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opinión

Tamara Sujú Roa

El canto del gorrión

19 marzo, 2018

En la historia de países que por años fueron victimas del comunismo sobran pasajes donde cuentan cómo agentes de las policías u organismos de seguridad de esos regímenes eran infiltrados de tal forma que, a lo largo de los años, pasaban a ser el más oposicionista de la familia, el más confiable de la resistencia del barrio o el vecindario, el médico, abogado, ingeniero, banquero o alcalde recomendado para asistir en caso de ser necesario, y así sucesivamente, hasta llegar incluso a penetrar la misma fuerza armada o los organismos de inteligencia mas cerrados.

La estocada la daban en el momento exacto que se necesitaba, o en muchos casos no hacia falta ya que su trabajo era quizá el mas vil, el de infiltrarse en las redes que se tejían para enfrentar al sistema, conocer quiénes eran, cómo se organizaban, cuáles eran sus sitios de reunión, sus métodos de trabajo, quién los financiaba, qué apoyo tenían de la sociedad o de la comunidad y cómo iban creciendo. Claro que en aquella época no había internet, ni celulares, ni WhatsApp, por lo que el papel que estas personas jugaban para resquebrajar la resistencia a estos regímenes era fundamental, cara a cara. Por eso incluso, usaban a los propios familiares, amigos, vecinos, compañeros de trabajo o de armas.

Hoy en dia, en las dictaduras y tiranías que existen en el mundo la infiltración es más fácil, debido a su acceso electrónico a través de los teléfonos, email y redes. En Venezuela, la Narco Tiranía se ha gastado millones de dólares en equipos modernísimos para capturar conversaciones y mantener a quienes quieren continuamente “pinchados” como decimos en criollo. Y esto ha sido utilizado en 18 años de “revolución” como prueba para acusar a opositores políticos y defensores de la libertad.

Pero también, han infiltrado a funcionarios públicos, sobre todo del SEBIN y la DGCIM, para conocer cómo se organizan los movimientos estudiantiles y vecinales, quiénes son los que manifiestan, quién supuestamente los financia, qué se dice en los partidos políticos en las reuniones “a puerta cerrada”, quiénes manifiestan malestar en la Fuerza Armada Nacional, qué se habla en los foros, etc. Quienes defendimos y defienden presos políticos, sobre todo en las detenciones masivas que han ocurrido en el periodo de Maduro, sabemos cómo, por ejemplo, eran detenidos 30 jóvenes y llevados al Helicoide (sede del SEBIN) y a la hora de presentarlos en tribunales, luego de 72 horas, solo llevaban a 28. Los otros 2 habían pasado 72 “maravillosas horas” sacándole toda la información al resto de los detenidos, en esos momentos de angustia donde el amigo es quien tienes al lado. Los muchachos aprendieron esto con el tiempo, y quienes los defendíamos también.

Ahora bien, el desespero, la propia represión y estrangulamiento de la Tiranía, la falta de estrategias sólidas y coherentes, el desmembramiento de los partidos políticos por el encarcelamiento de sus lideres y activistas, entre otras cosas, han llevado a la oposición democrática en varias ocasiones a la improvisación y malas decisiones y últimamente, a las malas juntas. Los enemigos de siempre han pasado a ser los “peor es nada” del supuesto deslave del chavismo, y bajo la premisa de “vamos a usarlos porque saben mucho”, “el enemigo de mi enemigo es mi amigo”, “ahora son indispensables para quebrar al régimen” entre otras frases con las que nos atacan por las redes, los vemos sentados en la misma mesa, en los mismos actos, y hasta con la diáspora venezolana del mundo.

Así pues, estas personas que siempre fueron activistas y defensores de la Tiranía, unos más famosos que otros, que incluso invocando su lealtad a los dos tiranos, el fallecido y el actual, cometieron graves violaciones a los DDHH – y a mí no me cabe la menor duda cuando afirmo que también han cometido Crímenes de Lesa Humanidad- están ahora como garrapatas, aferrados a la “oposición”, usando su tribuna, su tarima, sus redes, sus contactos en Venezuela y fuera de ella.

En mis noches de insomnio me pregunto, ¿en qué momento por ejemplo, la ex Fiscal, aquella a la que denunciamos cientos de veces en múltiples organismos internacionales por su inducción, acción y omisión ante la comisión de violaciones de DDHH, pasó a ser la persona “confiable” a la que hay que recibir donde va, exponiendo las caras de los venezolanos organizados y ayudándola a hacer contactos con gobiernos y organismos? ¿Y qué decir de quien fue por más de una década el jefe de la Policía Política y luego Ministro de Interior y Justicia, ahora al parecer, “el mejor amigo del Frente Amplio”?

La Tiranía de Maduro tiene su tiempo contado. Se sostiene con las armas de una parte de la FAN, con el secuestro de las Instituciones y el poder Judicial y los grupos civiles armados que están dispuestos a salir a matar mientras le permitan poder local, control de la droga e impunidad. Ante esto, el chavismo “originario”, cuya única pretensión es continuar en el poder, utiliza a la “oposición” como “aliado estratégico” en búsqueda de reconocimiento como agentes “buenos o no tan malos”, impunidad y futuros votos y cargos. Para este entonces, ya habrán conocido las estrategias, las redes, los contactos, e incluso hasta los tengan metidos en sus propias casas. Esto es inteligencia premeditada. Nada nuevo para quienes han conocido regímenes dictatoriales o comunistas. Cantar y actuar cándidamente como gorriones será el error, que vamos a pagar muy caro en un futuro próximo.

Hay que tener cuidado al elegir a los enemigos porque uno termina pareciéndose a ellos”. Jorge Luis Borges.



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