opinión

Ando volando bajo

12 octubre, 2017

Alegres y emocionados se encontraban los 148 jóvenes atletas que conformaban la delegación del país que asistiría a los Juegos Suramericanos de la Juventud Chile 2017. La ilusión de su primer compromiso internacional generaba un ambiente festivo entre ellos y sus familiares que los acompañaban para hacer más placentera su despedida en el Aeropuerto Internacional de Maiquetía.

A eso de las 10 a.m., los atletas, entrenadores y delegados ingresaron a los pasillos de tránsito internacional, luego de haber cumplido con los trámites de inmigración. Afuera, quedaron los familiares esperanzados por ver a sus muchachos partir rumbo al evento deportivo.

El festivo ambiente fue interrumpido cuando se anunció en las pizarras electrónicas del aeropuerto que los vuelos 5500, 5501 y 5502 de la línea aérea Conviasa no saldrían a la hora prevista.

Los miembros de la delegación con experiencia en vuelos internacionales, mostraron su preocupación por lo ocurrido. Esos cambios de horario eran un mal presagio, de allí que comenzaron a solicitar información sobre cuál sería el nuevo horario de salida… pero el tiempo pasaba y nadie daba información al respecto. En el mostrador de la línea los encargados se limitaban a decir que no tenían información.

Con el paso de las horas, la incertidumbre fue creciendo. Ahora los padres, representantes y amigos que esperaban en los pasillos del aeropuerto, se incorporaron a la búsqueda de información sobre el retardo de la salida de los vuelos… pero sus esfuerzos fueron en vano… los funcionarios del Instituto Nacional de Deporte y el Ministerio del Deporte no aparecían por ningún lado… Esos burócratas se escabulleron para no dar la cara, manifestaba uno de los representantes.

A todas estas, las horas seguían pasando y el hambre hizo acto de presencia… no había quien respondiera por la alimentación de la delegación… En ese despelote se le escucho decir a un funcionario ¡que cada quien pague lo suyo! y salió huyendo del sitio, alegando que el ministro lo había llamado para que se presentara con urgencia en la sede del IND en Caracas.

– Incapaz, mentiroso, demagogo, embustero, fueron entre otros los calificativos que se escucharon en todo el aeropuerto.

Al fin, después de ¡12 horas de espera! se hizo presente un funcionario de la Dirección de Alto Rendimiento del Instituto Nacional de Deporte para comunicar con su cara muy lavada, que los vuelos charter que debían trasladar a la delegación no saldrían.

– La reacción de todos los allí presentes: Atletas, entrenadores, delegados y familiares no se hizo esperar y con fuerza le reclamaron la situación planteada y le exigieron una explicación más detallada y convincente por lo ocurrido.

– Con voz temblorosa, el burócrata funcionario señaló que la ruta de los vuelos implicaba una escala en el aeropuerto internacional de Viru Viru en Santa Cruz de la Sierra, en Bolivia, para reabastecerse de combustible.

– ¿Y…?

Bueno, ese es el problema que originó todo esto, debido a que las autoridades de ese aeropuerto boliviano exigían que el pago de combustible debería hacerse de inmediato… y los ¡dólares que teníamos no alcanzaban para cubrir el total! Hicimos un esfuerzo, apelando a la solidaridad de los camaradas bolivianos para que nos dieran el combustible fiao… pero ellos no aceptaron.

– Después de digerir tan alucinante explicación, las acusaciones de ineptos e incapaces salieron a relucir. Nadie entendía como el problema del reabastecimiento de combustible no había sido tomado en cuenta por las autoridades deportivas al momento de contratar los vuelos charter… esos tipos del Ministerio del Deporte no tienen la más mínima idea de cómo gerenciar el envío de una delegación deportiva, manifestaba muy molesto uno de los entrenadores.

– Solo les faltó a estos incapaces pedirnos que hiciéramos “una vaca” entre todos para pagar la gasolina de los aviones, manifestaban asotto voce los familiares de los atletas.

El triste y bochornoso espectáculo alcanzó su punto máximo cuando la delegación tuvo que retirar su equipaje, sus materiales de competencia y ser sellados sus pasaportes con el “Reingreso” al país del que nunca salieron.

Un grupo de representantes decidió no quedarse de brazos cruzados y denunciaron en la Fiscalía General de la República el atropello al que fueron sometidos. En su denuncia exigían que las autoridades deportivas responsables de la situación fuesen sancionadas y responsabilizadas por los daños psicológicos, morales y materiales generados por su incapacidad gerencial.

Mientras tanto, el ministro en su despacho, abrumado por los problemas que de manera continua se le han presentado con el envío de delegaciones a competir internacionalmente y que no ha podido resolver, por no saber cómo hacerlo, se limitó a emular a su tocayo Pedro Infante y agarrando la guitarra que tiene en su oficina se puso a cantar su despecho:

Ando volando bajo / mi gestión está por el suelo

Y el deporte de alto rendimiento / mirando mis desconsuelos.

El forfeit y los vuelos me tienen loco

Conviasa y los charter me van a matar.

Mientras tanto, los viceministros enchufaos, con sus vasos de tequila en las manos, le hacían el coro:

No nacimos pa pobres / nos gusta todo lo bueno

Y el deporte tendrá que querernos / porque pa eso somos gobiernos.



Etiquetas:

Canal Noticiero Digital

Twitter Auto Publish Powered By : XYZScripts.com