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opinión

Villepin, entre principios y honorarios

16 septiembre, 2017

El Sr. Dominique de Villepin es un político francés que durante su infancia vivió en Venezuela. Hombre de Estado que se encontró en el meollo del poder, fue Secretario General del Palacio del Eliseo, Canciller, Ministro del Interior y Primer Ministro del Presidente francés Jacques Chirac.

El que afirmaba que uno de los grandes dramas del mundo es el debilitamiento de los Estados y que las democracias occidentales, que aparecen atomizadas, no están siempre bien armadas contra los regímenes autoritarios. Se ha convertido en un conferencista y abogado internacional, a cambio de importantes honorarios.

El personaje cultiva el misterio, responde de manera lacónica sobre sus actividades, aunque a veces confiesa “participo en coloquios… hago negocios”. Probablemente se inspira en su libro “Los Cien Días” (Perrin, 2001), sobre los días finales de Napoleón I, en él describe con admiración a Joseph Fouché, Ministro de la Policía y un personaje clave.

“Este genial experto en tácticas, se impones sobre todo por su arte del secreto… su silencio, su capacidad en compartimentar, en el doble juego, en el rumor, en el disimulo, en victimizar y en crear situaciones que confunden: el sobresale en esas delicadas prácticas”.

A Villepin lo definen como “Abridor de puertas internacionales”, una de sus relaciones el Abogado Tchekhoff, especialista en Derecho de Negocios, le explicó que podía lograr ventajas económicas de su talento, frente a los factores de decisión internacional.

Y agregaba: “en el extranjero, las funciones que ocupó, le aseguran acceso directo a los grandes patrones y a los dirigentes. En Irán, Argentina, en Colombia o en Venezuela, donde yo viaje con él, fue recibido con las atenciones de un Hombre de Estado”.

En todo caso su oficina anuncia beneficios records en sus primeros años. Él no dice una sola palabra sobre ellos, pero se habla de clientes como Alstom, le PSG, Total, Veolia y de grandes fortunas de familias del Medio Oriente. Últimamente se orienta también hacia el Asia.

En su condición de Primer Ministro Dominique de Villepin compartió el poder ejecutivo con el Presidente de Francia, fue Jefe del Gobierno, condujo la política de la Nación, dispuso de la administración y acción gubernamental y era el responsable de la Defensa Nacional.

Pero este hombre político, tiene una extraña manera de abordar la realidad, con dos pesos y dos medidas, la francesa y las otras, un relativismo que le permite afirmar: “Fuera de nuestro país, el espíritu de libertad puede ser vivido por algunos como una agresión”.

O cuando para facilitar la obtención de sus objetivos, temporaliza con regímenes dudosamente autoritarios… y asegura: “Nuestras verdaderas armas, son nuestros principios, a condición de aplicarlos y de inventar otro camino diferente al enfrentamiento”.

Pero como defender frente al régimen Chavista la divisa de la República Francesa: Libertad, Igualdad, Fraternidad, cuando se tiene frente a si, un régimen capaz de cualquier cosa para mantenerse en poder.

Cientos de personas asesinadas, en manifestaciones donde ejercían su derecho a la protesta, dirigentes políticos presos, alcaldes destituidos, amenazados y condenados a la prisión o al exilio, ¿son solo perdidas colaterales?

Un país petrolero arruinado, con su pueblo haciendo colas o hurgando en la basura, probablemente puedan ser relativizados diciendo: que todos somos iguales, pero unos somos más iguales que otros.

Villepin no mantuvo relaciones que pudiéramos calificar de próximas, con gobiernos democráticos venezolanos. Pero todos recordamos la evidente improvisación de la acción diplomática francesa, en el asunto Ingrid Betancourt, la antigua candidata presidencial colombiana secuestrada por las Farc.

Para la época Dominique de Villepin, Ministro de Relaciones Exteriores y amigo personal de la candidata, llegó a enviar un comando de 11 agentes que se encontraron inmovilizado, por instrucciones de la policía brasileña, en su avión Hércules C-130 en Manaos Brasil, Operación que no contaba con el visto bueno de Colombia.

Discretos emisarios viajaron a Venezuela para negociar bajo la mesa, era la época en que Chávez mantenía una célula en Miraflores para este tipo de contactos, en ella laboraban Temir Porras y Maximiliam Sánchez Arvelaiz. Sostuvieron además encuentros con Piedad Córdova, otra abre puertas de las Farc.

Solo que la ex Senadora colombiana, jamás pensó ayudar a liberar su compatriota, los archivos informáticos del guerrillero Raúl Reyes, demuestran que ella afirmó: “sobretodo no liberen a Ingrid”. Finalmente, solo la estrategia del Presidente colombiano Álvaro Uribe tuvo resultado.

Hace dos años el antiguo Primer Ministro apareció relacionado con Venezuela, esta vez en el caso de Diego Salazar quien contrató al francés, para desbloquear sus fondos en Andorra.

Andorra interviene el BPA por investigación de lavado de dinero de Venezuela, China y Rusia, luego que el gobierno de Estados Unidos acusó a altos directivos del banco, de ayudar a lavar dinero para grupos criminales procedentes de esos países.

El Departamento del Tesoro denunció que un empleado de alto nivel aceptó “comisiones exorbitantes” para establecer empresas fantasmas que ayudaron a los lavadores de dinero de Venezuela, a esconder cerca de 2.000 millones de dólares de la compañía petrolera nacional, PDVSA.

A Diego Salazar le bloquearon 200 millones de dólares en una cuenta en Banca Privada de Andorra. Las grabaciones de las conversaciones que la Guardia Civil española realizó al ejecutivo de cuentas, Laplana Moraes, investigado por lavado de dinero junto con otros dos empleados del banco andorrano, recogen como Villepin, gestionaba la devolución de los fondos multimillonarios.

Desarrolló como estrategia, relacionar el caso con una investigación de evasión fiscal, que no es delito en Andorra, y así alejarlo de la averiguación del origen de fondos, que hubiera sido imposible de justificar de forma legítima.

“El primo”, como identifican en dichas conversaciones a Diego Salazar Carreño, haciendo referencia a su parentesco con Rafael Ramírez, ex presidente de Pdvsa y actual embajador de Venezuela en la ONU, fue el encargado de manejar las cuentas de seguros y reaseguros de la estatal petrolera. Con el consejo de Villepin y otros abogados recuperó los dineros mal habidos, junto a otros miembros de la llamada boliburguesía venezolana.

El político francés ha conservado sus vínculos profesionales con el régimen venezolano, no olvidemos que el abogado ejerce como “abridor de puertas”. Recientemente a pesar de reconocer la desviación gubernamental, afirmaba por televisión que la oposición venezolana era percibida como identificada con los EEUU y que el gobierno representaba una mayoría sostenida por la armada, en realidad ni la oposición es pro-USA, ni el gobierno detiene la representación de la mayoría.

Su planteamiento confunde la opinión pública y le facilita a él, dudar de que lado esta le verdad. Una libertad de compromiso con la realidad que, le permite encontrar amigablemente a Arreaza, el recordado yerno de Chávez, que funge como Canciller de Venezuela.

Que Villepin haya sostenido la candidatura del presidente francés Emmanuel Macron, hace valioso su consejo. Sin embargo, la posición francesa ha sido clara, comunicó oficialmente la “preocupación” por “la situación política, económica y humanitaria” que atraviesa Venezuela y solicitó al Gobierno de Maduro dar pasos “concretos” que demuestren “la voluntad de relanzar negociaciones”.

Ex Cónsul de Venezuela en París
Presidente de Venezuela-Futura, Francia

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