end header begin content

opinión

Jorge Antonio Galindo

Venezuela no puede sola

28 abril, 2018

Por los años treinta, en pleno inicio del siglo XX, en Europa se estaba cometiendo un genocidio, en principio por los soviéticos, quienes aferrados a la ingeniería social propuesta por el leninismo, modernizaron las técnicas del exterminio en masa que luego sirvieron de inspiración a los nazis para cometer sus dantescos crímenes.

Mientras todo ocurría, el mundo ignoró y calló sin importar el sufrimiento y desesperación de millones de víctimas aniquiladas por el totalitarismo delincuencial ruso y alemán, teniendo que transcurrir seis años de guerra para entender que algo se debía hacer y que los europeos no podrían liberarse solos.

Esta historia antes de la II Guerra Mundial me resulta similar al escenario latinoamericano, pareciéndome inconcebible que a pesar de la política de exterminio que ejecuta la dictadura castro-chavista contra los venezolanos, la región subcontinental no ha reaccionado diligentemente a la amenaza internacional que representa el régimen militar y socialista que encabeza un pelele manejado desde La Habana y con nexos al narcotráfico y al terrorismo mundial. Sí, ciertamente las posturas diplomáticas han sino hostiles contra la jauría roja heredera de Chávez, pero además de ser tardías, son insuficientes a estas alturas en que Venezuela se muere de mengua y pide a gritos ayuda mientras se desvanece.

Consciente estoy que el principio universal de la autodeterminación de los pueblos impera, pero en este caso, hablamos de un país invadido ya no solo por los cubanos, sino por células terroristas del fundamentalismo mal llamado islámico que además de operar siniestramente en Venezuela, que están sacando uranio para enriquecer de nuestras tierras y que financia con las arcas de la nación sus prácticas internacionales, lo que convierte el problema en una amenaza a la seguridad e intereses del mundo occidental y eso sí tendrá que generar una intervención armada, queramos entenderlo o no.

Los venezolanos hemos demostrado nuestra convicción libertaria una y otra vez, estamos determinados a acabar con esta pesadilla, nos armamos de valor para intentar frenar al régimen que nos oprime, no nos han faltado voluntad ni coraje para rebelarnos, pero hemos entendido que no podemos solos, no cuando luchamos contra un cartel de dementes sostenidos en el poder por un hamponato que se hace llamar fuerza armada, dispuestos a aniquilarnos sin contemplación alguna y que han llenado al país de ríos de sangre.

En estas circunstancias, es perentoria consolidar la única estrategia para salvar a Venezuela y erradicar la amenaza que representa a la región: una coalición militar, resolución dura, indeseable, pero definitivamente necesaria, pues acá desde hace años desapareció cualquier posibilidad institucional para derrotar al Estado forajido y bandolero, menos cuando la dirigencia partidista ha sido desmembrada y sus residuos se distraen entre lucir sus analfabetismos políticos y su ridícula petición limosnera de la ayuda humanitaria.

No sigamos llamándonos a engaños, aquí no existe otra forma posible de acabar de una vez y por todas con esta pandilla que tiene secuestrada a toda una nación.

De no entenderse esto y en caso de retrasarse aún más las verdaderas medidas que puede liberar al país que siglos atrás ayudó en su momento a independizar a una región, no me cabe la menor duda que el hemisferio tendrá razones de sobra para arrepentirse cuando el problema les estalle en sus propios territorios, mientras que los venezolanos estaremos retratando nuestro propio holocausto al que ya le hemos sumado una tristemente enorme cantidad de muertos.

Profesor en Ciencias Sociales

Twitter: @jaggalindo
[email protected]



Etiquetas:

Canal Noticiero Digital

Twitter Auto Publish Powered By : XYZScripts.com