end header begin content

opinión

¿Por qué votar?

8 octubre, 2017

El resultado del proceso electoral del domingo 15 arrastra un conjunto de incertidumbres, producto de posiciones que merecen respeto aún cuando no se compartan.

Vale comenzar con los juicios dados por analistas y empresas de opinión, todos coinciden en que si la población venezolana vota masivamente, resultarían electos los opositores en la casi totalidad de las gobernaciones, ratificando la evidencia de que el régimen carece de apoyos en la población venezolana y, aún cuando lo que está en juego no es el poder central, con ese resultado éste se resentiría significativamente, erosionando aún más su base de sustentación. En otros tiempos se afirmaría que este proceso se asimila a un plebiscito no vinculante relativo a la consulta del apoyo ciudadano, donde su resultado dejaría por sentado la tendencia del músculo político nacional.

Otras de los juicios emitidos es que el resultado depende del elector opositor, de su participación en el proceso, en consecuencia, el voto de los aliados del régimen tiene poco que hacer para determinar el resultado electoral. Así, el número de gobernaciones que terminarán en manos de candidatos opositores es proporcional a la participación, mayor participación mayor será el número de gobernaciones en manos opositoras. Entonces el régimen desde un comienzo genera una campaña para favorecer la abstención, para con ello mejorar sus resultados, así el abstencionista, sin querer, está potenciando los intereses de quien desea que salga, promoviendo que el régimen obtenga el mayor número de gobernaciones y con ello pueda mostrarse al mundo como la fuerza fundamental nacional. Por lo tanto, el abstencionista en un maravillo cultor del haraquiri político, trabaja en perjuicio de sus intereses.

Los abstencionistas se han justificado con argumentos inobjetables, de ahí su sustentabilidad. Las razones van desde que un resultado favorable a la oposición no es garantía de que cambiará la situación económica y social nacional, el abastecimiento, la calidad de la atención en materia de salud, la seguridad, el empleo digno, o sea un resultado favorable no influye en abatimiento de la crisis, algo que es exigencia fundamental de Venezuela, y en esto tienen toda la razón. Por otro lado hay afirmaciones sobre la desconfianza en quienes dirigen el proceso opositor, que ya muchas veces les han dado la mano y que habiéndose dado los resultados electorales esperados la dirigencia no ha actuado conforme a sus compromisos; en esto hay medias verdades, por cuanto lo ocurrido forma parte de un contexto, de escenarios con variados actores con sus intereses, quienes no están bajo el poder de esa dirigencia, por el contrario cada una de ellas atiende a lo que entienden son sus conveniencias, algo que probablemente no midió suficientemente la dirigencia opositora, lo cual generó situaciones que hoy le son demandadas. Otro criterio es que con la participación se legitima al régimen, a la Asamblea Nacional Constituyente Comunitaria y todas las discutibles actuaciones realizadas, lo cual es un argumento que transita dentro de las veredas de la auto flagelación, es buscar hasta encontrar dentro de lo que hace el contrario para resaltar aquellos atributos que hieren y con ello justificar la inmovilidad, abandonando la estrategia positiva, que es entender las realidades para con ello definir el hacer y evitar el no hacer. En todo caso, hay una realidad y la política es de realidades, de los que es y no de lo que debió ser, y hoy, en virtud de que no es de esperar que el régimen se retire y dé paso a otra dirigencia que genere un cambio en pro del bienestar nacional, la estrategia está en debilitar su base de sustento, para con ello provocar respuestas que favorezcan el interés nacional, y en esto, inobjetablemente, este proceso electoral representa una gran oportunidad para ese logro.

Entonces el objetivo de este proceso electoral es político, dentro de lo que cabe en la condición del apoyo nacional, es ganar y con ello mostrar un rostro sustentado por la casi totalidad del país, y eso representa un fundamento necesario para futuras actividades, de las cuales ya habrán de ser discutidas. Y esto es bueno.

Por otro lado el régimen y el Consejo Nacional Electoral se juegan una carta importante, y es la de su credibilidad en el respeto al derecho ciudadano a unas elecciones libres y confiables, lo cual aún amarra las decisiones y posiciones internacionales en pro de la solución pacífica y electoral. Entonces, de el régimen inclinar el proceso por la vía del fraude, alterando en su beneficio el resultado, eso se sabrá, por cuanto si se hacen las auditorías establecidas al final del proceso y la oposición recauda las actas de cada mesa, tendrá las pruebas de la irregularidad, lo cual sembraría desconfianza, además del proceso ocurrido, en el uso de la fórmula electoral bajo las actuales autoridades como manera para encontrar soluciones a la crisis de país. Entonces el régimen, quizás sin darse cuenta, sin querer, si ha colocado mucho sobre la mesa.

Finalmente, muchas son las razones para votar y con ello seguir subiendo por la escalera que lleva a la generación de las condiciones para alcanzar el bienestar de Venezuela.



Etiquetas:

Canal Noticiero Digital

Twitter Auto Publish Powered By : XYZScripts.com