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opinión

Eddo Polesel

Colaboracionismo-colectivismo

15 diciembre, 2017

Los demócratas-liberales europeos que cayeron bajo los regímenes autocráticos-dictatoriales, los italianos bajo el Fascismo de Mussolini (1922-1943) y los alemanes bajo el nazismo de Hitler (1933-1945), inicialmente habían mostrado simpatía hacia el nuevo liderazgo por la posibilidad de que podían poner orden a un desorden consecuencia de la crisis política y económica que surgió finalizada la primera guerra mundial. Fue así cuando los italianos beligerantes, al darse cuenta de la tendencia totalitaria del naciente régimen fascista, escogieron la vía del colaboracionismo prestando un mínimo de colaboración al nuevo líder con la esperanza que, apoyando los esfuerzos para solucionar los problemas que presentaba la situación de país, podían mantenerse políticamente activos para cuando las circunstancias políticas cambiaran y poder reforzar la lucha para llegar a tener un gobierno democrático.

Beligerancia que generó un enfrentamiento que nació con la primera guerra mundial (1914-1918), que se propagó con la guerra civil española (1936-1939) y que se complicó por la participación, en esa contienda, de los países gobernados por una partes, por el régimen fascista de Italia acompañado por el nazi fascista de Alemania, por la otra, por el régimen comunistas de la Rusia-Soviética que generó un conflicto social, político y bélico que fue el preámbulo de la segunda guerra mundial (1939-1945). Hecho histórico que dividió el mundo en dos bloques: El occidental, Europa occidental y Estados Unidos. Y el bloque oriental de Europa y Rusia. Estos dos bloques, se mantuvieron divididos y separados durante 28 años (1961-1989) por un muro de 155 kilómetros construido, desde el norte hasta el sur, por Rusia-soviética para dificultar la fuga de ciudadanos del bloque oriental hacia occidente que dio vida a la llamada guerra fría. Muro que fue derrumbado en noviembre de 1989 desde la parte oriental por lo alemanes en busca de libertad.

Hoy podemos decir, sin miedo de equivocarnos, que el colaboracionismo (sinónimo de traición) con el socialismo del siglo XXI trajo serias y dolorosas consecuencias en los países que han sido victimizado, porque por socializar se dieron a la tarea de destruir la economía privada, única fuerza capaz de generar riqueza y bienestar sostenible con una evolución positiva y con consistentes mejoras de las condiciones sociales de los pueblos, que se complementó con el esfuerzo individual de superación personal resultado de proceso educativo y de formación para el trabajo, la única para alcanzar un proceso constante de mejoras en orden humano basado en la cooperación efectiva entre el capital y el trabajo resultado de un sistema apropiado de educación básica, salubridad pública y salud personal, física y mental; de profesionalización y avances sistemáticos de innovación tecnológica, estímulo a la producción y no con ayuda directa por parte del Estado sino con estímulos para la producción y a las exportaciones de productos nacionales manufacturados con alto contenido de valor agregado.

Es decir, cooperación sistemática versus colaboracionismo furtivo y engañoso que propician los regímenes que impulsan un sistema de organización social y económica basados en la propiedad y administración colectiva o estatal de los medios de producción y distribución de los bienes. Es decir colectivismo. Que es la antítesis de las libertades individuales de un Estado democrático.



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