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opinión

Presión social en ebullición

26 mayo, 2018

La presión social tenía contra la pared a Maduro y de repente llamaron al diálogo y Maduro logró darle largas al problema resultando en la división de la oposición y el fin de las marchas. Después del 20M se habla de presión social en ebullición, y es que fortalecer la contundencia de la protesta social se nos presenta como un factor de primer orden para lograr la transición y el rescate de Venezuela. Al respecto, creo que Tamara Sujú acertó al decir: “Algo está pasando en Venezuela que Maduro se ha dedicado a reprimir y encarcelar a médicos y enfermos que reclaman insumos, a hambrientos que reclaman comida, a estudiantes y venezolanos en general que reclaman libertad y democracia y a militares que reclaman por todo lo anterior”. Para muchos, solo la presión social, la protesta de calle hará posible el verdadero cambio, algunos catalogados de extremistas hablan de “¡Resistencia y presión social!”.

Este lunes 21 de mayo, reportaron focos de protestas en varios estados de Venezuela: Táchira, Lara, Bolívar, Carabobo, Nueva Esparta, Zulia, parecían encenderse tras conocerse los resultados de las “elecciones presidenciales”. Acto seguido hubo una oleada de consignas; “Se levantan las protestas en el territorio bolivariano”, “Calle activa hasta que caiga el dictador”, “Desconocemos el dictador que está usurpando el puesto de presidente de Venezuela”, “Desobediencia y estallido social”, para el viernes 25 de mayo, el eco de esa algarabía se extinguió, aunque me hicieron la salvedad que estaríamos ante la calma de los ríos revueltos, serenitos en la superficie pero pavorosos aguas abajo.

En línea con esa última apreciación, otros me aclaran que la presión social irrumpirá como lo hacen los tsunami para arrasar con todo a su paso. No les resto razón a los que me hablan de un posible estallido social ante tanta marramuncia del régimen. Hay distintas protestas diarias por servicios públicos, por los apagones, por falta de medicamentos e insumos médicos, recordemos a los médicos maltratados en el Zulia, por la carestía, razones es lo que sobran para que día a día se prendan candelitas en los cuatro puntos cardinales del país. El régimen ni siquiera quiere que exista presión social, pero echo el loco juega a andar calentando la calle con detonantes artificiales.

Para los entendidos, la situación de nuestra Venezuela ahorita se caracteriza por un gobierno más aislado que nunca y sus líderes acorralados, sentados sobre una bomba de tiempo social, y que cada vez existiría menos miedo, de allí que el propósito sea denunciar la grave crisis política, económica y social y generar la presión democrática necesaria para liberar a Venezuela de la dictadura. Es usual escuchar, “Se debe motivar una presión social que lleve a un gobierno de transición y así poder llamar a elecciones democráticas”, “Estamos trabajando el área de la presión social, de la presión externa. Hay que hilvanar las protestas para darle contenido, que a los funcionarios del Gobierno cada vez les resulte más costoso seguir violando la ley”, “La presión debe incluir petición a la ONU-OEA para gestionar y constatar la salida de las fuerzas castristas del país”.

Tantas buenas intenciones, pero la presión social no termina de cuajar después de las gloriosas marchas del 2017, bueno, al menos yo las vi así, como algo memorable. Cuando Maduro mandó a destituir a Luisa Ortega Díaz, la Fiscal fugada, incontables voces anunciaron que ese hecho significaría eliminar la última contención a la presión social que existía en Venezuela. La ANC se la echó al pico y no pasó nada. Por estos días y a propósito de las protestas después de la farsa electoral, siguen insistiendo, “Venezuela aún tiene posibilidad de explosión social”, algo que ni el hambre con sus niveles de atrocidad, las enfermedades diezmando a la población y los salarios paupérrimos no han logrado activar.

A la pregunta, ¿Usted por qué cree que se han dejado de lado las protestas y la presión social en las calles de Venezuela? Para la mayoría de los encuestados la principal causa de que eso esté ocurriendo es la “falta de liderazgo”, por encima del miedo y el colaboracionismo de la MUD. Indiferencia no es, es decepción de nuestra dirigencia política opositora, frustración porque cada día que transcurre sin protestas y sin presión social es relativo a la perdida de nuestro futuro. Si la presión social en ebullición es un factor imperativo para lograr el cambio, más lo es contar con una dirigencia política aguerrida e ilustrada, decir que no existen líderes con esas cualidades, es como negarnos la posibilidad de salir de esta pesadilla, sólo hace falta que se amarren los pantalones o se arremanguen las faldas.

Nota: El día 23 de mayo de 2018 falleció en Barinas, Rafael Leonardo Rosales Uzcategui, mis condolencias a su padre el ex gobernador de Barinas Rafael Rosales Peña y demás familiares. Paz a su alma.

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