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opinión

María Auxiliadora Dubuc

Rafael Ramírez, ¿mansa oveja o lobo feroz?

4 diciembre, 2017

La noticia más importante de esta semana es la destitución del cargo por el Gobierno Venezolano del embajador de Venezuela, ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Rafael Ramírez, quien presidía Petróleos de Venezuela S.A (PDVSA) antes de ser embajador.

El asunto ha generado una polémica en relación con un familiar del ex embajador, Fidel Ramírez Carreño, hermano de Rafael Ramírez, quien fue vinculado con la empresa KCT, consorcio venezolano señalado por participar en un esquema de corrupción y lavado de dinero. Por el caso, también están siendo juzgados los dueños de Miami Equipment & Export Co., Luis Díaz y Luis Javier Díaz, además Ramírez fue relacionado con funcionarios de Petróleos de Venezuela buscados por corrupción igualmente, todo lo cual ha generado una serie conflictos a lo interno, dentro de las filas oficialistas.

¿Pero quien es en realidad Rafael Darío Ramírez Carreño? Rafael Ramírez es venezolano, nacido en Trujillo, el 4 de agosto de 1963, es ingeniero y político. Desde diciembre de 2014 es representante permanente de la República Bolivariana de Venezuela ante la Organización de las Naciones Unidas y el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas para el período 2015-2016, donde fue su Presidente en el mes de febrero de 2016.

Egresado de la Universidad de Los Andes en ingeniería mecánica (1989) con experiencia en el desarrollo, coordinación, gerencia en proyectos de ingeniería, procura y construcción en la industria petroquímica y gasífera.

Fue el primer Presidente del Ente Nacional del Gas (ENAGAS), responsable de estructurar el Plan Nacional para el Consumo del Gas Natural, diseño y desarrollo del mismo, igualmente promovió las políticas del estado para este sector.

En julio de 2002 fue designado como titular del Ministerio de Energía y Minas por el Presidente Hugo Chávez. El 20 de noviembre de 2004, Ramírez fue designado presidente de empresa pública Petróleos de Venezuela, S.A. (PDVSA), una posición que mantuvo hasta el 2 de septiembre de 2014.

El 2 de septiembre de 2014 es designado como Ministro de Relaciones Exteriores de Venezuela, y el 26 de diciembre del mismo año, es removido de su cargo como canciller, para ser nombrado Representante Permanente de Venezuela ante las Naciones Unidas.

Por otro lado, es importante destacar que en la etapa democrática, PDVSA era una empresa orgullo nacional ya que ocupaba el tercer puesto en el ranking de la OPEP porque el país tenía una capacidad de producción de 3,4 millones de barriles de petróleo diarios. La situación es que la OPEP informó en octubre pasado que la producción de PDVSA bajó a un millón 955.000 b/d, de esta manera, se evidencia la crisis en la que se encuentra actualmente la estatal petrolera.

Lo triste del caso es que llegamos a la debacle en la industria más importante del país, en virtud que los recursos que debían dirigirse a la inversión en el negocio petrolero, se desviaron a otros destinos. Así se dedicaron a desangrar la empresa, de allí salieron los reales para financiar déficit del gasto público y fondos parafiscales; “misiones” y programas sociales; además que se dedicaron a vender petróleo con financiamiento a largo plazo y con intereses de 1% en virtud de acuerdos leoninos con países de la región, en especial con Cuba que no paga en efectivo sino con la prestación de servicios médicos, educacionales y deportivos, además de dedicarse a pagar con envíos de petróleo a China, la deuda del Gobierno Nacional.

Adicionalmente junto al tema de la corrupción, está el tema de la politización de PDVSA, es decir, una empresa técnica y profesional, se convirtió en una estructura politizada en 2003, cuando se destituyeron más de 2000 profesionales, acabando así con su calidad y reputación tecnológica.

Como si esto fuera poco, este gobierno avanzó más allá aun y, paso a otra etapa en PDVSA, acentuando su militarización. En este sentido, la encargo de “todo lo relativo a las actividades lícitas de servicios petroleros, de gas y explotación minera en general”. De esta manera, nombra a un mayor general como su Presidente y ministro de Petróleo, y se anuncia que se incorporarán más militares en puestos de mando de la estatal petrolera.

Ya la Asamblea Nacional el año pasado había aprobado un informe sobre la investigación que llevaron a cabo por manejos indebidos de fondos en Petróleos de Venezuela S.A. (PDVSA) durante la gestión de Rafael Ramírez. Dicho documento contentivo de unas 105 páginas, contenía elementos probatorios que evidencian que se comprometieron de manera irregular más de 11 millardos de dólares.

