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opinión

¿Votar?

8 mayo, 2018

Sólo plantearlo en las actuales circunstancias ya es un error en sí mismo. Aunque son tantos los venezolanos desorientados y desesperados que encuentran en esa manifestación cívica, hoy secuestrada, una atisbo de esperanza.

Algunos me acusan de abstencionista. Ni por asomo. Siempre he votado durante toda mi vida pero desde que nuestras elecciones han sido banalizadas y utilizadas como un simulacro de una democracia inexistente me he resistido a concurrir. Además, aquí nos está pasando como en la extinta República Democrática Alemana (RDA) que ni era Republica, ni tampoco Democrática y la condición de soberanía como tal también fue una ficción porque era un satélite prisionero de la todopoderosa maquinaria roja soviética. En la RDA se hicieron muchas elecciones y siempre las ganaba el único partido que existió: el Partido Comunista. ¿Pluralidad? Nunca existió. En cambio sí un Estado policial que hurgaba en la vida íntima de sus ciudadanos convertidos en rehenes tal como lo presenta admirablemente la película: “La vida de los otros” (2006).

Lo mismo en Cuba, hoy colonizadora de Venezuela. Un Estado carcelario que en nombre de una idea de progreso social traicionada ha sumido a su pueblo en una historia de muerte por sesenta años. En Venezuela, quienes hoy detentan el poder por las malas, consideran que ese es el modelo a imitar: y ya llevan veinte años, y todavía se consideran vírgenes porque todo el desarreglo actual o es culpa de la “derecha” o de unos saboteadores invisibles.

Además, no tiene mucho sentido concurrir a unas elecciones tuteladas por los militares, sabiendo que estos son parciales y contradicen con sus actuaciones el espíritu civilista que dio nacimiento al proyecto republicano luego de la independencia en 1830. A menos que nos hayan engañado y que la historia no es como nos la han contado hasta el día de hoy.

Hay miles de argumentos para no votar ahora en mayo. El más importante es que los derechos ciudadanos han sido vulnerados desde una arbitrariedad absoluta. ¿Qué se gana con no votar? Mucho. Porque es un acto de coraje y de resistencia cívica demoledora. Un mensaje masivo de una población consciente del daño que se le ha infligido y que se cansó de actuar como borrego.

En esta misma onda se ha manifestado el actual Rector de la Universidad Católica Andrés Bello, el P. José Virtuoso: “Soy de quienes no van a votar. Creo que estas elecciones son injustas. No son transparentes. Sí usted vota se está doblegando. Está bajando la cabeza y aceptando cualquier regla de juego aunque no sea justa”.

La Asociación Venezolana de Rectores Universitarios (AVERU), las universidades aún libres a pesar de todas las calamidades, se expresó con igual determinación sobre la actual “catástrofe social” y lo inconveniente de unas elecciones ilegales que desvían la atención del problema fundamental: la restitución del estado de derecho en una Venezuela anarquizada y con una ciudadanía despojada de su dignidad.

Director del Centro de Estudios Históricos de LUZ

@LOMBARDIBOSCAN



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