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opinión

Fracaso recurrente

19 julio, 2018

Animadamente conversaban los planificadores deportivos en la Dirección de Alto Rendimiento del Instituto Nacional de Deporte sobre los probables resultados en los próximos XXII Juegos Deportivos Centroamericanos a celebrarse en Barranquilla Colombia del 19 de julio al 3 de agosto 2018.

Uno de ellos argumentaba con vehemencia que los resultados prácticamente estaban “cantados”. Con una delegación de 505 personas: seguro estoy que vamos a repetir la performance de los años 2006 y 2010, cuando gracias a la programación de nuestra revolución y guiados por el pensamiento de nuestro líder único, ahora convertido en el difunto eterno, logramos conquistar el segundo lugar en el total de medallas, solamente superados por México.

-Considero que tu razonamiento tiene una carga ideológica que carece por completo de objetividad, dijo otro de los planificadores.

Demuéstrame en que sustentas tu reaccionaria observación, le respondió molesto el camarada.

-En primer lugar, debo decirte que si te vas a apoyar en los resultados 2006-2010 no puedes pasar por alto que en esa edición de los juegos, Cuba no participó, lo cual hizo posible que alcanzáramos el segundo lugar. Es más, si te consideras revolucionario, como dices ser, deberías explicar por qué no apoyaron al régimen dictatorial de los cubanos y se retiraban de los juegos en señal de solidaridad.

Bueno, no sé qué decirte, me agarraste fuera de base…

-No me interrumpas, déjame continuar con mis argumentos para demostrarte cuán equivocado estas en tus apreciaciones. En segundo lugar, no solo lo grande o masivo de la delegación es por sí solo un elemento para garantizar mejores resultados. Muchos factores deben tomarse en cuenta para hacer una valoración con rigor científico y no caer, como tú lo haces, en especulaciones ideológicas.

¿Y cuáles son esos factores?

El más fundamental es el que tiene que ver con la preparación o entrenamiento de nuestros atletas. Allí, es importante destacar, la irresponsabilidad de haber suspendido la celebración de los Juegos Deportivos Nacionales, lo que se traduce en no poder tener de manera sistemática los relevos necesarios para ir atendiendo los distintos ciclos olímpicos.

El abandono de las instalaciones deportivas nos ha dejado sin centros de entrenamiento que reúnan condiciones adecuadas para ello. Solo te voy a citar como ejemplo: No hay pistas de atletismo en buenas condiciones. Para muestra un botón: El Estadio Nacional Brígido Iriarte. Igual sucede con las piscinas del país.

En términos de intercambios deportivos, la situación se agrava porque la “política” de las autoridades es ¡la del Forfeit! Resulta inconcebible que la delegación de boxeo no haya podido acudir al clasificatorio Centroamericano en Tijuana por falta de pasajes. Igual sucedió con las selecciones de voleibol, softbol y esgrima. El caso más reciente fue el de la atleta Pamela Luisa Milano quien no pudo asistir al Mundial de Atletismo Sub 20 en Finlandia por que faltando tres horas para el vuelo, le notificaron que no habían podido comprar el boleto.

Con respecto al trabajo de las Federaciones Deportivas debo explicar que la incertidumbre con respecto a los Programas Operativos Anuales hace que el trabajo del sector federado permanezca en una total incertidumbre y las autoridades solo se preocupan por violentar la autonomía del sector para controlar los procesos electorales y someter a los organismos directivos a jugar un papel de sumisión absoluta frente a ellos.

Para concluir, quiero señalarte que esta multiplicidad de negativos factores, va a influir de manera determinante en los resultados de los Juegos Centroamericanos en Barranquilla. No pasaremos del cuarto lugar. Mantendremos, como factor negativo, la disminución de medallas de oro (103 en el 2006 a 56 en el 2014). Lo más resaltante, por no decir lo más grave serán los resultados frente a Colombia. El vecino país, en los últimos diez años, ha venido de manera sostenida aumentando sus logros deportivos frente a nosotros: Lograron arrebatarnos la hegemonía que sostuvimos durante muchos tiempo en los Juegos Bolivarianos y nos ha venido superando en el área centroamericana a tal punto que para estos Juegos Centroamericanos, contando con el valor agregado de ser sede, tiene la posibilidad de alcanzar el primer lugar y superarnos por amplio margen en el medallero. En síntesis, iluso camarada, estamos en presencia de un fracaso recurrente.

-Coño vale, ripostó el camarada, pareces un enviado por la cofradía imperialista Uribe-Duque. Si los resultados son como tú dices apelaremos a la denuncia para decirle al mundo que una confabulación imperialista entre los gringos y los oligarcas colombianos dirigidos por los títeres de Uribe y el recién electo Duque impidió que la Patria de Chávez lograra la supremacía de los XXIII Juegos Deportivos Centroamericanos y del Caribe.

Oro, plata, bronce… Venceremos

Por el contrario camarada, la consigna deportiva del socialismo del siglo 21 en base a sus resultados debería ser: La revolución del fracaso.



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