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opinión

María Auxiliadora Dubuc

Duque vs Petro

5 junio, 2018

El pasado 27 de mayo tuvo lugar la primera vuelta del proceso electoral colombiano en donde Iván Duque, candidato del Centro Democrático, del partido del expresidente Álvaro Uribe obtuvo una victoria contundente con el 39% de los votos. De esta manera la alianza conservadora sellada por Uribe y el también exmandatario Andrés Pastrana, capitalizó el éxito cosechado en el plebiscito sobre los acuerdos de paz de 2016.

No obstante, el propio Duque aseguró que no tiene intención de “hacer trizas” lo pactado con la antigua guerrilla, aunque sí se propone aprobar modificaciones importantes.

Iván Duque con 41 años de edad, de los cuales solo ha dedicado los últimos cuatro a la actividad política como miembro del Senado, se asoma como la figura política emergente del más reciente ciclo político en Colombia. De profesión abogado pero con formación de postgrado en Derecho Internacional Económico y Gerencia Pública en universidades de Estados Unidos, trabajó durante varios años en organizaciones internacionales como la Corporación Andina de Fomento y el Banco Interamericano de Desarrollo. Casado y con tres hijos, se presenta como un hombre conservador, familiar y religioso, que toca la guitarra y tuvo un pasado rockero.

Ha prometido que, en caso de llegar a la presidencia, realizará cambios al acuerdo de paz firmado por el gobierno en 2016 con la exguerrilla de las FARC para evitar, que su aplicación pueda permitir la impunidad de quienes han venido cometiendo crímenes de lesa humanidad. Es partidario de hacer una reforma fiscal y un firme opositor del matrimonio homosexual, la eutanasia y la legalización de las drogas.

El uribista se disputará la presidencia con Gustavo Petro, representante de la izquierda, quien ha sido concejal, representante a la Cámara Regional de Cundinamarca y senador, exalcalde de Bogotá, exguerrillero del M-19, un movimiento insurgente desmovilizado en 1990, escaló posiciones gracias al descontento social y un discurso antiestablishment que convenció sobre todo a los jóvenes y a las clases populares. Petro consiguió el 25% de la votación, en esta primera vuelta.

Gustavo Petro tiene 58 años de edad, se perfila como el líder más influyente de la izquierda en Colombia. Sus críticos recuerdan que el M-19 fue responsable de un sangriento asalto al Palacio de Justicia en Bogotá en 1985, en el cual murieron 99 personas. Pero sus defensores destacan que Petro estaba entonces en prisión y que siempre fue más un político que un hombre de armas. Economista de profesión, también cursó una especialización en Administración Pública en Colombia y un postgrado en Desarrollo, Población y Medio Ambiente en Bélgica.

Petro propuso en su campaña realizar una Asamblea Constituyente y transformar la economía de Colombia, y los analistas consideran que su candidatura ha tenido buena acogida ya que encarna el deseo de cambio político que anida en un sector de la población colombiana, con un discurso moderno en temas de igualdad social y medio ambiente.

De esta manera Colombia inaugura un nuevo ciclo político, confirmando el triunfo de dos opciones de ideologías contrarias, destacando en el discurso que al final ambas quieren finiquitar el proyecto político de Santos.

Es importante resaltar que Colombia es un país donde tradicionalmente la participación electoral suele situarse por debajo del 50%, muy baja comparada con otros países de la región. Sin embargo en esta oportunidad y tras un llamamiento al voto masivo realizado por los principales dirigentes políticos, estas se destacan como las primeras elecciones presidenciales sin la amenaza de las FARC, siendo la primera vez que muchos excombatientes, acuden a las urnas en unos comicios presidenciales.

Los resultados sin duda, amenazan la herencia del Presidente saliente desde todos los puntos de vista, tanto en el ámbito de la paz, como en el económico. Duque y Petro encarnan visiones del mundo radicalmente enfrentadas mas, sin embargo, ahora tendrán que intentar tejer alianzas para sumar apoyos con vistas a la segunda vuelta. Para ganar el primero tendrá que “ser muy claro sobre lo que haría con el acuerdo, distanciarse un poco de Uribe, y repetir la palabra “Venezuela”. El segundo, en cambio, deberá evitar hablar de expropiaciones, “prometer estabilidad económica y respetar los resultados electorales.

Los candidatos opinan, “Hoy los colombianos nos han dado un voto de confianza para que iniciemos una gran transformación (…) Quiero ser el presidente que una al país”, afirmó Duque. “Le quiero decir (a Petro) que estamos listos para la confrontación de ideas y propuestas, para darle a Colombia un debate de altura donde podamos ventilar nuestras diferencias”. Petro, por su parte, consideró que su rival ya alcanzó “un techo” de votantes, por lo que espera que su candidatura sea la más beneficiada en la segunda vuelta. “El voto no se polarizó, se distribuyó entre varias alternativas muy fuertes desde el punto de vista electoral que indica que en Colombia va cogiendo fuerza y legitimidad lo que durante mucho tiempo no se podía hacer: el pluralismo como eje de la democracia”, dijo.

Sin embargo, no se puede tapar el sol con un dedo, los resultados de esta primera vuelta electoral colombiana sin duda, reflejan la polarización existente en Colombia entre la izquierda y el uribismo, cuestión que podría marcar el escenario político en el país latinoamericano de cara a los próximos procesos electorales. La mayoría del país ratificó la fuerza del uribismo como el movimiento político más popular y por otro lado, los más de 4,7 millones de votos a favor de Gustavo Petro, muestran el respaldo que un candidato de izquierda tiene en una nación en la que esa tendencia política nunca tuvo éxito.

En conclusión, es importante resaltar de este proceso electoral que por primera vez en mucho tiempo en Colombia la abstención no hizo de las suyas, como históricamente ocurría.

Por otro lado, esta segunda vuelta electoral programada para el 17 de junio, se enfrentarán dos fuerzas políticas distantes: el uribismo con Duque y la izquierda con Petro quienes manejan dos proyectos de país muy diferentes, mientras el primero sostiene un plan proempresa y apoya la restructuración del acuerdo de paz con la FARC, en específico, la revisión de los beneficios judiciales que se acordaron para los combatientes movilizados, el segundo propone respetar los acuerdos, la descentralización burocrática, el fortalecimiento de la clase media y la reducción de las formas de desigualdad y discriminación, no les suena conocido el discurso?

El candidato del Centro Democrático representa el continuismo en Colombia de la oligarquía que ha gobernado el país latinoamericano durante 200 años, mientras por su parte Petro, representa el cambio que piden los sectores más vulnerables de Colombia, históricamente abandonados por el Estado.

Las cartas están echadas. Lo que sí tenemos claro es que el próximo mandatario será el encargado de pilotear una transición hacia la consolidación de la paz, la eliminación de la violencia que persiste en algunos territorios, sobre todo vinculada a las mafias y al narcotráfico, y la recuperación de la economía en el hermano país.

Desde Venezuela les deseamos suerte porque al parecer hay algunos lobos disfrazados de ovejas por allí hablándole al corazón de los colombianos, manipulando voluntades, y ofreciendo cambios que pueden resultar riesgosos para el progreso de la Nación, y si no lo creen, mírense en este espejo, hermanos, y sepan que tienen el provenir de su país en sus manos.

@mauxi1



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