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opinión

Beltrán Vallejo

¿No estará en los chinos salvar a Venezuela del paludismo?

27 abril, 2018

Es lamentable que los venezolanos nos hayamos enterado de la magnitud en volúmenes bíblicos que tiene la expansión del paludismo, también conocida como malaria, en Venezuela. Dicha información fue aportada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) en una rueda de prensa, donde un vocero calificado de dicha institución, precisamente el director del Programa contra la Malaria, Pedro Rojas, reseñó que en nuestro país se presenta “el mayor incremento de casos de malaria en el mundo”. Dicho especialista echó abajo una política de ocultamiento de esta realidad, llevada a cabo por el irresponsable gobierno de Nicolás Maduro.

Ahora, si el gobierno reconociera que fracasó, que hizo trizas la hazaña de un Gabaldón a mediados del siglo XX (cuando fuimos el primer país de Sudamérica en frenar la epidemia), quizás se abriría el sendero para atender con eficacia dicha enfermedad, acudiendo a un “tremendo aliado”, que le pasa por encima al tal “bloqueo” y a la tal “guerra económica”, como lo es China, una nación que en los actuales momentos está a la vanguardia en materia de control y erradicación del paludismo.

Resulta que en el 2015 el gigante asiático contó con la designación de su primer premio Nóbel de medicina, en la figura de la científica Youyou Tu. A dicha investigadora se le otorgó tan magnificente premiación debido a sus estudios con la medicina tradicional china, en relación a un antiquísimo tratamiento del paludismo. La química farmacéutica, señalada con tan altísimo honor de la ciencia, está desempeñando actualmente el cargo de directora de la Academia de Medicina de China, y cabe resaltar que su formación en medicina tradicional viene de los tiempos del caudillo Mao Zedong, época cuando este líder abrió el proceso investigativo que en el 2015 coronó con el premio Nobel. Se trata de que en la década de los 60 y 70 la premiada se incorporó a un programa secreto de investigación farmacológico para encontrar un tratamiento contra el paludismo, en apoyo a las tropas de Ho Chi Minh en Vietnam, mientras los soldados yanquis caían diezmados por el parásito.

El trabajo de la señora Tu y demás investigadores alcanzó su meta cuando encontraron una planta con virtudes curatorias denominada Quinghaosu, y de ella extrajeron un componente denominado Artemisinina. Este descubrimiento estuvo en la sombra durante décadas; e incluso, hasta después de la muerte de Mao, cuando aparecieron los primeros datos publicitados de la investigación, la propia OMS desestimó este trabajo. Sin embargo, ya en el nuevo siglo, la farmacéutica Novartis adquirió la patente china, dando impulso al nuevo tratamiento antipalúdico en el planeta. Siendo así, ¿con ayuda de los chinos no se podrá frenar la epidemia de paludismo que está asolando a Venezuela?

He sacado este ejemplo para que, con un ánimo de no caer en el acre escenario de la polarización política, preguntarle al gobierno si los acuerdos numerosísimos que han hecho con los chinos no comprende la ayuda para atender enfermedades como la referenciada, así como para estimular un desarrollo de la industria farmacéutica. ¿Es que los amigotes del gobierno no sirven para mejores proyectos que no sean el equipamiento a las fuerzas represivas, tanto con camiones lanza aguas, bombas lacrimógenas y demás recursos terroríficos, tecnológicos y de persecución a la disidencia?

Lamentablemente el parlamento elegido por 15 millones de venezolanos fue maniatado por la tiranía; sino se le sacara mejores beneficios a los acuerdos que el gobierno ha hecho con chinos y rusos, que más bien también han servido para engordar los bolsillos de la élite político y militar.

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