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opinión

La Doctrina Betancourt aplicada a Venezuela

19 febrero, 2018

En 1963 no tenía edad para votar, y no voté en el 68 porque no estaba en Venezuela (y entonces no votaban los venezolanos en el exterior). En todos los siguientes procesos electorales he participado, incluyendo las Parlamentarias del 2005, cuando los illuminati (con el tóxico Ramos Allup) convocaron a la oposición a la abstención. Yo no obedecí, aunque fuimos pocos, no dimos el brazo a torcer, porque un demócrata debe aprender a caminar y mascar chicle a la vez. La abstención no se justifica aunque haya docenas de trampas (del CNE, del TSJ, del Ejecutivo, del PSUV). Se demostró en 2007 y 2015 que -siendo mayoría-, si participamos y cuidamos nuestros votos, el fraude no les funciona.

Pero si al caldo le echan ñoña, de esa sopa no tomo ni una cucharadita. Esta elección del 22 de abril, dizque presidencial, es ilegítima por donde la miren, y por ello no debemos participar: Convoca la prostituyente, una dependencia del PSUV surgida de un megafraude. A brinco rabioso, para abril, violando la constitución que no contempla el arbitrario adelanto (que sería aceptable si todos acordasen una fecha, dando suficiente tiempo para que ambos bandos se preparen). Imponen a lo macho-ñángara una elección tipo secuestro express, para no dar tiempo a la oposición, mientras la narcodictadura dispone y abusa de todos los recursos (dineros públicos, vehículos, medios, mudanza de centros y electores, inhabilitaciones de partidos y potenciales candidatos, coerción mediante el proselitista “carnet de la patria”, etc). En resumen: Si convocara el CNE en el lapso legal, cabría discutir y decidir sobre la participación (en virtud de las otras irregularidades que siempre han afectado a los procesos eleccionarios organizados por el castrochavismo, cuya depuración se planteó en Dominicana). Pero al ser convocados por la fraudulenta e ilegítima prostituyente, todo el evento se convierte en una vulgar farsa, cuya mecánica y resultados serán una copia del descarado fraude para ensamblar esa ANC 100% castrochavista, a la que han repudiado abiertamente y sin ambajes, los 28 países de la Unión Europea, Canadá, EEUU, Colombia, Brasil, Perú, Argentina, México, Chile, anunciando que desconocerán lo que resulte de la insultante parodia del 22 de abril. Esos que se ofrecen como candidatos, ¿qué parte no entienden de repudiado y desconocerán?

Si es evidente que un 80% de los venezolanos rechaza al sucialismodelsiglo21, también debe ser evidente que Maduro, su prostituyente y su CNE, organizan estas elecciones presidenciales sin cumplir las condiciones que exigió la oposición en RD, ya con el fraude preparado de antemano, y sólo les hacen falta las marionetas que cumplan el rol de candidatos opositores, para completar la fachada “democrática” que mostrará el régimen al mundo, con uno o dos perdedores y el indocumentado vencedor en el amañado comicio, a pesar de tener apoyo minoritario (ya el 30J17 demostraron que pueden producir cualquier cantidad de votos, dándole con frenesí -solos, sin testigos- a las maquinitas Smartmatic). A Enrique Ochoa Antich, Claudio Fermín, Manuel Rosales, Henry Falcón, Henry Ramos Allup, Felipe Mujica, Eduardo Fernández, la ambiciosa minoría de politiqueros que se ofrecen de comparsas para el fraude del 22 de abril, habría que decirles -como dijo Teodoro Petkoff en el 99- “los espero en la bajadita”.

Antes no se justificaba la abstención. A pesar de los tejemanejes del CNE y el PSUV, con multicedulados, molestas reubicaciones y operación morrocoy contra electores opositores, mudanzas de centros, alteración de resultados. Cada vez que la Oposición participó y vigiló el proceso, al castrochavismo le costó inflar su apoyo real +40% para superar con dificultades el 50%. Pero cuando ese apoyo al sucialismodelsiglo21 bajaba, la oposición imponía su mayoría y ganaba. Sucedió con la Reforma en diciembre 2007, y las Parlamentarias en diciembre 2015. El apoyo al régimen estaba tan disminuido en el 2016 que el CNE impidió el Revocatorio y las Regionales, cometió el descarado megafraude del 30J17 adelantándonos lo que hará este 22 de abril. Una vulgar emboscada.

