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opinión

Sida, tuberculosis, desnutrición y muerte

31 marzo, 2018

Iris Varela, funcionaria del más alto rango en política penitenciaria en Venezuela, destaca con estruendosa propaganda las bondades del sistema correccional del país como el ejemplo a seguir por otras naciones, por ser a su criterio “El mejor sistema carcelario del mundo”.

Las correccionales venezolanas luego de dieciocho años de gobiernos autocráticos son un depósito de seres humanos.

A criterio de los especialistas en materia criminal las últimas instalaciones adaptadas o construidas con fines carcelarios en Venezuela no han sido utilizadas con objetivos preventivos profesionalmente asistidos.

Por el contrario, mediante procedimientos de castigos violatorios de los derechos humanos del ciudadano pretenden conseguir efectos políticos y es en la represión la mayor inversión de recursos.

Una autoridad que prodigue ser demócrata, desde principios de siglo a la fecha ha debido eliminar el hacinamiento en los centros de reclusión índice que año tras año aumenta batiendo su propio récord para ubicarse en el ciento noventa por ciento de sus capacidades instaladas, conforme reporta el Observatorio Venezolano de Prisiones.

Del gobierno solo conocemos su criterio conductor cuando acontecen accidentes y hechos de violencia, para desmentir responsabilidad en los acontecimientos. Luego de exposición pública vuelven a sumarse en un silencio cómplice de las violaciones que a diario se cometen en las cárceles del país, sin corrección alguna definitiva en los planes de gobierno.

La Defensoría del Pueblo indica la existencia de 22.759 personas detenidos preventivamente en comisarias las cuales carecen de condiciones higiénicas para su permanencia.

Conforme expresan las reseñas del 2016, la población en resguardo era de 54,738. De estos 30,214 corresponden a procesados y 10,293 cumplen penas.

La diferencia numérica está en quienes están bajo regímenes especiales u otras consideraciones de ley.

Al referirnos a las edades , el 70% son entre dieciocho y treinta años, 20% son entre treinta y cuarenta,9% cuarenta y cincuenta; y 1% cincuenta y setenta.

El género masculino ocupa el noventa por ciento de procesados o sentenciados.

Los extranjeros ocupan el 38% de la población en referencia y son los mas olvidados. Ellos han enviado cartas del conocimiento general acusando procesos de aislamiento indebidos y ausencia de visitas familiares o allegados.

Las comisarias reciben entre vigilados e indiciados que no pueden ser trasladados por incapacidad de las instalaciones de albergue judicial mas de veinte y cinco mil privados de libertad.

Durante el período anterior se llevaron a cabo cinco motines de consideración. Cada uno de estos era un grado de escalada en materia de terror que presagiaban males terribles como en efecto aconteció.

Iniciativas de casi cero mantenimiento físico de las instalaciones, como la ausencia de equipos para prevención y extinción de incendios, como por igual actualizada formación aplicable sobre procedimientos en irrupciones para los custodios civiles y activación de rutas de escape por siniestros se observan en la casi totalidad de cautiverios y jefaturas policiales .

Tales fallas contribuyeron a la muerte por asfixia o quemados de 82 procesados, once mujeres, quienes protestaban por hacinamiento del 300% en calabozos, ausencia de alimentos, higiene, salubridad, constante violación de los derechos humanos y ausencia de trasladados ante los jueces que llevan sus causas, entre otras exposiciones de los confiados a la Comandancia General de la Policía de Carabobo, Valencia, Estado Carabobo en el centro norte venezolano.

Este siniestro consideran los expertos es el de mayor gravedad en centros de reclusión local.

Humberto Prado, director del OVP, apunta que en el dos mil diecisiete se observó un incremento del 30% de la violencia carcelaria donde males como el sida, tuberculosis, desnutrición por ausencia programada de alimentos entre muchas enfermedades, son causa de muerte cada vez mayor.

Los venezolanos observan con espanto, antes del aterrador acontecimiento de Carabobo, que en los primeros meses del 2,018 se suscitaron 26 muertos, 10 heridos, 1016 presos en huelga de hambre, 74 en huelga de sangre, y 90 reclusos fugados, como saldo penitenciario en aumento.

Por los quemados, asfixiados y heridos de Carabobo, militemos todos los días, sin descanso, por la salida del poder del tirano Nicolás Maduro.



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