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opinión

Libre

25 noviembre, 2017

¡Ledezma se fue de Venezuela! la noticia conmocionó la opinión publica venezolana, sorprendió a la oposición y al gobierno por igual. Quien horas después, impotente, allanaba su residencia en Caracas y detenía a persona inocentes.

Uno de los presos políticos más emblemáticos del régimen de Maduro se fugaba del país, probablemente con la complicidad de un sector de las Fuerzas Armadas, cansado del desastre bolivariano.

Imagino que no debe ser fácil para un militar patriota, tener que obedecer órdenes de las fuerzas de invasión cubana… o prestarse a cumplir las estrategias asignadas por Irán, las Farcs o el Putin. Lamentablemente con qué ligereza, han defendido sus valores patrios.

Maduro recurrió a la sorna y al apodo, lo único que le permite su coeficiente intelectual, para reconocer que uno de sus rehenes, se les fue de las manos.

Resulta que Ledezma no es cobarde, ni vendido, ni colaborador. Simplemente decidió recobrar su libertad, no seguir siendo una ficha para el chantaje, un preso sin delito cometido… la prueba viviente de la falta de independencia de poderes, de la dictadura.

En un país sin democracia, sin leyes, ni libertad, con más de 1000 días preso ilegalmente, liberarse es lo mejor que pudo hacer. Libre, como bien lo expresó el secretario general de la Organización de Estados Americanos Luis Almagro, podrá “liderar la lucha desde el exilio, para la instauración del sistema democrático en su país”.

Que Ledezma es un referente moral, es reconocido por propios y extraños; además de Almagro se han expresado otros dirigentes internacionales, como los expresidentes de Colombia, Andrés Pastrana y Álvaro Uribe, así como el expresidente de Bolivia y actual presidente de Idea, Tuto Quiroga y el Presidente del Gobierno español Mariano Rajoy. Todos le han dado la “bienvenida a la libertad”.

La Iniciativa Democrática de España y las Américas (Idea) y sus ex Jefes de Estado y de Gobierno, han alertado sobre cualquier exceso que pueda cometer Maduro, ya que, a pesar de su burla fingida, está ardiendo por la cómica que ha puesto.
Idea además de celebrar la libertad de Ledezma, ha exigido al régimen “respeto a derechos e integridad de María Corina Machado, Richard Blanco y miembros de Soy Venezuela y Alianza Bravo Pueblo”. Cualquier paso en falso, a causa de la furia contenida del ilegitimo, será escrutado minuciosamente a lo internacional.

Le debilidad internacional de Maduro es tal, que su margen de acción se encuentra reducido. Ledezma libre, gracias a su coraje personal y a los riesgos que afrontó, tiene un importante rol que cumplir, como vocero creíble ante las instancias internacionales y como factor de unión y de coordinación del exilio venezolano.

Para ello tendrá que superar los egoísmos partidistas, las apetencias personales de otros dirigentes y las diferencias entre los grupos en el exilio que, reproducen el mismo patrón de conducta que existe en Venezuela.

No dudamos de su capacidad para lograrlo, ya lo vimos cerca de personas como Tamara Suju y Diego Arria, dos ciudadanos de quien nadie duda de sus convicciones democráticas. Ellos al igual que Ledezma han sufrido, en carne propia, las consecuencias de su compromiso con el respeto a los derechos humanos, al orden jurídico y la causa de la libertad.

Con su formación, su experiencia profesional y su sindéresis, está llamado a convertirse en un factor de unión generacional, necesario para reunir la experiencia, la formación y el ímpetu de la juventud, en le dura tarea de reconstrucción de nuestro país.

El régimen carece de lógica, ha destruido el país que pretende dirigir, solo le queda la fuerza, las balas, el chantaje y la complicidad. El País se le fue de las manos, el pueblo no cree en ellos, pero se encuentra frustrado, ante los escasos resultados logrados por la lucha opositora.

La facultad de pensar y juzgar con rectitud y lucidez de un Ledezma libre, crearía una sinergia desde el exterior que, bien puede convertirse en la estocada final. Comenzando con orden, partiendo de la realidad; de las posibilidades y de los valores a los que no podemos renunciar sin desnaturalizarnos, porque no todo es válido.

Trazar un plan de reconstrucción comienza por determinar las acciones para salir del opresor, por identificar el enemigo y sus factores de poder. Evidentemente como consecuencia lógica identificar acciones, estrategias y aliados.

Paralelamente escuchando la experiencia de los que la tienen y los anhelos de las nuevas generaciones, quienes han pagado un duro tributo. Para preparar el proyecto de país que queremos.

Las etapas y objetivos se establecen para los primeros días y luego a corto, mediano y largo plazo. Con los pies en la tierra, colocando las cosas en su sitio, aceptando vías de salida, pero no es improvisando, ni sometiéndonos a condiciones ilegitimas.

Las acreencias internacionales y las sanciones, por un lado… más el hambre y la desesperación, por el otro. Han influenciado los Estados Unidos, a países de la región como el Grupo de Lima y a las Comunidades Europeas, a actuar de manera más contundente; colocando a Maduro y su banda de corruptos contra la espada y la pared.

Existe una predisposición internacional que respalda una transición democrática, que debe implementarse urgentemente. De lo contrario, en caso de que la situación de incertidumbre se prolongue, corremos el riesgo de que la dictadura se consolide o se produzca un colapso nacional total, orientado a una guerra civil.

De parte del Régimen no podemos esperar nada, Maduro recurrirá nuevamente al fraude, a la asamblea constituyente ilegal, a disolver cualquier institución que gane la oposición, a la creación de gobiernos regionales paralelos, a destituir y meter presos alcaldes electos por el pueblo que no le sean afectos.

Continuará a violar las Constitución y las leyes; a despojar las instituciones que no controla, de sus atribuciones y de sus recursos constitucionales. Seguirá endeudando al país, disparando contra la juventud disidente, asesinándonos con la ausencia de medicinas, de comida y bajo las balas de los traidores a la patria.

La única salida es una oposición interna más sólida y una presión internacional más decidida. La oposición nacional debe urgentemente reorganizarse, volverse inclusiva de todos los sectores, deberá trabajar de la mano de un exilio organizado.

Al fin tendremos un plan A y un plan B, uno para presionar la salida, incluyendo chavistas arrepentidos; que permita un escenario donde estén representados los diferentes sectores del país.

Otro para negociar los apoyos a nivel internacional, si el régimen niega la salida democrática. Con una fuerte estrategia común, precisa y coordinada, inclinaremos la balanza de nuestro lado y podremos imponer condiciones constitucionales.

Maduro pretende sostenerse con la ayuda de Cuba, China, Irán y Rusia. Ledezma libre puede ser el hombre que, la oposición tenga como interlocutor necesario, frente a la Casa Blanca, Bruselas, La OEA, el Grupo de Lima, la CIP, una coordinación lo suficientemente fuerte que sirva para convencer a los aliados del chavismo que, deben retirarse para que en Venezuela se produzca la transición democrática.

Ex Cónsul de Venezuela en París
Presidente de Venezuela-Futura, Francia
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