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opinión

Jesús Petit Da Costa

Ni Maduro ni la MUD tienen pueblo

17 diciembre, 2017

Una semana más de estancamiento. Y al mismo tiempo de agravamiento de la situación. No se ha producido el desenlace pero el embarazo del país entra en cualquier momento en los trabajos de parto. Ya el vientre no soporta la hinchazón. Lo engendrado ya no cabe adentro. Sale cuando menos se espera.

La situación económica es insostenible y la social insoportable. Estamos hundido en el colapso. Nos acechan el hambre y las enfermedades. La moneda se vuelve basura en las manos. Pasan los días y todo empeora. Ningún alivio. Nos agobia la rutina de la sobrevivencia. Nos estresa la desesperanza. La vida es una noria que fatiga. Un esfuerzo repetitivo sin futuro. Estamos desgastándonos como pueblo. Exhaustos en un vacío infinito.

Pero hay que tener oído aguzado para oír crecer la hierba. Y está creciendo. Desde hace tiempo están dadas todas las condiciones objetivas para la rebelión popular. Un cuadro que encaja para la aplicación del proverbio que dice: “basta una sola chispa para encender la pradera cuando la paja está seca.” Y la paja está reseca, tanto que podría arder por combustión espontánea. ¿Porqué no ha ardido? Porque ha faltado la chispa de un liderazgo que la encienda. Le ha impedido el paso las brigadas de colaboracionistas que han actuado de bomberos, que refrescan la paja echándola el agua de las elecciones. Pero sucede que se les han ido secando las fuentes.

Veamos cómo. El 30-J hubo abstención masiva del 80%, por lo menos, en la elección de la Constituyente Comunista. Confirmó que Maduro no tiene pueblo. Se vio obligado a un fraude descarado inventándose millones de fantasmas como electores. El 15-O hubo abstención masiva del 75%, por lo menos, en la elección de los gobernadores, para la cual había convocado la MUD colaboracionista. Significa que la MUD colaboracionista ya no tiene pueblo que la siga en su papel de comparsa de la narcotiranía. Para ocultarlo la MUD colaboracionista dijo que no participaría en las elecciones municipales del 10-D, pero mandó a gente suya a postularse simulando que lo hacían por su cuenta. Ocurrió que ese día hubo abstención masiva del 80%, por lo menos. Así quedó ratificado que ni la MUD colaboracionista ni el títere Maduro tienen pueblo. Con algo singular: un pueblo hambreado no se dejó comprar con carnet de la patria ni bolsas de comida. Ni comprando votos Maduro pudo vencer la abstención masiva.

La casta política de títeres y colaboracionistas, que forma la superestructura política, no tiene pueblo. Lo que pacten es teatro sin público. Ya la MUD colaboracionista no está en capacidad de seguir siendo el bombero de la narcotiranía comunista. Estamos en el sitio exacto en que se bifurcan los caminos: el que conduce al estallido social anárquico por falta de liderazgo, provocado por una sola chispa que encienda la pradera, ó el que conduce al nacimiento laborioso de la nueva etapa histórica, provocado por un liderazgo que actúe adecuadamente ante un país cuyo embarazo está próximo a entrar en labores de parto. Con este fin he propuesto poner en práctica la estrategia francesa ante la ocupación alemana: un De Gaulle como presidente en el exilio y una resistencia clandestina adentro. Me han convencido de que no es posible porque el TSJ en el exilio está subordinado a la MUD colaboracionista. Si fuere así, correrá su misma suerte. Todavía tiene la oportunidad de salvarse si, a solicitud de los exiliados, subsanan las omisiones constitucionales de la AN designando un Encargado de la Presidencia de la República en sustitución de Maduro cesado el 09-01-17 con fundamento en el Art. 233. Ahora con mayor desprestigio internacional por la condena a sus narco-sobrinos.

@petitdacosta



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