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opinión

Beltrán Vallejo

El papel moneda que asesinó una República

21 abril, 2018

El presente del venezolano está marcado por el calvario económico. Entre sus componentes, la hiperinflación es la que cada momento nos crucifica, siendo ya una pesadilla que desmadra hora a hora nuestra calidad de vida con un papel moneda de plastilina o de mantequilla, que se derrite en nuestras manos. En estas circunstancias, el mirar hacia atrás, hacia el pasado histórico, nos aportará más comprensión sobre este drama, y nos plantearía igualmente serias advertencias sobre un futuro violento en un laberinto de mayores sufrimientos colectivos.

Al respecto de estas valoraciones, hice una relectura de algunos textos de puño y letra del Libertador, hasta que me encontré con un documento inmortal y clave de la visión política de Bolívar; me refiero al Manifiesto de Cartagena. En ese ensayo político, el prócer dejó para la posteridad un análisis minucioso sobre las causas del fracaso estrepitoso de la 1era República, dejando así una visión estratégica de la complejidad del proceso independentista, y que abarca distintos ámbitos, tanto el militar, como el político, hasta el cultural e ideológico, y por supuesto el económico.

Sobre ese último escenario, destaca Bolívar que la recién nacida Venezuela vivió un derrumbe de su economía en ese período entre 1811 y 1812, circunstancia que también tuvo un papel determinante en la derrota patriota, cuya gravedad se relacionó nefastamente con la acción militar exitosa del realista Monteverde. Destaca el Padre de la Patria que en dicho momento histórico se vivió una crisis económica calentada por la hiperinflación y por el valor de la moneda republicana por el piso, datos que consideramos con inquietud a la luz de nuestro presente con semejante devastación.

A continuación, un párrafo de dicho documento, y que parece un clamor acusatorio sobre la clase política gobernante que en este presente ha repetido las variables irracionales e irresponsables en el manejo económico, y que empujaron por el precipicio a la república en pañales, abriendo las puertas del infierno violento de un Boves con su insurgencia anárquica, toda una advertencia para la Venezuela del siglo XXI:

La disipación de las rentas públicas en objetos frívolos y perjudiciales; y particularmente en sueldos de infinidad de oficinistas, secretarios, jueces, magistrados, legisladores, provinciales y federales, dio un golpe mortal a la República, porque la obligó a recurrir al peligroso expediente de establecer el papel moneda, sin otra garantía que las fuerzas y las rentas imaginarias de la confederación. Esta nueva moneda pareció a los ojos de los más, una violación manifiesta del derecho de propiedad, porque se conceptuaban despojados de objetos de intrínseco valor, en cambio de otros cuyo precio era incierto, y aun ideal. El papel moneda remató el descontento de los estólidos pueblos internos, que llamaron al comandante de las tropas españolas, para que viniese a librarlos de una moneda que veían con más horror que la servidumbre

Aquí Bolívar nos pintó una realidad del pasado histórico con tantas semejanzas con nuestro fatídico presente, especialmente cuando se refiere a un papel moneda sin respaldo, sin valor, y que así como ayer es hasta despreciado, casi que considerado como “moneda mala”; y todo esto en medio de una vertiginosa carrera de precios, siendo así que, igual que en este siglo XXI, se vivió la primera espiral inflacionaria de nuestro país. Se llegó a decir en aquel momento, ya apuntando lo inminente, frases como la siguiente: “si el papel moneda no corre, nuestra libertad es perdida”.

El Manifiesto de Cartagena es un aviso de la historia; es un referente que deja una sentencia para este presente.

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