Los opositores sienten desconcierto, rabia, congoja, depresión, manteniendo la división entre quienes piden abstención, 350 y calle, y los que proponen una participación condicionada -incluyendo la negociación- para lograr cambios imprescindibles, solventar lo más acuciante de la multicrisis que azota al país (alimentos y medicinas). Por desgracia, muchos hacen lecturas pesimistas, y le asignan a la nomenklatura castromadurista, culpable de este megadesastre, más capacidad defensiva y represiva de la que realmente tienen. No es verdad que cada problema fue diseñado al 100% por los nietos de Stalin en el PSUV. Generaron los elementos que produjeron esta crítica situación, pero no planearon tan graves resultados, ni siquiera fueron capaces de advertir que cada problema se les magnificaba y se salía del margen de control oficial (la inseguridad, la inflación, la escasez, han crecido más de lo conveniente para quienes a la larga serán señalados como responsables. El carismático Chávez murió hace cinco años y 50 días -en La Habana- y hasta ese diciembre del 2012 los ingresos permitían paliar toda emergencia (y hasta raspar la olla -Giordani lo denunció- para comprar votos suficientes y reelegirlo).

Las arbitrariedades del imitador de Fidel mostraron sus consecuencias en 2013, gradualmente han ido agravándose, hasta estos absurdos imposibles de concebir en un país sano; El billete de cien condenado a extinguirse en diciembre del 2016, aún circula, pero sólo compra gasolina, insólitamente subsidiada. Su gemelo de 100.000 no adquiere un kilo de harina o de azúcar. Telecajeros y taquillas bancarias sólo dan 10.000 ¿bolívares fuertes?, cuesta 5.000 el estacionamiento (afuera, pueden robarnos la batería, el aceite del motor, el vehículo). 90% de pagos se hace mediante puntos de venta o transferencias, por ambas cobran comisión. El salario mínimo mensual, 248.510, no compra 24 huevos, una medicina puede costar millones de bolívares fuertes.

Los precios suben semanalmente. En estas condiciones el descontento crece, incluso entre seguidores del régimen, genuinos y falsos, evidenciado en los reclamos por el portal Aporrea (aunque consideran positivo a Chávez, sus 14 años copiando los abusos fidelistas, la base del actual desastre), ya cuestionan abiertamente a Maduro culpándolo por los problemas, y por las contradicciones entre la teoría “socialistadelsiglo21” y esta praxis perversa, con altas dosis de corrupción, represión e incapacidad. Parte de la fauna chavista emigra, huyendo de esta profunda crisis económica. Es imposible que el combo Maduro, Padrino, Diosdado, y sus adláteres, puedan revertir esta situación de intensa carestía, ni siquiera generar soluciones parciales, insuficientes dólares para importar, la producción petrolera y el precio del barril siguen estancados, y la emisión de dinero inorgánico -espejismo pasajero- desemboca todas las veces en más inflación, 2017 fue 2.500% y para 2018 calculan superará el 3.000%. La hiperinflación llegó para quedarse y engordar.

No está la dictadura en buena posición. La situación empeora cada semana, el descontento aumenta, la dirigencia opositora ya no dialoga, y abandona la mesa cuando no hay auténtica disposición para negociar. Las cajas CLAP, los bonos, los perniles, no alcanzan para todo el chavismo de base, hay hambre y carencias en cuarteles, empresas y oficinas de la administración pública. La incondicionalidad política termina donde las necesidades insatisfechas amenazan a toda la familia. Y el panorama exógeno tampoco luce prometedor: La Corte Penal Internacional hará una investigación preliminar, cuyo resultado engrosará el voluminoso expediente de la dictadura. Aumenta la cantidad de funcionarios sancionados, el rechazo a la dinámica dictatorial, a la prostituyente, al fraude del 22. Maduro firmó el acuerdo que la Oposición no respaldó, a esa ridiculez agrega que asistirá a la Cumbre de las Américas, aunque le retiraron la invitación. Si la Oposición logra recuperar la unidad y definir una estrategia idónea para enfrentar al régimen por todas las vías democráticas, que incluyen manifestaciones de calle pero con una disciplina Gandhiana que impida justificar la represión, mientras se demuestra al mundo que somos mayoría y queremos rescatar la democracia, sin violencia, sin demagogia, sin reacomodos gatopardianos. La creciente y sólida presión interna y externa contribuirá al colapso del castromadurismo en menos tiempo del que calculan los pesimistas y agoreros. Su propia degeneración será la infección contra la cual no tienen antibióticos. Los más interesados en una solución real son los países hoy inundados por nuestra emigración. Se desmoronó la URSS, Raúl Castro negocia con EEUU para no colapsar, Rusia y China se distancian, ¿no va a caer esta mojiganga tan mal vista por casi todos?



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