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Camiones 350 y perreras, los vehículos salvadores de los venezolanos

13 abril, 2018

Yalezsa Zavala / 13 abr 2018.- El sector transporte en Venezuela ha llegado a cifras críticas. La falta de repuestos ha dejado miles de unidades fuera de circulación, lo que ha causado un serio deterioro en la forma en que se movilizan los venezolanos, quienes ahora tienen que optar por camiones 350, perreras y hasta cavas para poder trasladarse a sus trabajos o cualquier destino.

El venezolano se acostumbró a madrugar. Para poder llegar a tiempo al trabajo o al colegio tienen que salir de sus hogares con, al menos, dos horas de anticipación. En Puerto Cabello, estado Carabobo, específicamente en la urbanizacvión Vistamar, dan las 7 de la mañana y más de setenta personas, contadas a ojo, esperan que una unidad haga acto de presencia. Cuando a lo lejos se divisa un autobús, comienza la tensión. Todos empiezan a juntarse, moviéndose ansiosos para tratar de quedar en la primera fila para cuando finalmente llegue.

Pero en estos casos aplica la ley del superviviente. Mientras más se acerca la camioneta, un dejo de agresividad y euforia comienza a apoderarse de las personas. Y cuando llega, sobran los gritos y empujones. ¡Todos nos queremos ir!, ¡cuidado vale!, son algunas de las frases que se escuchan. Madres con pequeños en brazos, niños y ancianos son empujados por el desespero.

Entre camiones y perreras se moviliza el venezolano

La falta de unidades públicas ha hecho que los venezolanos busquen formas extrañas para trasladarse. Desde finales de año, y en algunas localidades desde mucho antes, se agudizó la falta de “camioneticas”, lo que abrió paso a la llegada de los camiones 350, cavas e incluso perreras.

El presidente del Comité de usuarios del Transporte Público, Luis Alberto Salazar, dijo al diario La Razón que al menos un 85% de la flota nacional se encuentra paralizada. Además estimó que de 5.000 unidades que cubrían rutas largas extraurbanas, hoy solo quedan 300.

En las paradas es una constante normal ver un camión pararse mientras la gente se avalancha sobre ellos. Estos transportes improvisados no solo han aparecido en regiones del sur occidente del país, sino que se ve en el centro, en ciudades como Valencia y Puerto Cabello.

En el municipio San Diego ya están acostumbrados a la rutina de los camiones 350 y perreras, o cualquiera que pase con ganas de recoger algunos pasajeros para “ganarse alguito” y, lo más importante, recoger algo de efectivo, otra crisis que ha afectado a los venezolanos. En algunas paradas hacen colas y en otras se aglomeran. A los vehículos que pasan les hacen diferentes señas para que se paren.

La mayoría cobra tres mil bolívares, pero hay algunos que elevan sus tarifas a cuatro mil y cinco mil bolívares. No obstante, la falta de unidades deja a las personas sin prácticamente ninguna opción. Incluso carros particulares han comenzado a pasar por las paradas recogiendo pasajeros.

Un peligro inminente

La mayoría de las personas, al no tener alternativa, optan por montarse en estos vehículos. Pero hay otros que los descartan y prefieren pasar horas esperando que aparezca cualquier autobús. ¿El motivo?, algunos tienen barandas, pero otros solo tienen uos cables o tablas semipuestas para que las personas se “agarren” y no se caigan, lo que puede resultar peligroso.

En noviembre de 2017 un accidente fatal ocurrió en Los Guayos, estado Carabobo, dejando un muerto y cinco heridos. Según reseñó El Carabobeño, la competencia entre vehículos 350 ocasionó y la alta velocidad ocasionó que se saliera el muñon de una de las camionetas, que perdió el control y se estrelló contra un árbol.

Pero en un hecho más reciente, el 11 de abril de este año, un niño de diez años de edad resultó gravemente herido en Maturín, luego de caerse de un camión 350 que abordó para irse a su casa luego de salir de la escuela.

Lea más: Niño herido tras caerse de un transporte improvisado

La situación con los transportes clandestino se repite en casi todo el territorio nacional, en zonas donde nunca se habían visto estas fallas. Tal como recordó Salazar, el Defensor del Pueblo tiene entre sus atribuciones, como dice en el artículo 281 de la Constitución, ” velar por el correcto funcionamiento de los servicios públicos y proteger a las personas de las arbitrariedades y errores en la prestación de los mismos”, dijo.



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