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opinión

Diálogo dominicano

15 septiembre, 2017

La Venezuela nacional, exceptuando la política, su amanecer fue saber que en República Dominicana se desarrollan reuniones entre el régimen y de la MUD para alcanzar acuerdos que abran espacios para comenzar a definir caminos que lleven a la solución de la inmensa crisis. Este escenario genera interrogantes.

Es de comenzar reconociendo dos afirmaciones. Primera, la forma racional para resolver toda diferencia es mediante el diálogo, la otra es el conflicto en cualquiera de sus formas. El conflicto por naturaleza es un enfrentamiento donde después de daños humanos y materiales hay ganadores y perdedores, circunstancia que impide alcanzar la convivencia, los derrotados buscarán recuperar fuerzas y volver por lo que creen suyo, algo que jamás resuelve. El diálogo es beneficioso, unos y otros convienen ceder exigencias, consolidando las demás, lo que lleva al acuerdo para alcanzar escenarios favorables a la convivencia, con lo cual se le pone término a la situación.

La segunda afirmación es que la Venezuela de estos tiempos ya lo ha recorrido varias veces, fracasando en todas, y eso es lo que está en la memoria del venezolano, quien ha vivido la decepción una y otra vez. Hoy lo que está sobre la mesa es mucho más de lo que éste pueda dar. Las personas del régimen que encabezan el proceso tienen que responder por asuntos delicados, según y como se aprecia de los pocos hechos que han trascendido de esta vida “revolucionaria”, por los cuales piden impunidad como elemento no negociable. Supóngase que esa impunidad es parte de los acuerdos, sin embargo éste solo puede abarcar lo que respecta a lo interno, mas queda lo internacional, donde hay países que han activado requerimientos extraterritoriales y que obviamente esos acuerdos no pueden interesar. Por lo tanto, a esos funcionarios del régimen sólo les queda la fórmula el mantener el poder, algo que el país no quiere. Esta es “piedra de tranca”. En este sentido, una interrogante es si esa situación tiene salida en ese diálogo.

¿Porqué dialogar? Hay venezolanos que se hacen esa pregunta, qué hace que la MUD esté participando en esas reuniones. Bien, uno de los elementos importantes es la presión internacional. Venezuela para salir de la crisis necesita recibir apoyo financiero y recursos materiales y técnicos los cuales no los hay en el país, por lo cual deben ser aportados por unos cuantos Estados de la comunidad mundial. En estos años el régimen con el control institucional (hoy menos la Asamblea Nacional), generó un gobierno de facto disponiendo de los recursos públicos según sus intereses, mas ahora, con el destrozo de toda la estructura productiva y social, el país tiene una dependencia vital con el aporte que den los países e instituciones extranjeras, para con su recibo atender a la población y poder mantener la gobernabilidad. Hoy, en virtud de que la crisis venezolana ha impactado en la calidad de vida de muchos países, su solución pasa a formar parte de su agenda de gobierno, por eso esa ayuda recibe condicionamientos, que el régimen y la MUD participen en el diálogo para encontrar soluciones negociadas a la crisis, donde sector que falle se deslinda de la mano internacional. Por eso hay que sentarse ahí.

Otro aspecto es que el liderazgo opositor parece creer que el venezolano es inmaduro, incapaz de entender y razonar sobre el cómo salir de la crisis por la vía pacífica, entonces se mueven bajo la oscuridad, negando y aparentando que hacen o no hacen, pero más adelante las realidades los delatan y pierden credibilidad. Esto ha pasado varias veces y ahora se repite para deleite del régimen. En efecto, en el pasado han ignorado al pueblo y deciden a su criterio, llevando conversaciones clandestinas, entonces ese régimen sabiendo que de conocerse las actuaciones dañarían la imagen del liderazgo opositor, se reservan la información y la usa cuando necesita mal poner a sus enemigos y con ello ganar tiempo. Ahora sucede igual, qué casualidad que estos hechos suceden cuando se está a la víspera de unas elecciones regionales cuyo triunfo el régimen necesita y lo tiene negado, que gran oportunidad para mal poner al liderazgo y generar la abstención en el proceso electoral, para con ello arrasar. Es de suponer que de el régimen obtener victorias con ellas fundamentaría su imagen de titular de la voluntad popular, desacreditaría a la MUD y buscaría que el apoyo internacional se le diera sin renunciar a sus posiciones. ¿Será esto posible?

Mientras tanto los representantes de la MUD llevan días en República Dominicana, dicen que no están negociando sino ratificando sus antiguas exigencias. O sea, el presidente dominicano, los expresidentes designados para la promoción del diálogo, a lo que se le han sumado apoyos de la ONU y comunidad europea, así como unos cuantos países, han impulsado el diálogo a sabiendas que la MUD no se sentaría hasta que el régimen cumpliera los anteriores acuerdos, o sea una convocatoria inútil. Vaya que son ingenuos y crédulos todos esos dignatarios y personalidades, ¿o es que la cosa es otra?

Amanecerá y veremos.



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