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opinión

Jesús Petit Da Costa

El crimen que clama al cielo por castigo

5 febrero, 2018

Desaparecidos Fedecámaras, las Centrales Sindicales, los Gremios Universitarios y los Medios de Comunicación Social (prensa, radio y tv) como Grupos de Presión, sólo quedan en Venezuela dos poderes fácticos: la FANB y la Iglesia Católica. La FANB inconstitucional (porque en la Constitución no existe sino la FAN) es el poder fáctico dominante, que sostiene al Mal: la narcotiranía comunista de la delincuencia organizada, servil a Cuba. La Iglesia Católica es el poder fáctico del Bien que se le enfrenta cumpliendo el deber que le impuso Cristo desde su fundación: “cuida de mis ovejas.” Lo hace ante el desamparo en que se encuentra el pueblo (cristiano en un 80%) por la traición de los políticos que se dicen de oposición cuando son colaboracionistas y como tales se conducen “en la situación y el momento que estamos padeciendo los venezolanos ante esta crisis global.” Para decirlo en término bíblico, los colaboracionistas son “lobos vestidos de ovejos.” No lo dicen así los Obispos, que optan por esta delicadeza: “la dirigencia de los partidos políticos ha sido en muchas circunstancias deficiente e incoherente.”

En su exhortación del 12-01-18 (“Dios consolará a su pueblo”), los Obispos habían dicho que la tiranía “usurpó al pueblo su poder originario” y, por consiguiente, “no habrá una verdadera solución de los problemas del país hasta tanto el pueblo no recupere totalmente el ejercicio de su poder.” Recuperar la soberanía popular para el Bien es tarea de la sociedad civil, puesto que los políticos colaboracionistas participan de la usurpación. Somos, pues, nosotros los ciudadanos los actores inevitables a los cuales se nos llama de este modo: DESPIERTA Y REACCIONA.

Consecuente con la posición encomiable que ha asumido, la Conferencia Episcopal o Asamblea de los Obispos se ha pronunciado esta semana sobre la convocatoria anticipada de elecciones (29-01-18) ratificando lo dicho por ella antes: “La Asamblea Nacional Constituyente es inconstitucional e ilegítima en su origen y en su desempeño. En vez de limitarse a redactar una nueva Constitución pretende erigirse en un suprapoder con funciones ejecutivas y judiciales.”

De esta afirmación correctísima saca estas conclusiones también correctísimas: 1) La orden dada al CNE para que convoque elección presidencial adelantada “contraviene el marco legal vigente”. 2) “Estamos ante un hecho de extralimitación y desnaturalización de las funciones de la Constituyente.” 3) Pero he aquí lo más importante: “Es un despropósito ético y humano, un verdadero crimen que clama al cielo, que en medio de una situación de penuria, hambre, parálisis de servicios, muerte y colapso nacional, se privilegie un espectáculo de distracción y alienación, en condiciones desiguales, contra todo sentido de equidad y servicio a la población. En democracia la primera responsabilidad de todo gobernante es atender a las necesidades básicas de la gente que, por desgracia, hoy está obligada a pasar hambre, a no contar con los servicios mínimos indispensables para la vida, en ocasiones hasta morir y, en otras, a emigrar ante la necesidad de sobrevivir.”

Pero este crimen por cuyo castigo clamamos al cielo lo está cometiendo la Fuerza del Mal (gobierno títere con el auxilio de los colaboracionistas) porque cuenta con las armas de los militares. Entonces el crimen que clama al cielo por castigo lo están cometiendo también los militares al sostener a la narcotiranía de la delincuencia organizada servil a Cuba, actuando así como el ejército de la Fuerza del Mal que está contra el Bien, representado por el pueblo que sufre hambre y miseria, enfermedades y muerte, como se los dicen los Obispos en nombre de Cristo a quien representan.

Sepan, pues, los militares: están cometiendo un crimen que clama al cielo por castigo. Lo dicen los representantes de Cristo en la tierra. Y lo repetimos todos, cristianos y no-cristianos.

@petitdacosta



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