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opinión

María Auxiliadora Dubuc

Nobel de Literatura, corrupcion en Estocolmo

6 mayo, 2018

Esta semana nos sorprende la noticia que la Academia Sueca, es decir, la organización que decide el Premio Nobel de Literatura, anunció que este año no se otorgará el galardón, porque la misma se vio envuelta en un escándalo por acusaciones de agresión sexual, de tal modo que el ganador de 2018 se anunciará junto con el del 2019 ya para el próximo año. La decisión no afecta a los otros premios Nobel, que entregan organismos distintos.

De modo que los que creían que con el Nobel de Literatura a Bob Dylan se había tocado fondo en cuanto a extrañeza se refiere, llega ahora este anuncio de que el galardón, salpicado por la controversia, no acudirá a su cita este año. La polémica incluye corrupción, tráfico de influencias y abusos sexuales en el lugar menos esperado, la meca del reconocimiento literario.

Algunos miembros de la Academia habían argumentado que el premio debería proceder a entregarse a los efectos de proteger la tradición pero la desicion fue contundente «se tomó a la luz de una academia numéricamente debilitada y una confianza reducida en el resto del mundo», y así lo explica el comunicado.

«El trabajo de los premios ha recorrido un largo camino y continúa durante el año como antes, pero es necesario que la Academia tenga tiempo para recuperar toda su fuerza, atraer a un mayor número de miembros activos y restaurar la confianza en sus actividades antes de que se elija el próximo ganador del premio literario».

Se trata del escándalo más grande que ha atravesado el premio desde que se otorgó por primera vez en 1901. El conflicto que desprestigia la entidad comenzó a surgir en noviembre pasado cuando el diario Dagens Nyheter publicó una denuncia anónima sobre el fotógrafo francés residente en Estocolmo desde hace más de 50 años y quién era hasta hace apenas unos meses un gestor cultural y uno de los hombres de más poder y prestigio en el mundo de la cultura sueca, quien era nada más y nada menos que de Jean-Claude Arnault, el “Weinstein de la literatura”, esposo desde los años noventa de la académica y poeta Katarina Frostenson, quien mantenía una amistad muy estrecha con el resto de los académicos y se le solía denominar el miembro de la academia número 19. La plataforma de su poder, sin embargo, fue el centro cultural Forum, parcialmente subvencionado por la Academia sueca, que acogía los encuentros con grandes autores de la literatura internacional, así como exposiciones, representaciones teatrales y lecturas. Arnault también gestionaba dos pisos, uno en Estocolmo y otro en una zona exclusiva de París, propiedad de la academia.

Pues este personaje, el señor Arnault, fue acusado por 18 mujeres de agresión sexual. Varios de los supuestos incidentes ocurrieron en propiedades pertenecientes a la academia, Arnault también fue acusado de la posible filtración del nombre de hasta siete ganadores antes de que se hicieran públicos.que dirigía un proyecto cultural con fondos de la Academia Sueca, toda una joya de la Academia.

Inmediatamente al verificarse el escándalo, la Academia cortó la relación con Arnault y encargó una auditoría sobre sus relaciones con la institución. El informe descarta que Arnault haya influido en decisiones sobre premios y ayudas, aunque el apoyo económico recibido incumple las reglas de imparcialidad al ser su esposa copropietaria de la sociedad que controla el club; y confirma que la confidencialidad sobre el ganador del Nobel fue violada en varias ocasiones.

A raíz del estallido, el rey de Suecia, Carlos XVI Gustavo, protector de la academia, interviene y ha anunciado una reforma de los estatutos de modo que permitan el abandono real de los miembros de la academia, por deseo propio o tras dos años sin participar activamente, y la posibilidad de que sean reemplazados.

La resolución de la Academia ha sido sabía a mi entender, tomarse un año de reflexión después de que hasta ocho miembros hayan decidido abandonar su puesto de un total de 18. Tras la marcha de Frostenson, obligada por las circunstancias, el cese más comentado ha sido el de la secretaria permanente Sara Danius, – la primera mujer que accedió a este cargo-, lo dejo en abril y ha sido sustituida con rapidez por el escritor Anders Olsson. La situación es crítica porque en la actualidad la academia tampoco alcanza los 12 cargos efectivos que exigen sus estatutos como quórum para una votación válida. Hoy en día solo 11 miembros están ahora en su lugar. De ellos, uno, Kerstin Ekman, ha estado inactivo desde 1989. Técnicamente, los miembros son nombrados de por vida para la Academia Sueca de modo que solo se eligen nuevos miembros cuando muere alguno y no pueden renunciar, aunque pueden negarse a participar. Actualmente, las renuncias son simbólicas y solo se traducen en no participar en votaciones y actividades.

Sin embargo, Anna-Karin Bylund, ya había alertado hace dos décadas a la Academia sobre la actitud Jean-Claude Arnault, ella cree que la decisión de posponer la entrega del Nobel de Literatura es acertada y considera que los miembros que quedan en la Academia deberían dimitir, dada su complicidad. Por otro lado, Gabriella Hakansson, escritora y una de las 18 mujeres que denunció públicamente al artista francés, coincide en que hasta que eso no ocurra la Academia no recuperará la confianza del público porque fueron los miembros que quedan precisamente los que querían ocultar la situación.

Entre las reformas que se requieren está la revisión de sus prácticas y la modernización de los Estatutos. Así prometen “Los métodos serán más estrictos con respecto a los conflictos de intereses y a la gestión clasificada como secreta”, en el comunicado hecho público por la institución.Es importante destacar que la institución sueca otorga además del prestigioso galardón internacional un buen número de premios y becas de todo tipo.

De tal manera y si esto les sirve de consuelo se pone en evidencia que este tipo de escándalos no son reserva exclusiva del Miss Venezuela, al parecer la corrupcion es un flagelo de carácter internacional que se infiltra en las instituciones que podríamos pensar serían las más correctas y probas, ahora le tocó a Estocolmo donde a juzgar por los hechos también como q se vulneran los procedimientos para la obtención de premios a cambio de favores sexuales. Esperemos puedan sancionar y corregir, modificar actitudes más que estatutos y que se haga justicia a los efectos de limpiar el nombre de la entidad frente al mundo y rescatar la confianza perdida, tarea difícil. Porque después de ojo sacado no vale Santa Lucía.

@mauxi1



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