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opinión

Luis Manuel Aguana

El fenómeno del TSJ legítimo

24 junio, 2018

Deseo agradecer al Dr. José Vicente Haro por su excelente artículo del miércoles 20 de junio, titulado “¿Es legítimo y constitucional el Tribunal Supremo de Justicia venezolano en el exilio?”. Generalmente solo hago referencia a aquellos materiales que considero relevantes para respaldar cualquier argumento. Sin embargo, el tema es tan trascendental que preferí publicar directamente la explicación enviada a mí por el Dr. Haro, con una nota explicativa.

Sin embargo esto no es suficiente. Creo necesario abordar varios aspectos que giran alrededor de lo que daré en llamar “El fenómeno del TSJ Legítimo” y que guarda relación con los ataques que desde varias trincheras está recibiendo esa institución.

Efectivamente, tal y como lo mencioné en la nota explicativa previa al artículo del Dr. Haro, se está presentando una campaña de desprestigio del TSJ legítimo que opera en el exilio, y que está paradójicamente saliendo de “influencers” locales ligados a la oposición oficial. ¿Por qué está ocurriendo esto? ¿Cuál es su verdadero sentido? ¿Por qué si la misma oposición los designó en la Asamblea Nacional, -y que luego los abandonó a su suerte- ahora los atacan por mampuesto, desestimando sus decisiones o, peor aún, no acatándolas?

Esta es una situación compleja que podría considerarse una consecuencia natural del grave proceso de descomposición política que está sucediendo en Venezuela y que corre parejo a los estertores finales de una manera de hacer política en nuestro país desde hace muchísimo más tiempo del que tiene la revolución chavista. Y algo que a mi juicio es el fondo preciso del problema: al no haber existido NUNCA una verdadera separación de Poderes en Venezuela, esto que está sucediendo con los Magistrados en el exilio, que han tenido que vérselas negras para sobrevivir y hacer el trabajo de colaborar para sacar a Venezuela la dictadura, nos está mostrando de manera inédita, una perspectiva colateral que nunca habíamos imaginado: un Poder Judicial sin ataduras.

Si bien es cierto que los Magistrados en el exilio fueron propuestos por los diferentes factores políticos de la Asamblea Nacional para ocupar esos altos cargos –como siempre ocurrió- se está presentando un fenómeno inusitado: ningún jefe político como Henry Ramos Allup, Julio Borges, Omar Barboza se atrevería a levantar un teléfono para exigirle nada a ningún Magistrado luego de haberlos dejado expuestos a ser masacrados por los leones de este circo romano de la revolución rojo-rojita.

Los políticos creyeron equivocadamente que los Magistrados se dispersarían en el exilio y que hasta allí llegaría el tema de esos jueces designados legítimamente para sustituir a los Magistrados “express” de la anterior Asamblea Nacional. Y se equivocaron. Los Magistrados perseguidos hicieron un esfuerzo monumental para sobrevivir en el exilio, y con la ayuda de mucha gente anónima han logrado articularse fuera del país para impartir justicia legítima. Eso deja afuera la influencia nociva y toxica de unos partidos que se creen dueños de los jueces porque fueron propuestos por ellos o les deben ese cargo.

¡Qué interesante! Esta situación les ha dado a los venezolanos un Tribunal que lo único que debe hacer es lo que les ordena la Constitución y las leyes: impartir justicia de manera imparcial y a conciencia, lo que es el fundamento y piedra angular de un Estado de Derecho. Pero eso solo es producto del esfuerzo sin precedentes de los Magistrados del actual TSJ legítimo en el exilio, por lo que creo que la Nación les deberá por eso un reconocimiento imperecedero.

Sin embargo, ese fenómeno colateral descrito aun no corrige la situación estructural. Algún día, que espero sea muy pronto, Venezuela retornará a la normalidad y los Magistrados deberán regresar a Venezuela a ocupar sus posiciones naturales. Y de nuevo esos Magistrados que ahora actúan con independencia y aquellos que les sustituyan en el futuro, se sumergirán en el ambiente nocivo y toxico de la política “as usual” de Venezuela, donde es moneda corriente la influencia de los políticos en las decisiones de los jueces y Magistrados. Es por eso que es ahora que se deben tomar las decisiones que nos lleven a garantizar la independencia del Poder Judicial. Ese caramelo que ahora estamos saboreando se acabará cuando todo comience a ser de nuevo lo que era antes. Y eso no podemos permitirlo desde la sociedad civil.

¿Ustedes creen que se hubiera producido una sentencia histórica como la que surgió el 13 de junio de 2018 de la Sala Electoral del TSJ legítimo, declarando la nulidad del sistema Automatizado de Votación y Escrutinio del CNE para la elección de los cargos de representación popular de los poderes públicos y otras elecciones, si los Magistrados hubiesen estado sometidos a la influencia de los partidos políticos dentro de Venezuela? ¡Nunca! A los partidos les interesa todavia heredar ese sistema electoral corrupto del castro-chavismo-madurismo para sus propios fines.

