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opinión

Luis Velázquez Alvaray

Halloween en Miraflores

3 noviembre, 2017

Influenciado por sus dueños cubanos, la dictadura venezolana dice ser fuerte porque está apoyada por fuerzas sobrenaturales que la protegen de los embates de sus enemigos. Igual que Hugo Chávez, Maduro se muestra insultante con Dios y últimamente la ha emprendido nuevamente contra la iglesia Venezolana, como bien lo reseño en días pasados el cronista Robert Alvarado.

Desafiando también al imperio, el régimen decidió organizar su propio Halloween en el palacio de la brujería, es decir, en Miraflores.

Agregando elementos autóctonos a la celebración ancestral del festival de Samhain, tuvo mucha fuerza la religión vudú, desde que el jefe supremo ya desaparecido la practicaba representando a nuestros próceres como ejemplos de los muertos vivientes o zombis. A esa lista ahora fue agregado él y se le rinde su culto en el llamado Cuartel de la Montaña. Todo es contradictorio, porque siempre vive, pero los homenajes de estos hechizos son a los muertos.

Pero ya en la fiesta en sí, motivo de esta nota, al encuentro se le otorgaron particulares características. Sin necesidad de mucho disfraz, se presentaron “las madames” del CNE, llevando como brujas, la gran calabaza llena de los votos que sustrajeron para robarse las elecciones. Los más escondidos en el fondo de la roja auyama o calabacín gigante eran los de Guayana, para que ni siquiera los más cercanos se dieran cuenta del atraco que le hicieron estas señoras al luchador de Bolívar, Andrés Velásquez, que pudo demostrar como el malandrerismo electoral se impone sin miramientos. Eran seguidas por Jorge Rodríguez, que les alumbraba con una pequeña bombilla o linterna, que es la única claridad que el organismo puede mostrar.

La auyama gigante fue decorada con la nariz del General Padrino para que nadie se atreviera siquiera a tocarla. Esta a su vez fue adornada con la boina roja que indistintamente sirve para representar al Psuv y a su cúpula del ejército.

Obviamente, las 4 caras del CNE se veían muy serias y no necesitaron maquillaje para volverse horribles. Francamente nunca lo requieren.

El intergaláctico estaba presente y de eso fue advertido el sustituto por la mañana. Mensaje traído por el pajarito. Con su liqui-liqui – color de zorro corriendo-, disfraz de uso diario, pensaba cuandoel eterno Comandante le contaba cómo se desafiaba y engañaba al diablo, tras venderle su alma, lo cual lo mantiene en vigilancia, vagando permanentemente por la tierra.

Camuflados como siempre andan, llegaron Aristóbulo, Víelma Mora y Arias Cárdenas. Este último lucia el atuendo de una gallina pintarrajeada de un rojo inexacto. Cual fue la sorpresa de los tres que no les permitieron pasar. No estaban invitados y tuvieron que irse al salón de la constituyente cubana, allí estaban los otros 500 que no fueron tomados en cuenta, aunque siempre viven disfrazados: de Fidel, de Generales, del Che, de tanques de guerras, de pranes y de colectivos, que en realidad son la mayoría. En solidaridad la Presidenta del ente prefirió acompañarlos, vestida como siempre de chilindrina diplomática. Isaías Rodríguez se disfrazó de fiscal para presentar las pruebas del asesinato de Danilo Anderson, pero tampoco lo dejaron entrar. Uno de los porteros con el uniforme verde oliva de la sierra maestra, le dio una botella de escocés para el camino de regreso.

Lacava llegó en un burro con su vestido tradicional de espantapájaros, ante lo cual Amelíach, con ropa de sargento técnico, decidió retirarse sin explicación alguna. Los Gobernadores agradecidos con las brujas ofrendaban gatos negros, escobas, pócimas, hechizos y conjuros. El mazo venia en un caldero hirviendo y su protagonista mandó a fabricar una pancarta de Cabellos que rezaba: “muera la libertad de expresión”.

La primera “combatienta” lucía un sombrero de copa ancha y una olla morada, sin ningún tipo de alimentos, en representación de la situación del país.

En vez de petróleo, el Presidente de Pdvsa trajo una canasta de maíz que adquirió en el exterior, para probar si esos granos nacen en Venezuela, así haremos ”la siembra del petróleo”. Un búho apareció amenazante, solo observaba, al final se supo que era Tarek, no el Sirio, sino el Fiscal. El sirio esta vez cambio de rumbo y se acomodó un uniforme como el de Sadam Hussein, pero con un sol en la espalda.

Había una mesa con los fantasmas, sin huevos, porque se les olvido traerlos de Aruba y Curazao, donde nutren las despensas miraflorianas. De tal manera que el gato negro no le pudo dar la vuelta al huevo.

El Presidente del Banco Central llego disfrazado de billete de un millón, que es la idea que se le ocurrió, en una de las clases privadas donde le enseñan a restar, que es la operación básica del régimen para el pueblo. Sumar ya aprendieron, pero para sus bolsillos.

Los vampiros llegaron algo tarde, armados hasta los dientes, el magistrado Presidente, cual sheriff, dijo que no aceptaba juegos, porque ya saben los que les pasa. Un tiro en las cabeza como le sucedió al señor de sabana grande y al joven de Ciudad Bolívar.

El compañero Presidente decidió usar esa noche, porque estaba en confianza, el reloj que le regaló el máximo jefe de Odebrecht, para que no se equivocara con la hora.

La mesa de Iris Varela semejaba Barrotes y vestida de momia, brindaba con los pranes, que viven con ella para arriba y para abajo.

Afuera cuidaban vestidos de asesinos los que se encargaron de reprimir las manifestaciones y acabar con la vida de cientos de jóvenes venezolanos que gritaban libertad. Los dirigía el General que no sabe de doctrina militar pero es un tiro certero al blanco (Benavides Torres).

Finalmente, no hubo necesidad de construir un “pumpkingraveyard”, “cementerio de calabazas”. Ya el país está lleno de epitafios donde destacan jóvenes guerreros, niños que mueren de hambre, ancianos por falta de medicamentos y los que son víctimas diarias de los asaltantes y bandidos del régimen.



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