Rafael Ramírez siempre fue un fanático revolucionario y el artífice y ejecutor de la destrucción de PDVSA, esa es la verdad, porque mas allá de su tendencia política, es evidente su ineptitud gerencial y a la realidad me remito, ya que la empresa pasó de producir 3.267.000 barriles por día (b/d) en el 2001 a producir solo 2.349.000 b/d, según la OPEP.

El silencio de Ramírez con respecto a las concesiones petroleras de Guyana en aguas de la fachada atlántica venezolana, la repartición irresponsable de la Faja Petrolera y de nuestros recursos minerales y su amor por los cubanos son pruebas suficientes de su irresponsabilidad en la dirección de la estatal petrolera.

Ante su destitución de manera insólita, Ramírez se defiende y en una suerte de vulgar manipulación, alega que Chávez lo mantuvo 12 años a su lado, que conocía la crisis cambiaria y petrolera de Venezuela, pero que no se aplicaron los correctivos necesarios para aliviar la carga fiscal y monetaria que tenía que afrontar PDVSA desde el año 2012, o sea que ahora él se lava las manos como Poncio Pilatos y la culpa es toda del difunto.

Lo cierto es que este señor, indicó que durante su gestión tuvieron que emitir deuda para respaldar una política monetaria del BCV, entidad que no se revisaba y solo tenía como objetivo “mantener el dólar implícito a un nivel establecido por el BCV y el ministerio de Finanzas” política que, en su opinión, no funcionó y que el advirtió, ya que el tema cambiario afectaba porque el costo del diferencial lo asumía la empresa, cuestión que no solo encarecía los costos de producción, sino que afectaba el flujo de caja y la deuda con los proveedores.

El diplomático también indicó que cuando formó parte de la Vicepresidencia en el área económica, entre octubre de 2013 y agosto de 2014, entendía cuáles eran los problemas económicos y lo que había que hacer, pero “no se obtuvo el apoyo necesario para avanzar en un conjunto de medidas que permitieran avanzar en una nueva política cambiaria”. Ante este panorama Ramírez manifestó que se debe profundizar el análisis, clarificar las ideas e identificar la actuación solapada del “gran enemigo”.

Resulta ser entonces que Rafael Ramírez Carreño está sorprendido de la caída brutal de la capacidad de producción cuando durante años mintió, de manera descarada, sobre la cifra de producción de crudo de Venezuela y que, mes a mes, era develada por las fuentes secundarias de la OPEP y por el racional de cualquier técnico que, manera incuestionable, que conoce el término declinación (energética y mecánica) y su contraparte que es la actividad mantenimiento y generación de capacidad de producción. Cuando la realidad es que desde hace años no se publican de manera puntual, las cifras de producción por áreas y tipo de crudo y, cuando se publican, se hace con gran retraso.

Es lógico pensar en este orden de ideas, que Ramírez en su estrategia, intenta evadir su responsabilidad y no es cierto es que la capacidad de producción se desplomó porque Ramírez dejó a PDVSA y al Ministerio, la producción ya venía cayendo, producto de su mala gerencia.

Lo cierto es que las declaraciones de Ramírez nos dejan perplejos, y atónitos, pero como estamos curados de espanto, como guinda de la torta además resulta que Nicolás también está sorprendido, es ahora que cae en cuenta, que lo mantuvo en un cargo protegido como lo es el de Embajador de Venezuela en la ONU, a pesar de estar consciente del informe que emitió la AN a través del cual con pruebas inculpaba a Ramírez de la debacle de PDVSA.

Así para Nicolás, aunque no nombró textualmente al ingeniero, en su última declaración, está claro que se refería a él cuando habló de vanidades y de un egocentrismo que cuando se infla, revienta y acusando a algunos de oligarcas, corruptos y bandidos y asegurando que a partir de ahora, limpiará a la estatal de toda corrupción.

La verdad es que Ramírez es un lobo feroz disfrazado de mansa ovejita, y en ese orden el tema resulta agotador porque es que en realidad tenemos clara la naturaleza asunto, de modo que a los venezolanos ya nada nos toma por sorpresa, más allá de confirmar un cinismo ilimitado y desvergüenza inconmensurable, por parte del régimen.

Lo cierto es que lo ocurrido con PDVSA, es un crimen que no tiene perdón de Dios, y que no solo amerita una profunda discusión o reflexión, sino que exige la inmediata imposición de sanciones a los responsables del daño al patrimonio público y consecuencialmente de los cargos por negligencia criminal, corrupción, estafa, fraude y negocios ilícitos. Al final lo que aspiramos los venezolanos es que se haga justicia, aun cuando estamos conscientes que eso solo ocurrirá cuando regrese la democracia a nuestro país.

@mauxi1



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