y la socialista y, por otra parte, el debate en el seno de economía política marxista que apunta al socialismo.

En el primer caso, se trata de la pugna entre proyectos históricos antagónicos como el capitalismo y el socialismo, con sus concepciones, sus intereses dominantes, su dinámica interna. La burguesía tiene su proyecto de sociedad, así como también lo tiene la clase trabajadora.

En la segunda dimensión existen diversos enfoques que proponen transitar al socialismo con distintos instrumentos y vías. La tarea de cada revolución es construir una estrategia ajustada a su realidad concreta y a sus condiciones históricas. No hay un camino único, tampoco formulas rígidas para poder concretar el proyecto socialista. Es obligación de los revolucionarios encontrar una fórmula viable, práctica, eficiente, sustentable para llegar al socialismo.

Conclusión: Cada revolución debe encontrar su vía y eso tiene que ocurrir en el marco de la crítica, del debate, del análisis científico y de la aplicación creadora de la teoría. El debate sin dogmas ni complejos es un instrumento fundamental en la búsqueda de esa vía.

19. Las herramientas técnicas, lo social y lo político en la economía política: La economía política marxista no es un instrumento técnico que se limita a describir variables económicas y a correr modelos econométricos, aislada de lo social y político, como algunos pretenden hacer ver, cuando repiten la trillada frase de que la economía es muy sería como para dejarla a los economistas.  Para los que aún no se han enterado, desde hace más de 150 años existe una ciencia económica de carácter socialista, que nace de la crítica al capitalismo y propone un modelo económico que se fundamenta en la generación creciente de riqueza al servicio del bienestar de las mayorías y del principio de justicia social, en la participación determinante del pueblo trabajador y en una estructura de poder al servicio de las masas populares. Esa economía política tiene sólidas herramientas técnicas y un poderoso análisis de las relaciones entre las clases sociales, aborda el rol del Estado, las relaciones políticas y las internacionales, …, todo ello desde la perspectiva de la economía.

Conclusión: Existe un instrumento económico-político, científico y clasista para el desarrollo de una estrategia revolucionaria: la economía política marxista. No es exclusiva de los economistas, pero la incursión en ella no permite improvisaciones, requiere estudio riguroso.

20. Política económica socialista vs neoliberalismo: En el debate económico se recurre a la perniciosa práctica de etiquetar posiciones con la pretensión de descalificar opiniones divergentes. Es muy empleado el calificativo neoliberal, en ocasiones por ignorancia y en otras para manipular. El neoliberalismo es una estrategia que busca establecer un orden socioeconómico basado en el libre mercado y al servicio de los intereses del gran capital.

Existen diferencias abismales entre esta visión y nuestra propuesta socialista, que se fundamenta en la gradualidad, la atención creciente a los problemas sociales, el rol rector del Estado, la participación de los trabajadores, el principio de la independencia nacional. Los intereses dominantes, los propósitos finales es lo que define el contenido de clases de una política, en ningún momento las políticas aisladas.

Por ejemplo, medidas como la devaluación, el incremento del precio de la gasolina, recorte de presupuestos, aplicación de impuestos regresivos como el IVA, por mencionar algunos, siempre son parte de las estrategias neoliberales, pero por si mismas no le imprimen ese carácter a la estrategia económica. Si estas medidas fueran neoliberales por su naturaleza, tendríamos la disparatada conclusión que el comandante Chávez promovió el neoliberalismo, cuando en el año 2009 aplicó medidas como la devaluación, recorte del presupuesto nacional… para superar el grave descenso de los ingresos petróleos y garantizar las conquistas de la revolución. Incluso, en escenarios extremos se puede pedir a la población exigentes sacrificios sociales y materiales en el marco de un sistema socialista, como en el caso del Periodo Especial en Cuba, que nadie ha calificado de neoliberal.

Conclusiones: Diseñar una estrategia económica revolucionaria correcta pasa por entender -sin dogmas- la enorme diferencia entre la estrategia neoliberal y los instrumentos de política económica. La política revolucionaria es resolver los graves problemas económicos y conservar el legado del comandante Chávez.

21. Estadística e informaciones económicas: La ausencia de estadísticas económicas en el país es un grave problema que afecta el análisis económico, la adopción de decisiones, la planificación, la creación de confianza en los actores económicos nacionales y extranjeros… Esto tiene que ser superado, pero mientras ocurre debemos apelar al trabajo de campo, a la lógica y a los cálculos propios.

Esto debe hacerse con responsabilidad y sentido común, lo cual no sucede siempre. Por ejemplo, hemos escuchado de algunos catedráticos que la producción en el país crece y que el problema del desabastecimiento está asociado exclusivamente a los problemas de distribución. Sin lugar a dudas, hay problemas de acaparamiento y contrabando, entre otros, pero el escrutinio más superficial de la realidad económica indica a gritos el descenso generalizado y acelerado de la producción.

Por otra parte, afirman algunos expertos que la ausencia de divisas no constituye un factor negativo para la estabilidad económica del país, lo cual atenta contra la lógica más elemental en un país de altísima dependencia de las importaciones.

Por último, tenemos un ejemplo de cómo no se deben hacer los cálculos. Recientemente escuchamos decir a especialistas de la economía, que este año podrían ingresar unos US$ 50 millardos por concepto de exportaciones petroleras. Este cálculo se basa en: i) se exporta la totalidad de la producción nacional, sin considerar consumo interno ni pago de deudas con producción petrolera y ii) el incremento anunciado de la producción petrolera nacional en 500 mil b/d calculado desde el pasado 1ro de enero, a pesar de que de ese incremento aún no se ha producido un solo barril.

Conclusión: Es imposible cambiar la realidad maquillando indicadores y alterando cifras. Justificar políticas sobre esas premisas constituye una aventura muy peligrosa.



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