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opinión

Las razones

2 junio, 2018

Me escribe una gran amiga y asidua lectora, una misiva cargada de tristeza ante la cruda realidad. Sus palabras contienen un dejo de desengaño frente a nuestros líderes y a la propia sociedad.

Siento el agotamiento y una gran decepción, consecuencia de la falta de criterio y madurez de los que conducen los movimientos de oposición. Se pregunta, y con razón, si seremos verdaderamente capaces de unirnos; ya que sin ello jamás podremos salir de esta pesadilla.

A pesar de que en mi artículo anterior (Apocalipsis del chavismo) hablaba sobre el derrumbe del régimen, mi escrito solo atinaba a despertar “un poco” de esperanza.

Confieso que la entiendo, que comparto su angustia. Que también espero más de los auto denominados líderes.

Tengo la esperanza de que existe un bravo pueblo, que no se vende por una caja de alimentos de tercera. Que regalan en periodos electorales y que el resto del año venden, a solo unos pocos… y a precios, como si fueran alimentos de los de antes.

Quisiera creer, que todavía existen militares patriotas en nuestros cuarteles, pero tienen que probármelo. Reconozco que mucha dirigencia, continúa actuando como si viviéramos en democracia.

Una ficción que les impide ver, que estamos perdiendo la libertad y el país. Pareciera que la dirigencia política y empresarial no quiere darse cuenta, que no queda tiempo… y que, si continuamos actuando como mojigatos, todos terminaremos presos o en el exilio.

Pero mi amiga me pidió una respuesta sincera, sobre la posibilidad de recuperar la democracia. A ella le respondí en privado, pero ahora le hablo al lector.

Insisto en que el chavismo está mal, va “palo abajo”; tanto que los cubanos hasta se preocupan por mis artículos. Colocando a uno de sus “camaradas” a escribirme con el ánimo de desalentarme, lo que me sirve de barómetro para calcular que he puesto el “dedo en la llaga”.

Comienzo por reconocer que dudo de la capacidad y la sinceridad de algunos personajes, pero también sé que existen gente buena, capaz y lucida. Tengo confianza en muchas personas y en algunas instituciones, con la Iglesia y la Academia a la cabeza.

Le respondí a mi amiga que tuviera confianza, que la ayuda internacional se verificará de otras maneras. De hecho, las sanciones contra los funcionarios corruptos del gobierno están rindiendo efecto… y aunque salgan altaneros, respondiendo desde lejos, mandan a Lacava a USA a tratar de negociar; convertido en Canciller de facto, por ser uno de los pocos con visa.

A pesar de lo dividida que esta la oposición, dispersa en grupos, grupitos y grupúsculos, será la sociedad civil, la iglesia y la academia quienes podrán reunir a los verdaderos opositores. Un movimiento nacional que construirá puentes con los que afuera luchan, por conseguir la ayuda humanitaria y recuperar el sistema democrático.

Los que se mantengan fuera de la unión, mostraran sus costuras, su demagogia, sus apetencias personales, su politiquería barata y su traición a los ideales de libertad.

Llegó la hora de no vacilar, las razones para explicar el final son evidentes. Comencemos aclarando que el régimen está aislado y condenado; Maduro ha perdido su legitimidad como Jefe de Estado, su presidencia no es legal, es producto de un proceso viciado y no reconocido internacionalmente.

Convocado por una instancia inconstitucional, con los principales partidos políticos proscritos y con los dirigentes opositores presos, inhabilitados o en el exilio.

Ante el atropello dictatorial, la comunidad internacional ha tomado cartas en el asunto y la presión va en aumento. Sanciones a personajes del gobierno; vinculadas a las violaciones de derechos humanos, a la corrupción, al tráfico de drogas, al apoyo del terrorismo internacional y a la complicidad con un proceso electoral fraudulento.

EEUU, Canadá, las Comunidades Europeas, el grupo de Lima, van desmontando el sistema financiero corrupto que ha servido para espoliar Venezuela.

La ruina económica causada por el chavismo; con el fin de controlarnos a través de la miseria, ha terminado por devorarlos. La suma astronómica de la deuda bolivariana por incumplimiento de procesos arbitrales, más de 10 millardos de dólares, lo condenan a la quiebra nacional.

Culpa de expropiaciones y nacionalizaciones arbitrarias, realizadas por Chávez y Maduro. Frente a ese panorama olvídense de inversión extranjera y de préstamos internacionales; gracias a la desconfianza que genera un régimen, que irrespeta los derechos inherentes a la propiedad privada.

Sin dinero con soporte real, no podrán comprarse voluntades, fusiles leales, ni el suicidio colectivo de los chavistas arrepentidos. Con la impresión de billetes sin valor, aumentos de sueldo electorales y nuevos conos monetarios con escasas semanas de vida útil, la hiperinflación seguirá el camino ascendente sobrepasando el 25.000% que vivimos.

Súmenle a esto, las gravísimas denuncias sobre detenciones arbitrarias, tortura y desapariciones forzadas. El Observatorio de Derechos Humanos del Instituto CASLA, ha alertado la opinión pública internacional, sobre el recrudecimiento de la represión sistemática que efectúa el régimen de Nicolás Maduro.

Agreguen el aterrador, pero muy real, informe elaborado por la OEA. En el que se identifican: 131 víctimas de asesinatos durante las protestas del 2014 y el 2017, perpetrados por las fuerzas de seguridad del estado y/o sus colectivos; 1.300 presos políticos; se documentan 8.292 ejecuciones extrajudiciales desde el 2015; se señalan más de 12.000 venezolanos detenidos arbitrariamente desde el año 2013.

Todo lo que demuestra un patrón de conducta generalizado, una política de Estado de abuso sistemático, contra la población civil. Por lo que los expertos de la OEA concluyen que efectivamente existen suficientes fundamentos de crímenes de lesa humanidad.

El Foro Penal Venezolano, lo señala claramente; este informe marca un antes y un después, que la verdad se impone y que de conformidad con el artículo 7 del Estatuto de Roma”, el secretario general de la OEA, Luis Almagro ha remitido este informe a la oficina de la fiscal de la Corte Penal Internacional para su investigación.

Las sanciones y las acusaciones de las instancias internacionales tardan, pero traen consecuencias. Abren el camino para acciones futuras e insisto en lo que dije la semana pasada, por ello mucho chavista no logra conciliar el sueño.

Si la comunidad internacional está decidida a sostener al pueblo venezolano, en su lucha por un régimen de libertades y respeto democrático. Si sectores militares están dispuestos a denunciar al régimen, ¿por algo esta esa cantidad de uniformados presos?
Si está en marcha una dinámica de implosión. Es porque las razones expuestas demuestran el cercano colapso de la estructura de poder, montada por los Castro en Venezuela.

Esperanzados si, conscientes también. Sera duro, traumático, sin anuncios, pasará por un gobierno de transición. Pero el apoyo internacional colaborará en el proceso de reconstrucción; un futuro plan Marshall a lo latinoamericano, que brindará un empujón a los esfuerzos internos.

Integrado con ayuda humanitaria, técnicos petroleros, inversores, expertos, diplomáticos, civiles, militares, gente en el exilio y de adentro. Con un solo objetivo sacar el país adelante, aplicar justicia y devolverle la dignidad al venezolano.

Ex Cónsul de Venezuela en París

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