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opinión

Ismael Pérez Vigil

¡Duro de Explicar!

11 noviembre, 2017

Sobre la derrota sufrida por la oposición en las elecciones del 15-O no es fácil reconocer que se ha convertido en nuestro peor enemigo, para las elecciones de alcaldes y para las venideras elecciones presidenciales.

No coincido con quienes señalan que no tiene sentido votar en las elecciones de alcaldes, debido a la situación en la que nos encontramos en este momento, de falta de liderazgo, desorganización, desmotivación y desmoralización o porque el ganar no conlleve el ejercicio del cargo; todo eso es cierto y hay que atenderlo, pero el voto se defiende votando, no hay otra manera.

Es cierto, en las regionales hubo fraude, continuado y el día de la elección. Pero hay también soberbia del liderazgo opositor al no analizar lo ocurrido y no querer reconocer que la abstención, pero también los errores cometidos, el triunfalismo, el descuido en cubrir todas las mesas, la falta de motivación a los electores, tener candidatos con poco arrastre, divisiones internas, entre otros factores, limitaron un desarrollo exitoso de la campaña opositora y el triunfo de la oposición en muchos estados.

Como alternativa a votar en las elecciones de alcaldes algunos plantean una suerte de “abstención militante”, algo que nadie ha alcanzado nunca. “Convertir la abstención en una campaña de denuncia”, de desenmascaramiento de las trampas del régimen, dicen. ¿Cómo se logra eso contando solo con efímeras redes sociales, en las cuales todos nos vemos el ombligo y nos hablamos y peleamos entre nosotros como si estuviéramos frente a un espejo? ¿Cómo se denuncian las arbitrariedades y trampas de un proceso en el cual no se cree y por lo tanto no se participa? ¿Quién va a escuchar, si ya todo el mundo lo sabe? ¿A quién importa que eso del fraude ocurra, si precisamente porque ocurre es que no se participa?

No luce que sea una estrategia coherente decir: no participo porque “no hay condiciones”, pero … ¡denuncio la trampa! ¿Qué me importa que haya abusos y trampas en un proceso en el que no creo y por eso no estoy participando?

Se parte de una especie de “milagro por ocurrir”: que la dictadura, que es dictadura y acaba de ganar, fraudulentamente, unas elecciones se va a “rendir” ante una oposición a la que acaba de derrotar y le va a “conceder” graciosamente las condiciones que quiere para un nuevo proceso electoral, va a cambiar al órgano electoral que le permite hacer todas las trampas y le va a abrir las puertas del país, que maneja como una hacienda, para que vengan observadores internacionales a “garantizar” unas elecciones sin abusos y trampas por parte… de la dictadura.

Sí como es de prever, por la historia reciente, no se logran “mejores condiciones” electorales, cambios en el CNE y si no se permite una observación internacional que controle el abuso y el ventajismo oficial, pregunto a los partidos que han decidido no participar en las elecciones de alcaldes, ¿Qué vamos a hacer en el 2018? ¿Nos abstendremos también en las elecciones presidenciales y le regalamos seis años más a Nicolás Maduro y su dictadura?

Aunado a la falta de autocrítica y el no reconocimiento de los errores cometidos en las regionales, hoy asistimos a un de menosprecio de nuestra dirigencia política por los cargos de alcaldes, a los que no se les considera importantes. Grave error y peligrosa miopía política. Se están equivocando, con el agravante de que mucha gente de la sociedad civil se siente molesta y abandonada a su suerte.

Además de lo dicho, de que el alcalde es el funcionario público más cercano al ciudadano, el que tiene que ver con su vida cotidiana, con su entorno, los espacios de la comunidad, su seguridad y calidad de vida no es cierto que los alcaldes no puedan gobernar. A los alcaldes –salvo la Alcaldía Mayor, que es en la práctica una gobernación– no es fácil nombrarles “protectores” o estructuras paralelas como a los gobernadores, porque los municipios tienen un ingreso propio con los impuestos municipales que administran de manera autónoma, no pasan por la unidad del tesoro y no dependen tanto del situado o de que el gobierno central les dé recursos. Por eso a los alcaldes los persiguen, destituyen y meten presos, algo que quienes propician la abstención prefieren no mencionar, porque se les cae el argumento de la “cohabitación”, eso de que los políticos son unos “traidores”, vendidos”.

Hay un punto más que considerar, en esto de abstenerse o participar en las elecciones de alcaldes, y es que la comunidad internacional, que nos observa y que ya nos había comprado la tesis de la dictadura y de la ilegítima ANC, ahora tiene que asimilar esta “nueva” estrategia, la de no participar en un proceso electoral, después de estar meses pidiendo un cronograma electoral. Dentro de un año –o de unos meses– cuando tengamos el mismo CNE, las mismas condiciones o peores y posiblemente un adelanto de las elecciones presidenciales o de las parlamentarias, o ambas, ¿Cómo justificaremos a esos millones de votantes y a esa comunidad internacional que “ahora sí” hay que participar? Internamente será complicado explicarlo, al exterior, casi imposible.

Siempre se le puede explicar a la comunidad internacional que hay que participar en los procesos electorales en las condiciones que sea, porque estamos bajo una dictadura; pero explicarle que ahora no participamos, porque “no hay condiciones”, pero que mañana si participaremos, aunque las condiciones sean las mismas, no será fácil.

@Ismael_Perez



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