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opinión

Gabriel Amador

El anhelo del exiliado venezolano: ¡quiero volver!

2 julio, 2018

Cuando escuchamos la palabra exilio pueden venir a nuestra mente algunas ideas. Sin embargo, casi siempre las personas huyen de su país de origen o su lugar natural donde tenía sus arraigos porque existen riesgos manifiesto de ser privados de libertad o simplemente de perder su vida.


En el caso del pueblo de Venezuela, las razones políticas (Chávez) influyeron en un primer momento en la movilización, posteriormente le siguió la inseguridad social (secuestros y asesinatos), luego le siguió la inseguridad jurídica, por todos lados del país se escuchaba; “no hay un orden constitucional, solo gestores del sistema judicial (jueces, fiscales y abogados), que cumplen directrices emitidas por sus superiores, porque los principios jurídicos fueron quebrantados” y ahora vemos una mayor cantidad de personas abandonando el país, huyendo del hambre (ausencia de alimentos y medicamentos) y la miseria de la precariedad de los servicios básicos a los cuales se le expone (salud, transporte y educación).

Todas ellas conforman en su conjunto, las razones básicas por las cuales se dice que el pueblo venezolano emigró, unos de forma voluntaria y otras involuntarias. Cuando una persona abandona a un país, por las razones antes expuestas, se le llama exiliado y cuando es un pueblo el que emigra de le llama diáspora.

Muy a pesar de que este proceso de migración lleva 20 años ocurriendo en Venezuela y que el gobierno dictatorial se las ingenio comunicacionalmente, para tener sus aliados y separar la opresión y tiranía aplicada al pueblo venezolano, desviando la atención del Sistema Jurídico Internacional y sus normas, sobre todo de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, que entre mucho otras normas, establece en su artículo 9 que “nadie podrá ser arbitrariamente detenido, preso ni desterrado”. Pero todos sabemos el final de esta historia, tal y como dice el refrán venezolano; “a cada cochino (cerdo) le llega su sábado”.

Aun así, los venezolanos <<los de adentro y los de afuera>> no solo le reclamamos con denuncias los abusos de autoridad cometidos o sencillamente manifestando el rechazo de manera ferviente al gobierno dictatorial. Ahora no es un partido político, el que está en franca oposición, sino que es un pueblo entero que se opone a la opresión y la tiranía.

Un pueblo que decidió dejar de esperar a que todo cambie y alguien venga a salvarnos la vida. Los vemos actuar, cada vez hay más personas aportando para la salud, educación, alimentación, transporte. Unos a través de sus familiares más cercanos y otros a través de aportes a Fundaciones y Asociaciones sin fines de lucro, que se han dado a la tarea de ayudar a los más débiles.
En la mente y en el corazón de este venezolano, no existe odio, separaciones, violencia, valora el respeto, el amor y la hermandad que siempre caracterizo al venezolano de buena voluntad.

Todas esas acciones de buena voluntad, hacia los suyos y extraños, demuestran en el pueblo exiliado de Venezuela un solo deseo, un solo sentimiento.

¡Queremos volver!

Para concluir les dejo, un pasaje que conseguí en mi Biblia, en el libro de 1 de Corintios, capitulo 13, versículo 13, que dice lo siguiente: “Hay tres cosas que son permanentes: la confianza en Dios, la seguridad de que el cumplirá sus promesas, y el amor. De estas tres cosas, la mas importante es el amor”.



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