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opinión

Leandro Rodríguez Linárez

No es revolución, es ridiculización…

30 diciembre, 2017

Los venezolanos nos hemos convertido en el alimento de programas humorísticos, de chistes a lo largo y ancho del planeta, hemos denigrado nuestro gentilicio por conductas propias de una viveza criolla autodestructiva, de la que el gobierno dependía exclusivamente, ahora suma la violencia patentada por instituciones públicas en situación de secuestro.

Lo que ocurre con la población chavista en torno al bochornoso caso del “pernil” es denigrante, el que ellos no se hayan sumado a las protestas de mediados de año para evitar una fraudulenta constituyente, contra la delincuencia impune e in crescendo, contra todo el dantesco espectro ocasionado por el desastre económico, entre decenas de faraónicos problemas más, pero hoy salen a la calle a protestar porque el gobierno no les entregó los perniles (y/o cajitas de comida) que dijo entregaría a quienes votaran por él, es sencillamente el reflejo de una lamentable mentalidad.

Lo hemos dicho anteriormente, el “chavismo” se encuentra lejos de compararse con una corriente política o ideológica, es un estilo de vida, una mentalidad arraigada a la corrosiva sombra del “Papá Estado”, a la esclavitud electoral que entrama presuntas políticas sociales generadoras de pobreza y sumisión electoral. El disfraz de democracia hace tiempo le quedó grande, hoy es solo un régimen repudiado por propios y extraños, sancionado internacionalmente.

Que en pleno Siglo XXI siendo, por sus dimensiones territoriales, densidad demográfica e infinidad de recursos naturales, el país más rico del mundo, pero sus habitantes hayan permitido vivir con racionamientos, controles y condicionantes a sus libertades/derechos como sí se tratase del país más pobre ha dado mucho que hablar, desde la seriedad de estudios científicos-sociales, hasta hilarantes (para los demás) comedias basadas en nuestra precaria condición de sobrevivencia, hasta un rapero panameño se mofó de nuestras mujeres que buscan en otras tierras escapar a la escasez, inflación e inseguridad.

Y es que el 2017 no podía irse de otra manera, el 2013 se fue con el “Dakazo” y el espanto definitivo de inversionistas, el 2014 con el preludio de la escasez, 2015 con la burla del gobierno a la voluntad de 14 millones de votantes, 2016 en la amargura de colas bancarias ante la desfachatada decisión de Maduro de anular ipso facto el billete de cien, responsabilizó a Suecia de “sabotaje” ante la ausencia del nuevo cono monetario. Al fatídico 2017 le tocó el pernil y a Portugal, lamentablemente para el gobierno, ambas naciones dejaron claro que no hubo “sabotaje” sino falta de pago… del país más rico del mundo en recursos naturales, pero también en corrupción, despilfarro, malversación y engaño.

Hacemos la misma suplica que el 24, aprovechemos estas fechas para reflexionar acerca de lo que hoy padecemos, acerca de un país que año tras año nos reviste de vergüenza, de atraso, degradaciones. Hoy somos la burla del mundo, lo seremos hasta que no tomemos en serio la política y la hagamos una herramienta racional para el desarrollo. Mientras el chavismo continúe gobernando nunca habrá un “Feliz Año”, como hemos visto, los venideros siempre serán peores…

@leandrotango



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