De allí que muchos arrugaron la cara cuando se enteraron de la decisión del TSJ legítimo en su Sala Electoral, y están aterrados de qué otras cosas puedan decidir. No se sienten a gusto con un TSJ que actué “a la libre” y sin su control, y están intentando desesperadamente influir en los Magistrados, amenazando con desconocer decisiones que pudieran tomar, como la que actualmente cursamos en la Sala Constitucional solicitando que se designe un Gobierno de Emergencia Nacional, dada la gravísima crisis que existe en el país y que no aguanta más dilaciones, como las que le quiere imprimir de nuevo la oposición oficial tratando otra vez de convencer a los venezolanos de asistir al circo electoral, ahora ilegal, del próximo diciembre que está convocando el CNE precisamente por la sentencia de la Sala Electoral del TSJ legítimo.

Ahora resulta que los políticos pretenden desconocer las decisiones que de pleno derecho tomen los Magistrados porque “no les convienen a sus fines políticos. ¿Y que se creen estos personajes? Somos nosotros, los ciudadanos, los que concurrimos a esas instancias porque ellos no están haciendo el trabajo que les encomendamos hacer. Y ahora de pleno derecho ejercemos nuestra prerrogativa ciudadana de exigir un Gobierno de Emergencia porque Maduro y su régimen está asesinando venezolanos.

¿Entienden ahora por qué están apareciendo “expertos” pagados para desconocer la validez del TSJ legítimo en el exilio?

Es por eso que los venezolanos debemos manejarnos con criterios propios y conocer lo que está pasando para no caer en el peine de quienes quieren continuar sojuzgando a la población de la misma manera que lo hicieron por años, y que ahora están en el juego del “quítate tú para ponerme yo” con el régimen pero sin cambiar las reglas de juego. De no haber sido por la presión ciudadana que realizó una población indignada no hubieran aprobado el antejuicio de Maduro en la Asamblea Nacional, esa es la lamentable realidad.

El Poder Judicial es el que marca el equilibrio del balance del Poder en los Estados. El aporte fundamental los Padres Fundadores de la nación norteamericana tuvo que ver precisamente con estas ideas. Thomas Jefferson (1743-1826) aportó en la Declaración de Independencia norteamericana que los poderes de los gobiernos derivan de sus ciudadanos. Esta sola idea es la que prevalece en los países donde se respetan los derechos de sus ciudadanos, y es la que nos reta desde la sociedad civil a impulsar los cambios que sean necesarios para controlar el Poder que tienen los gobernantes. John Adams (1735-1826) definió que esto debía hacerse “dentro de la ley”. Como referencia histórica, Adams es el prócer norteamericano que dijo que una República debía ser un gobierno de leyes y no un gobierno de hombres.

James Madison (1751-1836), por su parte, concibió el texto constitucional como aquel que pone límites al Poder de las autoridades, porque su permanente preocupación fue el abuso del poder. “Madison se da cuenta muy tempranamente de que la esencia del gobierno es el poder y que todo hombre tiene dentro de sí mismo, al igual que muchas cualidades positivas, una tentación, una predisposición a abusar del poder, eso lo sabemos todos”.

Otro de los Padres Fundadores norteamericanos, Alexander Hamilton (1755-1804), fue el autor de la idea del desempeño vitalicio de los Magistrados el cual defendió con el siguiente argumento: “el organismo judicial es el más débil de los tres organismos del Estado, porque no posee el poder militar que tiene el organismo ejecutivo, ni el poder de disponer del tesoro público y de dictar leyes, que tiene el poder legislativo. Solo posee el poder de juzgar; pero con tal poder no puede defenderse del ataque de los otros organismos. Un recurso para evitar ese ataque consiste en que los jueces que tienen buena conducta no puedan ser destituidos; y posean, entonces, independencia para juzgar la licitud o no licitud constitucional de los actos de los otros organismos del Estado”.

Estas lecciones de la democracia más perfeccionada del mundo están abiertas para todo ciudadano que desee un cambio verdadero en su país. Entonces, si no entendemos que debemos tener un Poder Judicial que le ponga límites al Poder y sea verdaderamente independiente, jamás recuperaremos la República. Ni ahora que hay dictadura ni después que recuperemos al país. Y de eso se trata la necesidad de que luego de establecido ese Gobierno de Emergencia Nacional, este tenga la obligación de convocar al Constituyente Originario para reinstitucionalizar la República para enfrentar ese reto. Estoy seguro que los Magistrados en el exilio saben eso, pero también nosotros como ciudadanos conscientes. Que Dios los acompañe en sus decisiones.

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