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opinión

Futuro ensombrecido

31 diciembre, 2017

El discurso del socialismo del siglo XXI fue más agorero que promisorio. El Plan de la Patria quedó para la distracción y contemplación de quienes se regodean del sentido revolucionario que le imprimió el régimen bolivariano a sus decisiones. O sea, el desastre potenciado. Y que resultó de la gestión catastrófica de quien, con ínfulas de poderoso gigante, proyectó la hecatombe del país en todos sus planos y manifestaciones.

El problema que entre líneas destaca el prolegómeno de esta breve disertación revela la gravedad que acontece al horizonte de la juventud venezolana la cual, avistada como generación de relevo, comenzó a atenuarse en términos de lo que su presencia y valía significa para el futuro nacional.

Fundamentalmente, el problema propiamente se aprecia en el irreparable daño que ha causado un gobierno indolente y egoísta toda vez que suplantó su responsabilidad de conducir al país por la vía del progreso, la calidad de vida y la democracia real, por una gestión totalmente abstraída por un proselitismo chambón, un populismo traidor y una corrupción insolente.

La incidencia de tan nefastos procesos, propios de una política rancia y decadente, cargada de la suficiente alevosía para encorvar la historia nacional, devino en una educación profundamente precaria. Tanto, que el gobierno central intenta, por distintas rutas, extenuar las universidades con capacidad crítica y de autonomía para atropellar y desvirtuar las exigencias de las nuevas realidades científicas, tecnológicas, humanísticas y artísticas. Por ello, creo universidades subordinadas a su impositivo y corrupto proceder.

En medio de tan crudo escenario, la juventud venezolana, conteste con el compromiso que dictamina y determina el desarrollo de la economía avanzada y de sociedades pujantes, ha decidido emprender derroteros que la sitúe frente a desafíos que promuevan y demuestren su ímpetu, vigorosidad y sueños de conquistas.

Ante tal drama, el estudiantado universitario consciente de su proyecto de vida ha buscado otra salida que concilie sus esperanzas con las oportunidades que bien sabe construir. Es cuando las universidades nacionales, comienzan a percibir la deserción (justificada) de su matrícula estudiantil. Y que para 2107, alcanzó cifras estremecedoras. Sin duda, debe decirse que la crisis humanitaria es la expresión más vil de la labor gubernamental. El desgobierno dominante condujo a reducir al país hasta tan graves niveles. Niveles éstos que han sido espacios ocupados por la imperiosa necesidad de jóvenes buscando liberarse del escarnio gubernamental. Aún así, Venezuela sigue amenazada por un futuro ensombrecido.



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